jueves, 8 de septiembre de 2016
Asdf
15:14 no hay ánimo de nada
15:15 *se fuma una cola*
15:17 pone a Bjork
15:17 mira, lo que pasa es que uno cuando se siente contento por algo, quiere mantener esa hueá. Quiere como adueñarse de lo que lo puso feliz y reproducirlo para siempre. Por qué no. Somos acaparadores de las pocas cosas que nos hacen sentir que no nacimos a puro rebotar -o en su defecto- estar cagándola. Pero lo que le da como miedo a uno es cachar que se estancó. Eso no nos lo contaron. En realidad, y para ser bien honesto, como que no nos contaron casi de nada. Como que no hay responsabilidad existenciaria(?) frente a la producción de descendientes. (¿Qué chucha buscará uno cuando piensa en ponerse a producir hijos? Yo, por más que le busco el as, no se lo encuentro).
Me pasa que me paqueo solo con si me pastabasié en el nihilismo o de verdad la perspectiva esa donde vos erís una hueá más en medio de todo el resto de hueás como que te proyecta, ineludiblemente, la imagen del hueón con la miradita perdidark. Pero no me da. Los Cáncer no podemos ser nihilistas. A los Cáncer nos alcanza pa andar mamoneando, no más. Eso es lo más charcha a lo que podemos llegar (digo charcha, porque qué paja la gente culiá mamona).
(Igual es macondiano que considere que parte de los asuntos que logro controlar bajo una explicación, tengan asidero en la astrología. Soy la más chula. Ninguna novedad).
Ahora bien (esa es mi muletilla cuando escribo), igual es entretenido y PALPICO haberme construído todo este arsenal de teorías que explican la bida. Onda, mi pega, mis relaciones familiares, mis relaciones laborales, mis relaciones de amistad, mis relaciones de ciudadanía, mis relaciones de pareja, mi relación conmigo mismo. Osea, igual es como innato al sher humanors buscar explicaciones a las cosas porque autoconshienshia, pero siento que -de algún modo u otro- yo me instalé a este afán.
La pregunta a estas alturas(?) ya es: Y PARA QUÉ, BB. Pero encuentro que en sí misma la pregunta es bastante mariculiadita. Porque ahí te acordai al toque del jipi con su "shí ashí es la bida y queda bibirla no máh". No es tan simple, amigo. Desde que nos cortan el cordón umbilical, la hueá deja de ser simple. Yo pienso que la respuesta es: pa la hueá que querai. Si tampoco es una meta explicarlo todo. Qué ridículo además. Se explica lo que se explica. Ojalá sin pasarse rollos. Y si te los pasai, bueno, se sabe que ha de ser así porque autoconshienshia.
Y aquí hay(?) que especificar algo como medular: el problema no es pensarse en el mundo, el problema es que eso te cause problemas porque podai encontrarte con hueás que no tienen ninguna onda de ser como hubieras imaginado. Es que uno no se imagina lo no-justo, menos lo in-justo cuando bb. No se imagina nada.
El asunto es que esto está todo pensado. Todo lo que concierne a sociedades, está pensado. Lo natural no, cachai. Porque lo natural empuja pa delante no más. No hay asuntos morales en ello más allá de la sobrevivencia hasta donde se pueda. Siempre es hueviao decir esto porque te podís poner en la misma de lo-natural y decir que entonces los más fuertes sobreviven y luego los otros no. Pero ninia, qué cosa más atróh.
¿Esa hueá de ser feliz existe?
Yo creo que siempre ni cagando. ¿Y cómo sí existe estar siempre triste entonces? Y es hueviao porque los depresivos solemos estarlo porque "el mundo culiao tan injusto que es"; "¿para qué se vive si se ha de vivir de este modo?". Y luego todos soñamos con la casita en el campo y las flores multicolores con el atardecer constante en violeta hasta nunca jamás. (Me pasa que ni siquiera en ese idilio veo hijos).
