miércoles, 28 de octubre de 2015

Vida de mierda

Nací en una familia convencional. Gente medio histérica, medio amable, medio como el pico. Como cualquier familia que te encuentras en cualquier lugar. De pendejo caché que me gustaban las minas. Las mujeres. Flacas, no tan flacas, morenas, trigueñas, pendejas y no tan pendejas. Me gustan como la normalidad de mi cuerpo y de mis ganas le pueden gustar a alguien. Me gusta el olor que tienen, sus gestos, sus bocas, sus tetas. Me gustan como coquetean. Me calientan. Me pasa todo con ellas.

Pero.

Qué hueveo más grande se armó cuando caché que nací del lado equivocado. A esta familia pendeja no le podís fallar con algo tan importante. Desde mi papá, hasta el robusto de mi abuelo, siempre le han salido derechitos todos. Los hombres, me refiero. Cada hueón logró tener una relación estable y feliz con el respectivo hueón que le tocó. Salen a pololear desde pendejos con venia de la familia, obvio. Le buscan bien el noviecito y una vez que el hueón logró llegar a tomar once un domingo, entonces quiere decir que cagaste. Te lo escogieron y listo.

A mí me pasó eso. Me encaletaron un hueón, que, dios mío, nada contra él; debe ser el hombre más bello de la tierra. Amable, simpaticón, tiene su arrastre (conmigo claramente no) y hasta buenas intenciones. No sé. Me lo imagino feliz con cualquier otro, pero.

No hallo qué hacer. Nos van a casar en un poco tiempo más. A mí se me revuelve la guata pensar en tirármelo. ¡Por qué querría yo tirarme a un hueón! Pero no le puedo fallar a mi familia con eso. Se mueren. Se mueren todos los que me conocen. ¡Y es que ya los oigo!: "Al huevón le gustaron las mujercitas. Mira la hueá. Querrá tener hijos también, el degenerado".

Lo que a mí me llama la atención es este hueón. Qué chucha le pasa. Qué mierda pensará si llevamos un tiempo ya y todavía no me lo tiro. ¿Creerá que el amor es sin culiarse? Yo creo que de ahí parte toda esta mierda. Si me hubieran puesto a un hueón para que me lo tire cuando era pendejo, hubiera asesinado a cualquiera. Pero no. No me dejaron ni pensarlo. Me fueron aguachando de a poquito con la idea y ahora me tienen encerrado listo pa ser infeliz toda la vida. ¿Y qué me va a ir quedando después? ¿Juntarme a escondidas con las minas que me gustan y tirármelas y volver al hielo de mi cama?

Vida de mierda. Cómo mierda me pudieron gustar las minas. Minas de mierda. Tan ricas todas con sus tetas y sus culos al aire. Las odio. Odio a todos. Me odio a mí. Odio al hijueputa que me encaletaron para toda la vida y odio sus hueás de estructuras familiares que no entiendo.

Ojalá se mueran. O que me muera yo...


                                                                                        ...en un mar de tetas.











lunes, 27 de julio de 2015

Oye, no

Qué onda ese discursito de "antes sí que sí, no como ahora". Qué onda eso de "yo sí que lo hago bien, no como el resto". Qué onda creerse que se tiran los peos más arriba del culo. Yo no. Yo cago hediondo y justo donde me corresponde. Como todos. Aunque haya buena parte que no se entere todavía.

Digo: Papis, mamis, abuelis, tíis, e hijos, hijas y muchachada criada por ellos, NO. NO. NO. NO. NO. NO. Y NO.

Sabemos que los abuelos quisieron ser «gente bien» como los patrones. Que esperaron que sus hijos feos y pelos-chuzos fueran gente bien como los hijos del patrón donde -grandes personalidades- lograban todo lo propuesto. Sabemos que quisieron hacer lo posible con la cagá de plata que le rescataban a la pega de mierda que hacían (de la que están orgullosos de haber hecho, lo sabemos).

