domingo, 26 de abril de 2020

Diez años más tarde

El dos mil diez hice tres cosas determinantes con mi vida: no me casé -estando a centímetros de hacerlo-, cambié mi profesión de ingeniero en acuicultura a profesor de matemáticas y dejé de creer en Dios. Hoy, diez años después, no podría decir cuál de esas tres decisiones transformó mi vida con más fuerza, aunque honestamente pienso que fueron las tres en su conjunto.

Caí en una crisis existencial que me condujo a relaciones amorosas muy tóxicas (culpa mía), años de no hacer nada por mi crecimiento personal, salvo levantarme todos los días a cumplir con un trabajo que se conducía en piloto automático (aún lo hace, hay cosas estructurales que no cambian ja). Pasé, desde el dos mil diez, muchos años tomando y fumando como máximas de vida. Le llamé, de manera muy bien puesta, diversión (presiento que volveré en cinco años más a decir que esto era falso, pero bueno, ahora es así). Desarrollé episodios de máxima locura y libertad (según los materiales disponibles), consiguiendo vivir horas, días, semanas, meses y años completos, desempeñándome hábilmente en la alegría de la evasión. Ocho horas de dormir muerto, diez de trabajo y seis de creerme una mezcla entre Lescano y Bud Bunny (diossss).

No me di cuenta que había una mezcla que exterminaba mis capacidades. Cómo pasarlo tan bien iba a provocarme problemas de fondo. No estaba ni cerca de verlo. ¿La cotidianidad era apestosa? ¡Qué importaba si me esperaban pitos, mis cervezas heladas y mis tragos en casa! ¡Y que había conseguido con mi responsable capacidad de levantarme todos los días para obtener un salario! No era ni parásito de nadie, ni tampoco vivía con alguien a quien rendir cuentas. Era yo y mi maravilloso mundo de llamadas telefónicas eternas, conversaciones con amigos que disfrutan de estar en onda, ¿me explico?, hola, termino una llamada, saca unas cervezas del refri, ¿enrólate uno mientras? Hay comida para más tarde. ¡Qué hueveas Salamanca!, ¡Ese es mi Pérez! ¡Cómo ha estado tu cabecita, Jonita! ¡Tú no paras, ¿ah?!

No, no paro. Después que se va el día, si no terminaba lo suficientemente ebrio, mi cabeza no se detenía. Si me fumo algo, y no termino lo suficientemente ebrio, mi cabeza no se detiene. Continúa, continúa, continúa. Una, dos, tres de la mañana. Me levanto mejor. Me fumo un pucho en la ventana tapado con una manta. ¿Por qué dije eso?, diosss. ¡Qué habrá pensado!, ¿que soy un rancio? Mañana lo arreglo. No le hablaré más. La quitaré de redes sociales. ¡Qué falta de cordura! ¡Porqué soy así! Paso de ser el hueón que es etiquetado de serio y -hasta- pesado en el trabajo, al hueón intenso que no se guarda nada cuando sale de él. ¿La estaré cagando? ¡No! ¡soy hermoso! Antes lo era. ¿Dije antes?¿Pero y qué cambió?¡Putos!¡Putos!¡Putos!¡Putos!¡Vos qué sabís, a ver!¡Te miro y no tenís por dónde! ¿Pero por qué estoy peleando contigo ahora? ¡Aahh! ¡Por qué no me tomé uno más de whisky! Hubiera dormido mejor...

¿Hace cuánto de diagnosticaron bipolaridad? ¿Dos años? ¿Y qué tratamiento has seguido? ¿No te hablaron de al abstinencia total? No te lo digo yo, lo dice la ciencia. Se acabó. Usted no puede consumir nuevamente.

Me estaba volviendo loco y no lo sabía. La locura es un placer que sólo el loco conoce, canté trecientas veces. El placer de terminar con un brote amarrado a una camilla. Sí, hueón. Me metí a estudiar de nuevo. Ahora tomo once en la mesa de abajo al lado del fuego. No estoy más feliz, pero sí más tranquilo. En la locura también uno es uno, pero sin el control de nada. No tengo nada más que contarles por ahora.