Lo que más nos cabrea entre mis amiguis es que sentimos que estamos consumiendo tiempo pulento de nuestra vida en hueaítas que -buena que resulten- pero francamente nos importan un pico; o que al menos nos consumen tiempo exagerado en hacerlas. El tiempo, papi. Nos vuelve locos que nos roben el tiempo. Porque cuando nos dejan libres la pasamos tan bien.
Dicen que es la crisis de los treinta. Algo de razón deben tener, aunque siempre lo digan minas que nos quieren huevear con que nos pusimos cuáticos.
Ahora escribo en epístolas. Y no me imagino una epístola no siendo cursiva. Muy divertido todo.
15:15 *se fuma una cola*
15:17 pone a Bjork
(1)
15:17 mira, lo que pasa es que uno cuando se siente contento por algo, quiere mantener esa hueá. Quiere como adueñarse de lo que lo puso feliz y reproducirlo para siempre. Por qué no. Somos acaparadores de las pocas cosas que nos hacen sentir que no nacimos a puro rebotar -o en su defecto- estar cagándola. Pero lo que le da como miedo a uno es cachar que se estancó. Eso no nos lo contaron. En realidad, y para ser bien honesto, como que no nos contaron casi de nada. Como que no hay responsabilidad existenciaria(?) frente a la producción de descendientes. (¿Qué chucha buscará uno cuando piensa en ponerse a producir hijos? Yo, por más que le busco el as, no se lo encuentro).
(2)
Me pasa que me paqueo solo con si me pastabasié en el nihilismo o de verdad la perspectiva esa donde vos erís una hueá más en medio de todo el resto de hueás como que te proyecta, ineludiblemente, la imagen del hueón con la miradita perdidark. Pero no me da. Los Cáncer no podemos ser nihilistas. A los Cáncer nos alcanza pa andar mamoneando, no más. Eso es lo más charcha a lo que podemos llegar (digo charcha, porque qué paja la gente culiá mamona).
(Igual es macondiano que considere que parte de los asuntos que logro controlar bajo una explicación, tengan asidero en la astrología. Soy la más chula. Ninguna novedad).
(3)
Ahora bien (esa es mi muletilla cuando escribo), igual es entretenido y PALPICO haberme construído todo este arsenal de teorías que explican la bida. Onda, mi pega, mis relaciones familiares, mis relaciones laborales, mis relaciones de amistad, mis relaciones de ciudadanía, mis relaciones de pareja, mi relación conmigo mismo. Osea, igual es como innato al sher humanors buscar explicaciones a las cosas porque autoconshienshia, pero siento que -de algún modo u otro- yo me instalé a este afán.
La pregunta a estas alturas(?) ya es: Y PARA QUÉ, BB. Pero encuentro que en sí misma la pregunta es bastante mariculiadita. Porque ahí te acordai al toque del jipi con su "shí ashí es la bida y queda bibirla no máh". No es tan simple, amigo. Desde que nos cortan el cordón umbilical, la hueá deja de ser simple. Yo pienso que la respuesta es: pa la hueá que querai. Si tampoco es una meta explicarlo todo. Qué ridículo además. Se explica lo que se explica. Ojalá sin pasarse rollos. Y si te los pasai, bueno, se sabe que ha de ser así porque autoconshienshia.
Y aquí hay(?) que especificar algo como medular: el problema no es pensarse en el mundo, el problema es que eso te cause problemas porque podai encontrarte con hueás que no tienen ninguna onda de ser como hubieras imaginado. Es que uno no se imagina lo no-justo, menos lo in-justo cuando bb. No se imagina nada.
(4)
El asunto es que esto está todo pensado. Todo lo que concierne a sociedades, está pensado. Lo natural no, cachai. Porque lo natural empuja pa delante no más. No hay asuntos morales en ello más allá de la sobrevivencia hasta donde se pueda. Siempre es hueviao decir esto porque te podís poner en la misma de lo-natural y decir que entonces los más fuertes sobreviven y luego los otros no. Pero ninia, qué cosa más atróh.
¿Esa hueá de ser feliz existe?