Pero también supimos que no les alcanzó si nacieron en la corvi. Si la primera pobla fue la toma que luego la hicieron calle con alcantarilla. Sabemos que mandar al politécnico al cabro (por allá por los ochenta) a estudiar conta tampoco hizo del crío la gran personalidad. Sabemos que, en casos contados, los críos yendo al instituto a obtener un técnico, tampoco hizo la diferencia. Que al final terminaron igual de cagados, o peor.

No se sabe bien todavía (en voláh sí y todavía no me leo el estudio que nos ilumine) por qué pasó todo esto. De dónde sacaron esas ideas de mierda de que existía la «gente bien» y la que no. Como si hubiera una suerte de bendición social que los patrones daban a ciertos peones pa subir de categoría mientras que el resto seguíamos siendo del perraje. ¿En Sábado Gigante lo vieron? ¿O lo vieron en los estelares del trece? ¿Lo leyeron en la revista Caras que la vieja les hacía comprar pa subirse las ínfulas? No lo sabemos. Éramos muy pendejos pa entender de dónde obtenían los insumos de mierda que terminaron instalando en ustedes las ideas de mierda que hoy siguen sosteniendo. Ideas de decencia católica, de costumbres que con cuea sostuvieron alguna vez otros escritos de mierda como los manuales de carreño que -irónicamente- habitaban desolados en sus bibliotecas (también de mierda) que conseguían poblar con el libro Ercilla que salía con el diario.

Papis, mamis, abuelis, tíis, NO. De nuevo, NO. No nos compramos esas huevadas porque muy raras. Yo prefiero la irreverencia al hueso (como le llaman ustedes) que manifestamos los que no nos acomodamos a ser el material de ridículo de la pobla. No nos interesó ser el más peinadito para el acto de mierda donde cantábamos el himno nacional. No nos tincó nunca el himno tampoco. Si crecimos escuchando cumbia, de dónde salieron esos ritos tan raros que proponía la República. No los entiendo.

Me acuerdo que una vez me pusiste en un colegio no municipal y después tuviste que cambiarme a uno de la pobla porque te separaste de la vieja y terminamos todos regados. Y en la escuela nueva (La Colina de Puerto Montt) me hueveaban porque andaba con paletó. Una semana me duró la hueá y me lo saqué. Porque así son tus costumbres: ridículas. Como tú creyendo que te tiras los peos más arriba del culo y no te enteras todavía que ni los cuicos y los grandes señores tampoco pueden. ¿Hasta cuándo?

Papis, mamis, abuelis, tíis, basta. Basta. En serio. Cabréense de eso. La Concerta fue la única que subió a ser como el patrón. Y la alegría no llegó y vos seguís siendo igual de roto que siempre. Y no lograste nunca comprar la cantidad de servicios que decía Carrerño había que poner en la mesa para ser más decentitos. Abúrrete de tanta tontera y sirve un mate, que me empiezo a enojar y te queda poco tiempo antes de que no estés más difareando.


domingo, 24 de mayo de 2015

La sangre y la carne

”Mi gran religión es una creencia en que la sangre, la carne, son más sabias que el intelecto. Nuestra mente puede equivocarse. Pero lo que la sangre siente, cree y dice, es siempre verdad. El intelecto es un freno y una rienda. ¿Qué me importa la ciencia? Todo lo que quiero es responder a mi sangre directamente, sin frívolas intervenciones de la razón, o la moral. Yo concibo el cuerpo de un hombre como una llama, como la llama de una lámpara, siempre vertical, siempre fluyente, y la inteligencia es sólo la luz esparcida sobre las cosas que la rodean. No estoy interesado en las cosas que me rodean, sino en el misterio de la llama siempre ardiente, llegando de ninguna parte, mateniéndose ella misma en sí, frente a cualquier cosa que alumbre.”

De una carta de Lawrence a Ernest Collings, 1913.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Educación y Capitalismo

Hace un mes me llamaron pa formar parte de un proyecto entre el Estado y las Ues del CRUCH que pretende, básicamente, convencer al 15% de cabrxs pobres de liceos técnico profesionales para que lleguen a la educación superior. La tarea resulta bella en tanto logra ampliar las posibilidades de esxs chicxs al presentar otras alternativas que vayan más allá de convertirse en obrerxs, igual que sus familias. El problema es el siguiente.