No hay más conclusiones.

miércoles, 17 de octubre de 2018

bipo

oli, me mandaron al psiqui porque taba tomando mucho y la verdad es que taba tomando mucho pero no tanto tampoco. osea, taba tomando lo suficiente para relajar este cuerpo y quedarme dormido de una sin tener que pasar el resto de la noche pegao al techo. es que era eso o tomarme la pasti. ¿cuál es meHor? la weá es que fui y me encontraron bipo. y lo chistoso no es eso, sino las reasiones, ¿cashai? puros weones expertos en bipo diciendo que en realidad no pasa na con la weá y que me vendieron la pomá. tan barzas todo el tropel, hermanos míos.

y qué si tengo bipo. no es una ganá, pero al menos explica caleta muchas cosas que me pasan. lo bacán es que tengo bipo en la fase "buena". es decir, en la que no se queda acostao el ql shorando por al vidark. ño. la mía es maníaca. tengo un cohete en el hoyo que si no lo regulo, me despeyeja la vida por tanta velocidark, yia jaja

igual soy terrible barza porque lo que me pasa en realidad es que odio a un amigo ql que pasa verborreando su mierda de depre y excusándose en que en realidad es una suerte de Henio incomprendido que no está dispuesto a hacer weás mínimas como comportarse decentemente frente a sus amigos. puto (creo que lo odio porque obvio que me proyecto, pero filo. basta de tanto psicoanálisis ql igual)

la weá que vine a contar es que llevo más de una semana sin tomar y un par de días menos sin fumar pitos. y no estoy pa la cagá, pero lo extraño. me gustan los pititos y las pilsen y luego los hielos en el vodka y el aire saliendo de mis narices con mucho olor a alcohol y cigarrillos. ojalá la weá dure un rato solamente y pueda volver a mandarme mis copetitos relajao como antes de que los haya vuelto necesarios para quedarme dormido. igual ni un brillo cambiar copete por otras dos pastis. yo con el valpórico toi y el resto lo regulo como un caballero que soy xd

respecto a los pititos supongo que tendré que consumir índica, porque la sativa me lleva más ashá y no pasa na mezclar mierditas que me pongan maníaco. igual les confieso que mi problema con las manías es cuando estoy con más weonaje no más. yo solito me llevo bien. me gustan mis manías porque siento que puedo decir cosas bacanes sin que otro weón me esté paqueando cada dos segundos. de hecho muchas de las estructuras de clase las armo en mis fases maníacas a las dos de la mañana caminando en mi casa con la música fuerte y la voz sapiente.

(ahora mismo me fumaría un pitito que tengo pero 1. estoy resfriado y 2. no tengo puchos y si los tuviera, 1. estoy resfriado. así que cagué)

volviendo a lo de bipo, igual me calza caleta. yo siempre dije que estaba desfondao. que si una weá afectaba 3 a alguien a mí era 10. como que no tenía un modo de contener las weaítas que me pasaban. entonces en vez de estar pa la cagá cuando tenía excusa pa estar triste, estaba en la pasta. y en lugar de estar japi cuando algo andaba bien, estaba eufórico. si a mí me preguntan, no tengo dramas con la segunda. así que supongo que esto será una transacción: bajamos la pena y un poquito la alegría también xd (¿mal negocio? xddddd)

bueno eso. que estén bien. y que el senior les bendiga.

pd. el otro día me preguntaron si había vuelto a creer en shisus. lo encuentro insólito jajaja


domingo, 22 de julio de 2018

Pasturri reflexiva

Me metí a un taller de escritura hace tres meses justos. Eran doce sesiones, pero en la novena me quedé pegao. Me dieron una tarea donde tenía que dar a conocer las motivaciones que tenía para escribir algo. Resulta que me largué a escribir un montón de cosas sobre mi vida y luego las leí y me atrapé. Estoy justo ahora atrapado en todas las cosas que debería hacer. Digamos que activé el piloto automático, otra vez, y me largué a consumir días con hartas series, mariguana y alcohol. Me compré hasta un par de pesas que no han funcionado mucho.