(5)
Yo creo que siempre ni cagando. ¿Y cómo sí existe estar siempre triste entonces? Y es hueviao porque los depresivos solemos estarlo porque "el mundo culiao tan injusto que es"; "¿para qué se vive si se ha de vivir de este modo?". Y luego todos soñamos con la casita en el campo y las flores multicolores con el atardecer constante en violeta hasta nunca jamás. (Me pasa que ni siquiera en ese idilio veo hijos).
Lo que más nos cabrea entre mis amiguis es que sentimos que estamos consumiendo tiempo pulento de nuestra vida en hueaítas que -buena que resulten- pero francamente nos importan un pico; o que al menos nos consumen tiempo exagerado en hacerlas. El tiempo, papi. Nos vuelve locos que nos roben el tiempo. Porque cuando nos dejan libres la pasamos tan bien.
Dicen que es la crisis de los treinta. Algo de razón deben tener, aunque siempre lo digan minas que nos quieren huevear con que nos pusimos cuáticos.
(6)
Ahora escribo en epístolas. Y no me imagino una epístola no siendo cursiva. Muy divertido todo.
miércoles, 29 de junio de 2016
Reporte
Hace tiempo no escribo nada. Estoy trabajando para dedicarme completamente a esto algún día. Mientras tanto hay que asegurar la sobrevivencia sin dejar de tomar nota de todo lo que se cruza.
¿Te cachai el día antes de dejar de trabajar me muero? Muy Benedetti todo.
Besos pastabaseros.
¿Te cachai el día antes de dejar de trabajar me muero? Muy Benedetti todo.
Besos pastabaseros.
miércoles, 9 de marzo de 2016
Sapos
Son todos sapos. Y no son sapos de los sapos que sapean porque es divertido. No. Son sapos de los sapos que quieren subir hacia sus lugares de éxito sapeando a otros para que no suban. Y configuraron su sapeo en una moral donde, si no cabes, te mutilan con sus lenguas sapas.
¡Qué se mueran todos los sapos!
Les dejo un tema:
domingo, 6 de marzo de 2016
InterneC es la cagá
Denante escuchaba una entrevista que le hicieron a Briceño en una radio y el hueón decía algo bacán, contaba que en internet lo putean tanto que el hueón sale con los puños calientes a la calle esperando que le digan algo. Sin embargo, extrañamente también, jamás ha sucedido. Ni uno. Sólo por interneC somos hordas.
Y es brígido lo hordas que somos, porque nos pasaron un teclado con una pantalla conectada en línea, y nos ardieron los dedos de una. Lleno de hueones y de hueonas tecleando y tecleando toda la mierda que no somos capaces de decirnos a la cara.
Me agota esta mierda por lo mismo. Y por lo mismo leo a muy poca gente. Ahora, el fenómeno en sí mismo, es la cagá. ¿No encuentran ustedes?
1. es evidente que no encontramos los espacios para expresarnos y decirnos las hueás a la cara. No contamos con la confianza para ello.
2. el punto anterior provocó que nos guardemos las cosas y las digamos al aire, a un muro de feisbuk, a una cuenta de tuiter. Andamos pelando y peleando al aire.
3. parecíamos tan buenitos y progresados (con Lagos gobernando pa la Concerta, por ejemplo). InterneC nos dio a conocer que ni éramos buenitos y que entendemos hueás super distintas del progreso.
4. la clasemedia se compone básicamente de una población de pobres ahueonaos aspirando a ser cuicos ahueonaos: la mami-jumbo y el papi-scotiabank
5. los progres son los más lateros de toda la red del interneC
6. tenemos el patriarcado metido hasta el culo, como podemos ver
No es posible liberarse si en ese mismo acto oprimo a otro. La emancipación es por definición colectiva.
Los paisajes
A veces siento que somos como esas personas que se enamoran enfermamente de alguien y cada vez que quieren expresarle su amor, resulta más enfermo todo. Cada explicación a lo que se hizo es cada vez más y más enferma.
Estamos, en ese caso, enamorados de querer intentarlo. Ni siquiera de lograrlo, porque francamente.
