Cómo lo vamos a llevar eso de que
para todo tendremos una explicación. Pero en serio. Cuando afirmo esa hueá, estoy diciendo que, dado el caso, y el ánimo, y vainas extras, podríamos sentar al más grande hijueputa a contarnos qué hay de fondo en lo que hace y, seguramente, hallaríamos ese sentido a lo que hace.
Pero, y qué con eso. ¿Lo expía? El sentido, un sentido, una explicación completa (incluso de lo que no nos puede explicar el mismo hijueputa) ¿significaría algo distinto? ¿Chelto que no?
Porque establecemos juicio con la guatita. ¿O no? ¿O si es juicio, y en tanto
juicio, es con la pensaora no más?
El juicio como que quiere ser cieguito, pa que no sienta, ¿cachai? Porque si ve, habilita un contexto, y, puta, quién no vive en uno, no. jijiji
Ay, los contextos, las explicaciones, los juicios. ¡Satanás es poco!
Un budista nos llamaría a calmarnos. Nos haría esa pregunta: ¿pero qué importancia tiene? Los budistas son bacanes, a veces, pero siempre terminamos sabiendo que son unos putos. Buen intento, sí. Casi.
Queremos la paz. No pacificar las cosas; sino estar en paz con ellas, con una explicación que nos las explique. No tengo idea.
No sabemos ni qué queremos.