Han venido muchos amigos a verme (cuestión que agradezco siempre), y con ellos trato de desenmarañar estos asuntos de la existencia, comparando experiencias y sacando conclusiones. Me cabrea tanto todo esto, porque me siento expectante de algo que ni siquiera sé qué es. Y me da paja porque no quiero ponerme a revisar mis quehaceres, porque los quehaceres están bien. No es algo que uno se ponga a hacer lo que lo va a tranquilizar. No es algo que yo quiera hacer lo que me va a tranquilizar. ¡Ni alguien! 

Me siento tan envenao con mi último quiebre amoroso. Me siento estafado. He intentado de mantenerme con la cabeza lejos de todo análisis, porque ponerse a revolver la mierdita no va a traer nada mejor que más mierdita, pero me siento estadado y ni siquiera sé por qué si fue mi decisión en todo momento. Ayer mismo se cumplieron tres meses desde que decidimos alejarnos (desde que se lo propuse como solución a mi neurosis y ella aceptó) y he avanzado caleta, pero aún no lo suelto. Ni siquiera he sabido algo de ella, y tampoco me imagino en qué pudiera estar. Ojalá me tranquilizara definitivamente con este término y pudiera poner la cabeza en otra parte. 

Cuando la conocí a ella, tres años atrás, estaba en esta misma situación de mierda. Siento que me pegó demasiado fuerte el vacío existencial. Que se me vació la vida o algo así cuando dejé de creer en dios. Y que, con suerte, lo he llenado con dos pololas que he tenido después de ese dos mil diez. Pienso que ese vacío de mierda se llama quiero-nanai-y-sentirme-deseado-por-alguien-que-yo-quiera. Algo ineludible, hasta donde hemos concluído con los cabros. Y en esta parte todo es demasiado chistoso, porque mis guachitos me envidian que yo esté solo. Que tenga una pega donde me sobre más de la mitad del sueldo todos los meses. Que no tenga hijos que me aten a una mina que no quiero tanto. Que esto, aquello y lo otro. Pero, aparte de eso, aparte de la mina, qué cosa uno se supone que quiere hacer tanto cuando se está (¿queda?) solo. ¡Salir arrancando! 

He tenido, sumando y restando(?), quince años de pololeos y amoríos; quince años de relaciones a distancia. Todos a distancia. Como si hubiera una parte de mi cerebro, de mi espiritualidad, que se resistió (¿resiste?) siempre a estar con alguien de cerca. Ella lo detectó y me pidió que me vaya a vivir a su lado para continuar. Y no lo hice. No encontré suficientes ¿garantías? para hacerlo. Y si volviera el tiempo atrás, nuevamente no lo haría, porque algo se rompe cuando lo pienso. Algo se quiebra dentro de mí y estalla. Siento que le exijo el sentido de la existencia a una relación, y siento junto con eso, que el día del pico lo voy a conseguir así.

Y en estos asuntos, lo que sí me gusta, es que nadie puede venir tan claro a contarte cómo funcionan las cosas. Digo, francamente, qué van a contar. ¿Que consiguiéndose dos minas caseritas era? ¿O que plantándose un crío y haciéndose cargo con la mujer, tabai? ¿O que pensar una vida ¿simplemente? solo era el resumen de todo? Ninguna, pos, papi. Si, número uno, yo no soy ninguna de las otras experiencias, y dos, así como las cuentan, digo, ya, oook.

Igual, un par de gentes, me han dicho que nunca me he enamorado realmente. Barza, también, po. Que se vayan a escuchar Haddaway los cochinos culiaos. Sí me he enamorado, lo que no he hecho es abandonar la neurosis existenciaria. Y esas son dos cosas distintas. Lo peor de todo es que me vuelvo nihilista y mi corazón una cosa que NO practica, es el despojo. Por eso me lo engrupo con diversión, para que aparte de nihilista no se me vuelva depresivo. Porque ahí sí que la completo. Sí a la vida no al nihilismo, jjj. 

¿Voy a publicar esto?








lunes, 23 de octubre de 2017

Cuatro meses después

Se me desconfiguró el cerebro. Posiblemente no "se me", sino que "nací con" el cerebro desconfigurao. Y no se me desconfiguró pa todos los asuntos. Pa la mayoría de los asuntos anda bien el conchasumadre, pero pa comprender los asuntos más importantes de mi vida, no hay cable que conecte.