Por eso nos enamoramos de los paisajes; porque los paisajes tardan en cambiar. En una vida de 80 años difícilmente se transforman totalmente en otra cosa.
La felicidad
Queremos estar siempre frente a un asado, sirviéndonos más vino y repasando algún detalle de alguna cosa que nos pasó para hacerla aún más fantástica.
Ése es el estado de la felicidad.
PD: Ya sabemos que la felicidad es un fin en sí misma. No sean pesados.
PD2: No sea obtuso. Reemplace el asado y el vino por la hueá que quiera, pero la idea es esa.
PD3: La idea es que somos felices cuando las cosas que nos pasaron fueron fantásticas, jajaja
Ése es el estado de la felicidad.
PD: Ya sabemos que la felicidad es un fin en sí misma. No sean pesados.
PD2: No sea obtuso. Reemplace el asado y el vino por la hueá que quiera, pero la idea es esa.
PD3: La idea es que somos felices cuando las cosas que nos pasaron fueron fantásticas, jajaja
Cuáles son tus explicaciones.
Cuáles son tus explicaciones. Qué tomaste de tus experiencias para habilitar qué tipo de contexto. Porque tus explicaciones suceden en un contexto que te creaste (bien o mal) en el cual ocurren tus experiencias. Los psicólogos como que trabajan con eso: con la ampliación de los contextos porque así como están, son estresantes, dolorosos.
Pero, ¿es así de simple? ¿Basta con re-pasar la vida y tomar otra cosa más del contexto y explicarlo?
Detengámonos un poco. ¿Cuál es el sentido de las tres últimas entradas? ¿Pasa algo acaso?
Respondo: ¿deja de pasar algo alguna vez acaso?
Pero, ¿es así de simple? ¿Basta con re-pasar la vida y tomar otra cosa más del contexto y explicarlo?
Detengámonos un poco. ¿Cuál es el sentido de las tres últimas entradas? ¿Pasa algo acaso?
Respondo: ¿deja de pasar algo alguna vez acaso?
No sabemos ni qué queremos.
Cómo lo vamos a llevar eso de que para todo tendremos una explicación. Pero en serio. Cuando afirmo esa hueá, estoy diciendo que, dado el caso, y el ánimo, y vainas extras, podríamos sentar al más grande hijueputa a contarnos qué hay de fondo en lo que hace y, seguramente, hallaríamos ese sentido a lo que hace.
Pero, y qué con eso. ¿Lo expía? El sentido, un sentido, una explicación completa (incluso de lo que no nos puede explicar el mismo hijueputa) ¿significaría algo distinto? ¿Chelto que no?
Porque establecemos juicio con la guatita. ¿O no? ¿O si es juicio, y en tanto juicio, es con la pensaora no más?
El juicio como que quiere ser cieguito, pa que no sienta, ¿cachai? Porque si ve, habilita un contexto, y, puta, quién no vive en uno, no. jijiji
Ay, los contextos, las explicaciones, los juicios. ¡Satanás es poco!
Un budista nos llamaría a calmarnos. Nos haría esa pregunta: ¿pero qué importancia tiene? Los budistas son bacanes, a veces, pero siempre terminamos sabiendo que son unos putos. Buen intento, sí. Casi.
Queremos la paz. No pacificar las cosas; sino estar en paz con ellas, con una explicación que nos las explique. No tengo idea.
No sabemos ni qué queremos.
Pero, y qué con eso. ¿Lo expía? El sentido, un sentido, una explicación completa (incluso de lo que no nos puede explicar el mismo hijueputa) ¿significaría algo distinto? ¿Chelto que no?
Porque establecemos juicio con la guatita. ¿O no? ¿O si es juicio, y en tanto juicio, es con la pensaora no más?
El juicio como que quiere ser cieguito, pa que no sienta, ¿cachai? Porque si ve, habilita un contexto, y, puta, quién no vive en uno, no. jijiji
Ay, los contextos, las explicaciones, los juicios. ¡Satanás es poco!