Los liceos técnico profesionales se vieron invadidos en su propio territorio por las forestales que arrasaron con las carreras agrícolas. El terreno en el sur ya no se dispone para el cultivo de alimento, sino para el cultivo de pinos y eucaliptos. Ante esta realidad, la mayoría cerró la opción del cultivo agrícola y se está quedando con Alimentación (cocina) o Turismo. Son pocxs lxs que terminan siquiera el cuarto medio porque lxs chicxs se ven presionados por las familias para abandonar y trabajar en forestales. Y claro, en familias pobres, que a un chico o chica le paguen docientos veinte lucas por talar árboles, es un ingreso seguro que mejora la olla.

Ante esta realidad lxs mismxs profesorxs manifiestan su desesperanza porque no logran ganarle la mano a forestales y plantean que convencer a familias y chicxs por ingresar a la educación superior implica todavía un reto mayor (sino imposible). Así, se tienen a profesorxs sin el discurso necesariamente fuerte para ampliar el mundo de chicxs pobres de campo para retrasar la vida laboral que proponen forestales.

En medio de este desastre te pones a pensar en el Gobierno (Concerta) que propone el programa desde el Estado. En el monstruo que son las forestales, no sólo desde la invasión territorial (y cultural) de los contextos de familias pobres, sino también en el financiamiento que las mismas forestales realizan a campañas de gobiernos de turno. Parece un espiral sin salida. Una mierda que acabará, con toda la fuerza que tiene el capital que poseen, con la cultura y las expectativas de ampliar la comprensión de mundo desde la escuela que quedó atrapada en la mitad.

Así nace un problema mayor: la escuela queriendo educar la pobreza luchando contra aparatos capitalistas de fuerzas inimaginables. ¿Hay esperanza? No tengo idea. Somos un país latino que es comprable. Porque los aparatos del Estado, sus protagonistas, sus mecanismos, todo en conjunto, se volvieron comprables. Porque la idea de una sociedad democrática es comprable. El capitalismo lo compra todo. Y a más compra, más capital adquiere en sus mercados para volverse aún más fuertes.

Lxs educadorxs no luchamos contra la ignorancia, luchamos contra el Capital. No nos vengan con huevadas. Y esa lucha, desde todos los flancos que se proponga, parece ser que siempre la vamos perdiendo.

¿Dónde va a terminar esta mierda?

lunes, 27 de abril de 2015

Nuestra doctrina

"¿En qué puede consistir exclusivamente nuestra doctrina? En que nadie concede al hombre sus cualidades, ni Dios, ni la sociedad, ni sus padres y antepasados, ni él mismo. (La idea absurda que rechazamos aquí fue expuesta por Kant en términos de «libertad inteligible», y quizá también por Platón). Nadie es responsable de existir, de estar constituido de uno u otro modo, de encontrarse en estas circunstancias, en este medio ambiente. La fatalidad de su existencia no puede desvincularse de la fatalidad de todo lo que ha sido y de todo lo que será. No es la consecuencia de una intención que le sea propia, de una voluntad, de una finalidad; no se ha intentado alcanzar con él un «ideal de hombre» o un «ideal de felicidad» o un «ideal de moralidad»; es absurdo tratar de encaminar su ser hacia un fin cualquiera. Ha sido el hombre quien ha inventado la idea de fin, pues en la realidad no hay finalidad alguna... Somos necesarios, un fragmento de la fatalidad; formamos parte del todo, somos en el todo; no hay nada que pueda juzgar, medir, comparar y condenar nuestra existencia, pues ello equivaldría a juzgar, medir, comparar y condenar el todo. Ahora bien, no hay nada fuera del todo. La única gran liberación consiste en no responsabilizar a nadie, en no poder atribuir el modo de ser a una causa primera, en que el mundo no sea una unidad ni como sensorio ni como «espíritu»; sólo así se restablece nuevamente la inocencia del devenir. La idea de Dios ha sido hasta ahora la gran objeción contra la existencia. Nosotros negamos a Dios, y, al hacerlo, negamos la responsabilidad; sólo así redimimos el mundo".

