martes, 18 de diciembre de 2012

Me despido.

Carta de despedida a lxs chicxs más lindxs que pude conocer.


Ustedes deben ser de las mejores experiencias que me han tocado en la vida. Ustedes, todxs, deben ser esas cosas que uno desea que le pasen para ser un poco más feliz. Ustedes, con sus vidas, con sus individualidades, con sus resistencias, con sus alegrías y penas, deben ser lo que todo profesor debería conocer algún día.
Me llené de alegrías haciéndoles clases este año. Me llenaron el corazón en
cada sala en la que estuve. Me enseñaron tanto que me siento un grande ahora. Aprendí a ver la vida un poco más desde la realidad. Aprendí a conocer a chicxs, adolescentes, fuertes, valientes, con coraje y con corazones inmensos de fuerza.
Conocí sus realidades y las respeté. Entendí que son la expresión de la juventud, de la fuerza que puede hacer grande un país, si son tratados con amor. Me atreví a compartir y abrir tanto mi vida como pude. No les guardé nada, chicxs. O al menos nada que ustedes hubieran estado dispuestos a escuchar.
Me voy. Es muy complicado para mí tomar este decisión, pero me atrevo a continuar con la tranquilidad de que luché, día a día, porque fueran todxs mejores personas, con todas las características que cada uno de ustedes traía.
Me disculpo si me comporté alguna vez como un idiota. Soy un humano que muchas veces se equivoca, pero que los quiso tanto como pude hacerlo.
No tengo idea qué me espera, pero deseo mucho que sea algo tan bueno como todxs ustedes. Deseo siempre llevarlos en mi corazón. A todxs.
Los quiero.
Su profe, Jona.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Estado y Capital

La obra de Marx es parca en definiciones acerca de la función del Estado en el sistema capitalista. Una de las más notorias, y la única incluida en el Manifiesto, sostiene que "El gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa". El Estado, el poder administrativo estatal al que se refiere Marx, queda definido por su componente social dominante. Vale decir que la maquinaria estatal bajo el capitalismo se encuentra siempre al servicio de la reproducción del sistema. Asegura las relaciones de propiedad existentes y aplica la fuerza represiva en beneficio de los capitalistas cuando estos entran en abierto conflicto con los obreros, puesto que funciona en beneficio de los primeros. El Estado no es una entidad ordenadora, pacificadora y neutral, un árbitro desinteresado de los conflictos egoístas entre los individuos, tal como pretendía el pensamiento político previo, sino una organización al servicio de unos intereses de clase bien determinados.

José Fernández Vega.