Voy en un bus desde Chonchi a Puerto Montt de Transportes
Cruz del Sur. Una empresa que presta servicios de viajes en la Isla de Chiloé desde
que tengo uso de razón. El bus viene desde Quellón, la última localidad de la
Isla con una buena concentración de habitantes. Debió pasar a las 11.00 horas
por el terminal de Chonchi y llegó media hora atrasado. Mi asiento es el número
tres. Venía ocupado por una señora con una guagua en brazos. El resto de los
asientos venían llenos también, además de la totalidad del pasillo con gente de
pie.
Le tomé una fotografía a la situación y cuando pensé en
hacer la denuncia me vino a la cabeza un montón de cosas. Qué consigo con
denunciar. Primero, hubiera logrado, luego de reclamar y desgastarme el día,
algo de compensación del pasaje. Sinceramente no es mi punto. Con mayor suerte
que se pusiera más fiscalización y que el bus no se detuviera en el trayecto a
recoger gente cuando viene lleno. Una multa a la empresa, podría haber
finalizado el asunto como broche de oro. Pero…
Cruz del Sur es la única empresa que llega a Quellón.
Digamos que es un monopolio que administran desde siempre los mismos. Si el bus
no se detiene en la carretera, la gente que espera, generalmente bajo la
lluvia, no tendría como llegar a los lugares de destino. Por hacer una denuncia
a mi favor, me cago un montón de gente que no tiene la culpa de vivir en un
lugar donde pudiera acceder a un pasaje con asiento. La solución a eso sería
que la empresa largara buses vacíos a recorrido en horarios de mayor afluencia
de gente. Pero eso no les conviene. No es un boleto seguro. Además, un bus que
no parte lleno desde el inicio, es menos rentable que uno que sí lo hace. El
Mercado se autorregula, como dicen los neoliberales, pero para mala fortuna
nuestra, siempre a favor del Capital.
Podría ponerme a alegar contra el auxiliar, o contra la
agencia. Los de la agencia han sido vecinos de mi abuela desde toda la vida en
Chonchi. Qué le voy a decir. Qué me van a decir ellos, si sólo están haciendo
cumplir las políticas que se toman en oficinas cerradas, arriba, donde los
dueños mandan. El cumplimiento de las reglas es su pega. Si no las cumplen,
pierden el trabajo.
Al final te quedas pensando: no seamos tan pesimistas; antes
no habían carreteras ni tantos buses tampoco. Las cuestas eran de barro y en
invierno había que bajarse (como cuentan nuestros abuelos) a empujar el bus
para que pudiera subir. Menos había tanta frecuencia de recorridos como ahora.
Media hora de retraso no es nada.
Lo que me molesta de todo esto es que los de arriba, los
presidentes, los ministros, los capitales, nos la venden de desarrollo. Somos
un país OCDE. Tenemos políticas de resguardo y regulación para todo. Vamos
avanzando. Crecemos. Somos bacanes.
Bacanes qué, hueón. Los que nos peleamos por las políticas
que bajan desde arriba somos siempre los mismos. Ahora los nietos de los mismos
abuelos de antes. El de la plata no da la cara nunca. No. Él viaja. Lo pasa la
raja. Ni siquiera sabe el nombre de sus trabajadores. No le interesa. A más
aguerrido, a más depredador, a más frío y deshumano, mejor. El respeto por la
dignidad del otro no importa. El Mercado se regula solo.
Y la guillotina, entre óxido y polvo, guiñando un ojo como
que no quiere la cosa…