Un budista nos llamaría a calmarnos. Nos haría esa pregunta: ¿pero qué importancia tiene? Los budistas son bacanes, a veces, pero siempre terminamos sabiendo que son unos putos. Buen intento, sí. Casi.
Queremos la paz. No pacificar las cosas; sino estar en paz con ellas, con una explicación que nos las explique. No tengo idea.
No sabemos ni qué queremos.
Bio del tres de marzo del dosmildieciseis
Me cae bien interneC, porque uno puede ser amigo de alguien en feisbuk, y tenerlo silenciado al mismo tiempo. Como: me gusta tu existencia, pero yo accedo a ella cuando yo quiero, cuando me da el ánimo, cuando me fumé un pito y le puedo dar cinco vueltas más a lo que dices, cuando te puedo poner en perspectiva dentro de alguna explicación que no me haga odiarte por lo que estás diciendo, cuando me baja el morbo y quiero sapearte. En cualquiera que sea, vale.
Porque todo es tan profundamente complejo que no se puede andar odiándolo todo porque a uno no le calzan las ideas del otro. Como digo, para todo tendremos una explicación.
Porque todo es tan profundamente complejo que no se puede andar odiándolo todo porque a uno no le calzan las ideas del otro. Como digo, para todo tendremos una explicación.
lunes, 22 de febrero de 2016
Cultura: la barbarie
»Creo haber notado de dónde procede con mayor claridad la exhortación a extender
y a difundir lo más posible la cultura. Esa extensión va contenida en los dogmas preferidos
de la economía política de esta época nuestra. Conocimiento y cultura en la mayor cantidad
posible -producción y necesidades en la mayor cantidad posible-, felicidad en la mayor
cantidad posible: ésa es la fórmula poco más o menos. En este caso vemos que el objetivo
último de la cultura es la utilidad, o, más concretamente, la ganancia, un beneficio en
dinero que sea el mayor posible. Tomando como base esta tendencia, habría que definir la
cultura como la habilidad con que se mantiene uno “a la altura de nuestro tiempo”, con que
se conocen todos los caminos que permitan enriquecerse del modo más fácil, con que se
dominan todos los medios útiles al comercio entre hombres y entre pueblos. Por eso, el
auténtico problema de la cultura consistiría en educar a cuantos más hombres “corrientes”
posibles, en el sentido en que se llama “corriente” a una moneda. Cuantos más numerosos
sean dichos hombres corrientes, tanto más feliz será un pueblo. Y el fin de las escuelas modernas deberá ser precisamente ése: hacer progresar a cada individuo en la medida en
que su naturaleza le permite llegar a ser “corriente”, desarrollar a todos los individuos de
tal modo, que a partir de su cantidad de conocimiento y de saber obtengan la mayor
cantidad posible de felicidad y de ganancia. Todo el mundo deberá estar en condiciones de
valorarse con precisión a sí mismo, deberá saber cuánto puede pretender de la vida. La
“alianza” entre inteligencia y posesión, apoyada en esas ideas, se presenta incluso como
una exigencia moral. Según esta perspectiva, está mal vista una cultura que produzca
solitarios, que coloque sus fines más allá del dinero y de la ganancia, que consuma mucho
tiempo. A las tendencias culturales de esa naturaleza se las suele descartar y clasificar
como “egoísmo selecto”, “epicureismo inmoral de la cultura”. A partir de la moral aquí
triunfante, se necesita indudablemente algo opuesto, es decir, una cultura rápida, que
capacite a los individuos deprisa para ganar dinero, y, aun así, suficientemente
fundamentada para que puedan llegar a ser individuos que ganen muchísimo dinero. Se
concede cultura al hombre sólo en la medida en que interesa la ganancia; sin embargo, por
otro lado se le exige que llegue a esa medida. En resumen, la humanidad tiene
necesariamente un derecho a la felicidad terrenal: para eso es necesaria la cultura, ¡pero
sólo para eso!» «En este punto quiero añadir algo», dijo el filósofo. «A partir de esa
perspectiva -caracterizada de una forma que no carece de claridad- surge el grande, incluso
enorme, peligro de que en un momento determinado la gran masa salte el escalón
intermedio y se arroje directamente sobre esa felicidad terrenal. Eso es lo que hoy se llama
“problema social”. Efectivamente, podría parecer a esa masa, a partir de lo que hemos
dicho, que la cultura concedida a la mayor parte de los hombres sólo es un medio para la
felicidad terrenal de unos pocos: la “cultura cuanto más universal posible” debilita la
cultura hasta tal punto, que se llega a no poder conceder ningún privilegio ni garantizar
ningún respeto. La cultura común a todos es precisamente la barbarie. Pero no quiero
interrumpir tu exposición.»
