martes, 20 de mayo de 2014

Selección y Apartheid

Yo sé que tanta publicidad de que el emprendimiento y que la superación y que aprovechar las oportunidades tiene bastante amoldado el imaginario colectivo de este país, pero necesito detenerme un rato en la idea de que seleccionar estudiantes nos hace bien.

Chile ostenta el título de ser el único país donde el Estado no le pasa plata a las escuelas/liceos/colegios/universidades para hacerse cargo de la educación de lxs chicxs que la necesitan. No. En Chile tuvieron la brillante idea de someter esta demanda por un DERECHO a las leyes del Mercado. Acá se asigna dinero a lxs estudiantes y ellxs son quienes eligen el lugar donde estudiar. Esto provoca que el recinto educativo ya no tenga cupos asignados para educar estudiantes, sino que deben captarlxs, atraparlxs bajo las leyes de la oferta/demanda. Esta idea de la Concertación nace post-Dictadura y planteaba inyectar recursos privados (de las familias) al financiamiento, previendo que si alguien quería hacerse cargo de la tarea de educar, debía brindar mejores condiciones que un otro semejante, a modo de llenar sus aulas bajo el emblema de más calidad. La idea no resultaba tan absurda, asumámoslo, pero entonces, ¿qué pasó?

La selección. Sí: una escuela se decía mejor que otra si obtenía mejores resultados en las pruebas de medición estandarizadas. Claro, hablo de SIMCE y PSU. El resto era obvio, pero no se pensó en ello: ¿Cómo obtengo mejores resultados? Pues claro: seleccionando a lxs estudiantes que ingresan, dejando a un lado a lxs que no faciliten avanzar al ritmo que se deseara. Pero, a esto se le agregó también otro tipo de selección, más oscura todavía: la socio-económica. Hoy en día lxs apoderadxs reconocen abiertamente que antes de los resultados académicos que tiene un colegio se piensa en "la seguridad". Y detrás de ese concepto se esconde definitivamente el del clasismo: seguridad es que mi hijo decente no se junte con otro hijo indecente, para que no se le vayan a pegar las malas costumbres. Así, una familia no-pobre decide pagar una módica suma de dinero para que el que no la puede pagar, no ingrese y así garantizamos "la seguridad" de que no terminará fumando pitos o bebiendo copetes lijas en un parque después de clases.

Más oscuro todavía resulta el hecho de que en las élites, el filtro sea definitivamente el dinero. Si no tienes los 3 palos para pagar la incorporación al colegio particular pagado, ni las 500 lucas para pagar la mensualidad, quedaste fuera. Allá, más que por un tipo de educación, se paga por un tipo de roce social. Uno que asegure que el crío estará con críos de lucas. ¿Entrar a la U? ¿Salir de ella? No son temas. Se da por asumido, y si falla, bueno siempre queda la empresa del papito para administrarla.

Apartheid. Eso provoca la selección. Que los que tienen lucas con los que tienen lucas. Que los que quieren entrar a la U con los que quieren entrar a la U. Que los que son decentes con los que son decentes. Y que los marginados de todas esas selecciones, con los marginados de esas selecciones.

¿Todavía no ve lo terrible? No se extrañe: la cantidad de televisión y huevadas que traga a diario seguro no se lo permite.

¿Por qué seleccionar? ¿Sabía que hasta sexto básico no es permitida ningún tipo de selección en colegios con aporte del Estado? ¿No se lo cree? ¡Pero claro! ¡Si seguramente conoce a más de un amigo que contó que le hicieron el examen psicológico a la cría para entrar a kinder! ¡A kinder!

La educación hoy es una empresa de manufactura. ¿Sabe lo que sucede en la línea de proceso? Si un producto no se ajusta a la norma de calidad es quitado. Se deshecha. ¿Nunca pensó en que al crío lo tratan como a un producto de manufactura? ¿Qué sentiría si lleva al crío a un examen y no lo pasa? ¿Que parió un crío pifeado? ¿Eso lo deja tranquilo? ¿Le va a meter una pastillita para que se amolde a la norma de calidad? Ufff...

Las personas NO SOMOS productos de manufactura, porque a las personas nos parieron así: unos más rápidos en matemáticas, otros en imaginar un cuadro, otros en tirar rimas, otros en contar cuentos, otros en divagar, otros en ordenar los desórdenes, otros en ser fuertes y otros en irnos permanentemente a la mierda. De esos elementos estamos constituídos todxs y esa diversidad es la que hace rica y particular a una sociedad que los incluye a todos.

Al menos en el papel, todxs los ciudadanxs tenemos igualdad de derechos. Y de DERECHOS significa que no de oportunidades. Que la educación no es una oportunidad. Es un derecho. Y en tanto derecho, se me debe garantizar que puede avanzar al mismo ritmo que cualquiera otro en tanto se trate dignamente en consideración a mis gustos, creencias, habilidades, capacidades e individualidades. Acá no es que si no aprendo tan rápido como aquél me quedo rezagado. Acá no es que si no me ajusto a la norma me tiran al tacho de los no-aptos. Deje de comprar el discurso del esfuerzo, porque el esfuerzo lo tenemos todos. Nos esforzamos por las cosas que creemos válidas. Y hasta ahora ha sido tan negativo el impacto de la selección en familias de este adoctrinado país que los que nos sacan de la línea, NATURALMENTE, asumimos que ESA educación es inválida. Ergo, ¿por qué esforzarme por entrar o mantenerme en ella?

El problema es de fondo. Muy de fondo. Pero quitar la selección A CUALQUIER ESCALA, es, definitivamente, un buen comienzo.

No se deprima y comience a asumir que la platita que estaba invirtiendo en educación algún día, o al menos en un país decente, no debería servirle para juntar a su crío con los que usted considera decentes. El mundo está plagado de decentes e indecentes, y si no quiere juntarlos para que se conozcan, se re-conozcan, para que solidaricen entre ellos, después no reclame porque camina con miedo por la calle.

domingo, 4 de mayo de 2014

Detachment


Cuesta encontrar una película que mezcle visiones acerca de ciertos temas y que no caiga en ese finalfeliz que se espera. Detachment (Indiferencia) es una de ellas. Manifiesta la expresión más profunda de la labor pedagógica dentro de un aula. De sus posibilidades y de sus desesperanzas. Entrega la visión dramática de un profesor que comprende el rollo que hay en escoger la docencia, vomitando escena tras escena la vida, sin maquillajes.

La dejo acá (torrent) por si alguien se anima.