Friedrich Nietzsche, en El Ocaso de Los Ídolos.

domingo, 19 de abril de 2015

¡Qué triste y que mierda!

Qué triste es enamorarme así, jerarquizando al pene y a la vagina, glorificándolos. Qué triste es menospreciar la mente, el corazón, el espíritu o la piel. Qué triste el subir en un altar al pene y a la vagina y echar de menos el resto del cuerpo. Qué triste clasificar a la humanidad en hombres y mujeres, que triste es evitar enamorarse porque ese o aquel individuo tiene el mismo genital que nosotros, que triste es la tecnosexualidad.

Qué triste es domesticar la pasiones salvajes, los deseos sexuales, encanto den enamoramiento, que triste es decirle al corazón que esta prohibido socialmente enamorarse de alguien que también tenga pene, como yo. Que triste cuando la Mentalidad Policiaca se reproduce también en Sexualidad Policiaca. Qué triste esa heterosexualidad obligatoria, que triste cuando un pene y una vagina son obligados al matrimonio, a fuerza de los arquetipos y demás construcciones sociales, que triste cuando la dominación se vuelve normal y se piensa que las cosas son así por naturaleza y ya.

¡Qué triste y que mierda!

Que mierda esta sociedad donde se exaltan los senos gigantes, las nalgas enormes y los penes largos, que mierda los que nunca ejercitan el cerebro, que mierda esos que tienen los músculos trabajados y las neuronas muertas, que mierda esta ciudad donde existan muchísimos más gimnasios que bibliotecas, muchísimas más televisiones que libros, muchísimas mas cervezas que pinturas, música o literatura de jóvenes.

Que mierda este sistema que dividió el campo y la ciudad, lo físico y lo intelectual, que dividió a la sociedad por géneros, que mierda cuando la expansión de la civilización no permite que los ecosistemas se desarrollen libremente, y la peor mierda es cuando el individuo asesina su propia naturaleza salvaje, cuando domestica a su mismo cuerpo, que mierda que a la tierra la cubran con cemento y al cuerpo le pongan etiquetas.

Mis genitales no definen mis placeres, mis genitales no deciden por mí. Yo reconstruyo mi cuerpo a mi imagen y semejanza, lo hago yo mismx, soy el protagonista de mis revueltas individuales, destruyo lo que me destruye.

Wild Poet.

lunes, 13 de abril de 2015

Advertencia


Cuando te vas a enamorar:


Te confieso

Miamor, tengo que decirte dos cosas:

1. que te amo
y 2. que erís como el pico.

Ninguna es más cierta ni menos verdadera que la otra. Qué le vamos a hacer.

PD: Que no hueveen que si es como el pico es buena. Que lo estoy escribiendo yo, y a mí, por mi degradada heterosexualidad [todavía] no me gusta el pico.
PD2: Estaremos informando de novedades. Sé que están muy interesados.

En voláh logro explicarlo

Brígido. Así ando. O así me andan trayendo. La vida y sus hueás. Brígido. Le ando boxeando ideas a los días que andan brígidos. Pero es una brigidez bastante más piola que esa donde te la pasai esparciendo chocolate. O una menos bArroK (ññ). En voláh logro explicarlo.

Anoche me puse a divagar ideas en voz alta y las gravé en un audio. Luego lo escuché y verifiqué un par de cosas. Cosas pulentis. En voláh logro explicarlo.

Hace unos días, como cinco, me viré de tuiter. Me aburrí de ser parte de una masa culiá de difamadores. Un día en masa le rompen el culo a alguien que es más malo que ellos y al siguiente le chupan el pico a otro que consideran mejor. Hinchahueas. Pero tras salir conecté un rollo que saqué anoche del audio que gravé. En voláh logro explicarlo.

Se murió Galeano hoy. Leí la mitad de Las Venas Abiertas porque ya me pareció morbo seguir enterándome de la evidente cagá que escribió el flaco a nivel patriagrandista. Galeano es bacán. El problema son los hinchahueas que lo ensalzan. Los del párrafo anterior. En voláh logro explicarlo.