En "Nietzsche - Sobre el porvenir de la educación".
y a difundir lo más posible la cultura. Esa extensión va contenida en los dogmas preferidos
de la economía política de esta época nuestra. Conocimiento y cultura en la mayor cantidad
posible -producción y necesidades en la mayor cantidad posible-, felicidad en la mayor
cantidad posible: ésa es la fórmula poco más o menos. En este caso vemos que el objetivo
último de la cultura es la utilidad, o, más concretamente, la ganancia, un beneficio en
dinero que sea el mayor posible. Tomando como base esta tendencia, habría que definir la
cultura como la habilidad con que se mantiene uno “a la altura de nuestro tiempo”, con que
se conocen todos los caminos que permitan enriquecerse del modo más fácil, con que se
dominan todos los medios útiles al comercio entre hombres y entre pueblos. Por eso, el
auténtico problema de la cultura consistiría en educar a cuantos más hombres “corrientes”
posibles, en el sentido en que se llama “corriente” a una moneda. Cuantos más numerosos
sean dichos hombres corrientes, tanto más feliz será un pueblo. Y el fin de las escuelas modernas deberá ser precisamente ése: hacer progresar a cada individuo en la medida en
que su naturaleza le permite llegar a ser “corriente”, desarrollar a todos los individuos de
tal modo, que a partir de su cantidad de conocimiento y de saber obtengan la mayor
cantidad posible de felicidad y de ganancia. Todo el mundo deberá estar en condiciones de
valorarse con precisión a sí mismo, deberá saber cuánto puede pretender de la vida. La
“alianza” entre inteligencia y posesión, apoyada en esas ideas, se presenta incluso como
una exigencia moral. Según esta perspectiva, está mal vista una cultura que produzca
solitarios, que coloque sus fines más allá del dinero y de la ganancia, que consuma mucho
tiempo. A las tendencias culturales de esa naturaleza se las suele descartar y clasificar
como “egoísmo selecto”, “epicureismo inmoral de la cultura”. A partir de la moral aquí
triunfante, se necesita indudablemente algo opuesto, es decir, una cultura rápida, que
capacite a los individuos deprisa para ganar dinero, y, aun así, suficientemente
fundamentada para que puedan llegar a ser individuos que ganen muchísimo dinero. Se
concede cultura al hombre sólo en la medida en que interesa la ganancia; sin embargo, por
otro lado se le exige que llegue a esa medida. En resumen, la humanidad tiene
necesariamente un derecho a la felicidad terrenal: para eso es necesaria la cultura, ¡pero
sólo para eso!» «En este punto quiero añadir algo», dijo el filósofo. «A partir de esa
perspectiva -caracterizada de una forma que no carece de claridad- surge el grande, incluso
enorme, peligro de que en un momento determinado la gran masa salte el escalón
intermedio y se arroje directamente sobre esa felicidad terrenal. Eso es lo que hoy se llama
“problema social”. Efectivamente, podría parecer a esa masa, a partir de lo que hemos
dicho, que la cultura concedida a la mayor parte de los hombres sólo es un medio para la
felicidad terrenal de unos pocos: la “cultura cuanto más universal posible” debilita la
cultura hasta tal punto, que se llega a no poder conceder ningún privilegio ni garantizar
ningún respeto. La cultura común a todos es precisamente la barbarie. Pero no quiero
interrumpir tu exposición.»
En "Nietzsche - Sobre el porvenir de la educación".
sábado, 16 de enero de 2016
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