”Mi gran religión es una creencia en que la sangre, la carne, son más sabias que el intelecto. Nuestra mente puede equivocarse. Pero lo que la sangre siente, cree y dice, es siempre verdad. El intelecto es un freno y una rienda. ¿Qué me importa la ciencia? Todo lo que quiero es responder a mi sangre directamente, sin frívolas intervenciones de la razón, o la moral. Yo concibo el cuerpo de un hombre como una llama, como la llama de una lámpara, siempre vertical, siempre fluyente, y la inteligencia es sólo la luz esparcida sobre las cosas que la rodean. No estoy interesado en las cosas que me rodean, sino en el misterio de la llama siempre ardiente, llegando de ninguna parte, mateniéndose ella misma en sí, frente a cualquier cosa que alumbre.”
De una carta de Lawrence a Ernest Collings, 1913.
domingo, 24 de mayo de 2015
miércoles, 6 de mayo de 2015
Educación y Capitalismo
Hace un mes me llamaron pa formar parte de un proyecto entre el Estado y las Ues del CRUCH que pretende, básicamente, convencer al 15% de cabrxs pobres de liceos técnico profesionales para que lleguen a la educación superior. La tarea resulta bella en tanto logra ampliar las posibilidades de esxs chicxs al presentar otras alternativas que vayan más allá de convertirse en obrerxs, igual que sus familias. El problema es el siguiente.
Los liceos técnico profesionales se vieron invadidos en su propio territorio por las forestales que arrasaron con las carreras agrícolas. El terreno en el sur ya no se dispone para el cultivo de alimento, sino para el cultivo de pinos y eucaliptos. Ante esta realidad, la mayoría cerró la opción del cultivo agrícola y se está quedando con Alimentación (cocina) o Turismo. Son pocxs lxs que terminan siquiera el cuarto medio porque lxs chicxs se ven presionados por las familias para abandonar y trabajar en forestales. Y claro, en familias pobres, que a un chico o chica le paguen docientos veinte lucas por talar árboles, es un ingreso seguro que mejora la olla.
Ante esta realidad lxs mismxs profesorxs manifiestan su desesperanza porque no logran ganarle la mano a forestales y plantean que convencer a familias y chicxs por ingresar a la educación superior implica todavía un reto mayor (sino imposible). Así, se tienen a profesorxs sin el discurso necesariamente fuerte para ampliar el mundo de chicxs pobres de campo para retrasar la vida laboral que proponen forestales.
En medio de este desastre te pones a pensar en el Gobierno (Concerta) que propone el programa desde el Estado. En el monstruo que son las forestales, no sólo desde la invasión territorial (y cultural) de los contextos de familias pobres, sino también en el financiamiento que las mismas forestales realizan a campañas de gobiernos de turno. Parece un espiral sin salida. Una mierda que acabará, con toda la fuerza que tiene el capital que poseen, con la cultura y las expectativas de ampliar la comprensión de mundo desde la escuela que quedó atrapada en la mitad.
Así nace un problema mayor: la escuela queriendo educar la pobreza luchando contra aparatos capitalistas de fuerzas inimaginables. ¿Hay esperanza? No tengo idea. Somos un país latino que es comprable. Porque los aparatos del Estado, sus protagonistas, sus mecanismos, todo en conjunto, se volvieron comprables. Porque la idea de una sociedad democrática es comprable. El capitalismo lo compra todo. Y a más compra, más capital adquiere en sus mercados para volverse aún más fuertes.
Lxs educadorxs no luchamos contra la ignorancia, luchamos contra el Capital. No nos vengan con huevadas. Y esa lucha, desde todos los flancos que se proponga, parece ser que siempre la vamos perdiendo.
¿Dónde va a terminar esta mierda?
Los liceos técnico profesionales se vieron invadidos en su propio territorio por las forestales que arrasaron con las carreras agrícolas. El terreno en el sur ya no se dispone para el cultivo de alimento, sino para el cultivo de pinos y eucaliptos. Ante esta realidad, la mayoría cerró la opción del cultivo agrícola y se está quedando con Alimentación (cocina) o Turismo. Son pocxs lxs que terminan siquiera el cuarto medio porque lxs chicxs se ven presionados por las familias para abandonar y trabajar en forestales. Y claro, en familias pobres, que a un chico o chica le paguen docientos veinte lucas por talar árboles, es un ingreso seguro que mejora la olla.
Ante esta realidad lxs mismxs profesorxs manifiestan su desesperanza porque no logran ganarle la mano a forestales y plantean que convencer a familias y chicxs por ingresar a la educación superior implica todavía un reto mayor (sino imposible). Así, se tienen a profesorxs sin el discurso necesariamente fuerte para ampliar el mundo de chicxs pobres de campo para retrasar la vida laboral que proponen forestales.
En medio de este desastre te pones a pensar en el Gobierno (Concerta) que propone el programa desde el Estado. En el monstruo que son las forestales, no sólo desde la invasión territorial (y cultural) de los contextos de familias pobres, sino también en el financiamiento que las mismas forestales realizan a campañas de gobiernos de turno. Parece un espiral sin salida. Una mierda que acabará, con toda la fuerza que tiene el capital que poseen, con la cultura y las expectativas de ampliar la comprensión de mundo desde la escuela que quedó atrapada en la mitad.
Así nace un problema mayor: la escuela queriendo educar la pobreza luchando contra aparatos capitalistas de fuerzas inimaginables. ¿Hay esperanza? No tengo idea. Somos un país latino que es comprable. Porque los aparatos del Estado, sus protagonistas, sus mecanismos, todo en conjunto, se volvieron comprables. Porque la idea de una sociedad democrática es comprable. El capitalismo lo compra todo. Y a más compra, más capital adquiere en sus mercados para volverse aún más fuertes.
Lxs educadorxs no luchamos contra la ignorancia, luchamos contra el Capital. No nos vengan con huevadas. Y esa lucha, desde todos los flancos que se proponga, parece ser que siempre la vamos perdiendo.
¿Dónde va a terminar esta mierda?
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