Ando con crisis de ansiedad. Pánico. Terror. Como quieran llamarlo. Anoche desperté a las cuatro de la mañana en medio de una pesadilla y me fui a la cocina a buscar agua y no podía tragarla. Me ahogaba. Me moría de miedo. Y desperté igual. Y quiero alejar el miedo, pero sólo alejo sus materiales. La fuente del miedo está en mi corazón, en mi espíritu, en mi inconsciencia culiá que teme a todas las weás que me pueden hacer muy feliz (esta mierda no es cierto).

Y no me avergüenza (si me avergüenza porque no la publiqué el día que la escribí) contar estas tragedias de mierda porque todas estas tragedias de mierda no tienen que ver conmigo. Y no es que no quiera hacerme cargo. Me he hecho cargo 32 años de esta vida culiá que me tocó y hasta ahora puedo decir que no me ha ido del todo pésimo. Vamos (por qué utilizo estos conectores esponiolísimos, venga), estoy escribiendo esto con la guata llena, con una casa bacán, y un par de gatos que viven y me acompañan contentos en el día a día. Además, hay un montón de gente dispuesta a echarme una oreja pa cuando quiero vomitar mis weaítas y eso, por supuesto, que da lugar a agradecimiento.

Pero qué me atormenta tanto. Es una locura, pero no soy capaz de dar pie firme cuando se me cruzan los cables. En un mismo minuto puedo decirle a alguien que lo amo y que se aleje para siempre. Me atrapa la estupidez. Llamémosle enfermedad (y sí, mientras escribo esta entrada, marco a un dato de psicólogo pa que me dé hora. Estoy exhausto de dos semanas de rebotar).

Siento que soy como esos perros kiltros que recibieron tanto palo culiao a lo largo de su vida que cuando alguien le propone comida y abrigo, reacciona con desconfianza, como diciendo que nuevamente hay algo escondido. El palo, la burla, qué se yo.

Y el horóscopo reculiao que leo habla con tanto desprecio de gente como uno. Seguro es porque lo escriben hijueputas como la MíaAstral que, luego de su sesión de yoga y ejercicios de mierda, se disponen a decirnos cómo debemos conducir la vida en base a dibujos culiaos que hicieron en estrellas en el cielo. Zánganos culiaos. Son como los teístas. Todos unos grandísimos hijos de la gran puta que creen que somos maquinitas configuradas por fuerzas místicas dispuestas a sacar una versión útil a sus conceptos culiaos de vida.

Tengo miedo. De no ser suficiente. De que cuando estoy en lo mejor me recuerden que no pertenezco nuevamente y me muestren la puerta de salida para que me vaya. Y me obsesiono tanto en esa idea que soy capaz de levantar una "verdad" que me brinde ese sentido trágico del abandono. Y me rehúso al abandono. ¿Por qué debería entregarme a una verdad tan miserable? Yo pienso que la consciencia, webiá y todo, nos brinda la posibilidad de amar y de sentirnos amados. De sentirnos maravillosos para alguien. Pero hay algo que no conecta. Mi mente se empeña en auto-sabotearme. En encontrar todas las evidencias que me llevan a la puerta de escape. Y me convenzo de eso a tal grado que soy capaz de quitar el abrazo que me sostiene querido y alejarlo con sinsentidos y brutalidades.

(Voy a rectificar esta entrada de meses atrás con otra ahora, inmediatamente).




jueves, 8 de septiembre de 2016

Lo amo


Asdf

15:14 no hay ánimo de nada
15:15 *se fuma una cola*
15:17 pone a Bjork


(1)

15:17 mira, lo que pasa es que uno cuando se siente contento por algo, quiere mantener esa hueá. Quiere como adueñarse de lo que lo puso feliz y reproducirlo para siempre. Por qué no. Somos acaparadores de las pocas cosas que nos hacen sentir que no nacimos a puro rebotar -o en su defecto- estar cagándola. Pero lo que le da como miedo a uno es cachar que se estancó. Eso no nos lo contaron. En realidad, y para ser bien honesto, como que no nos contaron casi de nada. Como que no hay responsabilidad existenciaria(?) frente a la producción de descendientes. (¿Qué chucha buscará uno cuando piensa en ponerse a producir hijos? Yo, por más que le busco el as, no se lo encuentro). 


(2)

Me pasa que me paqueo solo con si me pastabasié en el nihilismo o de verdad la perspectiva esa donde vos erís una hueá más en medio de todo el resto de hueás como que te proyecta, ineludiblemente, la imagen del hueón con la miradita perdidark. Pero no me da. Los Cáncer no podemos ser nihilistas. A los Cáncer nos alcanza pa andar mamoneando, no más. Eso es lo más charcha a lo que podemos llegar (digo charcha, porque qué paja la gente culiá mamona). 

(Igual es macondiano que considere que parte de los asuntos que logro controlar bajo una explicación, tengan asidero en la astrología. Soy la más chula. Ninguna novedad).


(3)

Ahora bien (esa es mi muletilla cuando escribo), igual es entretenido y PALPICO haberme construído todo este arsenal de teorías que explican la bida. Onda, mi pega, mis relaciones familiares, mis relaciones laborales, mis relaciones de amistad, mis relaciones de ciudadanía, mis relaciones de pareja, mi relación conmigo mismo. Osea, igual es como innato al sher humanors buscar explicaciones a las cosas porque autoconshienshia, pero siento que -de algún modo u otro- yo me instalé a este afán. 

La pregunta a estas alturas(?) ya es: Y PARA QUÉ, BB. Pero encuentro que en sí misma la pregunta es bastante mariculiadita. Porque ahí te acordai al toque del jipi con su "shí ashí es la bida y queda bibirla no máh". No es tan simple, amigo. Desde que nos cortan el cordón umbilical, la hueá deja de ser simple. Yo pienso que la respuesta es: pa la hueá que querai. Si tampoco es una meta explicarlo todo. Qué ridículo además. Se explica lo que se explica. Ojalá sin pasarse rollos. Y si te los pasai, bueno, se sabe que ha de ser así porque autoconshienshia. 

Y aquí hay(?) que especificar algo como medular: el problema no es pensarse en el mundo, el problema es que eso te cause problemas porque podai encontrarte con hueás que no tienen ninguna onda de ser como hubieras imaginado. Es que uno no se imagina lo no-justo, menos lo in-justo cuando bb. No se imagina nada. 


(4)

El asunto es que esto está todo pensado. Todo lo que concierne a sociedades, está pensado. Lo natural no, cachai. Porque lo natural empuja pa delante no más. No hay asuntos morales en ello más allá de la sobrevivencia hasta donde se pueda. Siempre es hueviao decir esto porque te podís poner en la misma de lo-natural y decir que entonces los más fuertes sobreviven y luego los otros no. Pero ninia, qué cosa más atróh. 

¿Esa hueá de ser feliz existe?


(5)

Yo creo que siempre ni cagando. ¿Y cómo sí existe estar siempre triste entonces? Y es hueviao porque los depresivos solemos estarlo porque "el mundo culiao tan injusto que es"; "¿para qué se vive si se ha de vivir de este modo?". Y luego todos soñamos con la casita en el campo y las flores multicolores con el atardecer constante en violeta hasta nunca jamás. (Me pasa que ni siquiera en ese idilio veo hijos).

Lo que más nos cabrea entre mis amiguis es que sentimos que estamos consumiendo tiempo pulento de nuestra vida en hueaítas que -buena que resulten- pero francamente nos importan un pico; o que al menos nos consumen tiempo exagerado en hacerlas. El tiempo, papi. Nos vuelve locos que nos roben el tiempo. Porque cuando nos dejan libres la pasamos tan bien. 

Dicen que es la crisis de los treinta. Algo de razón deben tener, aunque siempre lo digan minas que nos quieren huevear con que nos pusimos cuáticos.


(6)

Ahora escribo en epístolas. Y no me imagino una epístola no siendo cursiva. Muy divertido todo.


miércoles, 29 de junio de 2016

Reporte

Hace tiempo no escribo nada. Estoy trabajando para dedicarme completamente a esto algún día. Mientras tanto hay que asegurar la sobrevivencia sin dejar de tomar nota de todo lo que se cruza.

¿Te cachai el día antes de dejar de trabajar me muero? Muy Benedetti todo.

Besos pastabaseros.