EL REGISTRO, loco. QUÉ HUEÁ EL REGISTRO, loco. ¿Ah? Qué hueá andar escribiendo cosas en un blog, en un tuiter, en un feisbuk, en una foto de instagram, en un libro, en un rap, en un muro de la calle, en la piel, en los templos y las tumbas, en los cuadernos, las pizarras. QUÉ HUEÁ esa necesidad del registro. ¿Qué queremos contar? ¿Trascender? Nah. No es trascender. Les aseguro que no es trascender. En voláh logro explicarlo.

No sé si mexplico.

PD: Este blog culiao no lo lee nadie si no tiro los links a tuiter o feisbuk. Esas son paradojas, poh.

Qué le vamos a hacer

Yo ya acepté que -a pesar de mis innumerables esfuerzos por evitar la tragedia- soy un empedernido ahueonao, y que, en esta ridícula resistencia por no serlo, me acompaño del resto de la humanidad (que no presenta evidencias de hacerlo mejor que yo).

QUÉ
LE VAMOS
A HACER.

domingo, 22 de marzo de 2015

Víctima

No sé qué te pasó cuando erai pendejo. La dura que no tengo idea. No quiero que me contís tampoco, no quiero saberlo. A todo el mundo casi nos pasó algo. Uno va escuchando a gente en la vida y parece que no existe nadie a la que le haya tocado limpio todo. Esos prototipos de felicidades sin estrés ni complicaciones que aparecen en la televisión como que no existe. O quizá sí, pero no viven en el mundo donde vivimos nosotros.

Pero estábamos hablando de nosotros. A mí tampoco me tocó fácil. Ni te quiero contar tampoco. Porque no viene al caso. Quiero decirte que no te sintai <alita-caída>. Que no te pasís rollos con que algo anduvo mal contigo. Porque, sí, quizá sí algo anduvo mal contigo, pero algo que de seguro no tuvo que ver contigo, sino con los lugares donde habitamos cuando fuimos chicos nada más. Lugares de mierda llenos de carencias de mierda donde se hizo lo que se pudo.

Pero míranos, hoy estamos grandes. No gigantes, pero grandes. Ya no estamos ni tan indefensos ni mucho menos inocentes para no darnos cuenta de lo que sí y lo que no. Entonces, querido, miamor, por favor, corta tu hueveo. Para la idiotez con lo de víctima. Hazte cargo un poco igual, y escapa de tus mierdas, de tus lugares de mierda donde te vuelves un ser humano de mierda e intenta de mejorar tu cagá de vida. Si uno como que permite los aporreos. Como que permite los ninguneos. Y hasta como que permite los propios basureos. Esas incapacidades de decirse que vale más. O que vale, simplemente. Y si algo no podís cambiar, mámatelo. O patea algo. Pero no nos jodas. No tenemos por qué soportar tu idiotez de mierda, porque un día nos vamos a aburrir y te vamos a decir que estás feo, que estás maltratado, como enfermo de adentro. Que no te salen las sonrisas. Que parece que se te pusieron tensos los tendones del alma y que apestai a pobrehueón. A comemierda apolillao que se junta con puros otros comemierdas igual o más apolillaos que tú.

Ojalá no te la echís. No hace falta. Y si lo hacís, tampoco me interesa. Yo como que me voy virando. Hace un buen rato que como que me voy virando. Con gente que no anda apolillá. Con gente que puede conversar sin tener que andar aportillando o aporreando. Que no se siente imponente (como querís parecer vos), pero que está en paz consigo y puede sujetar un mano sin darse ni color ni pasarse rollos.

Besos.


viernes, 20 de marzo de 2015

Miamor, te odio

La odio. No sé cómo mierda pasó todo ésto, pero la odio. Odio su bondad y toda su maligna intención de hacerme sentir cómodo con ella. Odio sus esmeros, sus agasajos como si su vida estuviera siempre dispuesta para la mía. Odio que me llame amor, que me diga que soy el más lindo a pito de nada. Odio que nunca se enoje por algo que le moleste de mí, más allá de las clásicas hueás por las que le damos color las personas dentro de una relación. ¿Tanto le voy a gustar? Es que no le creo nada.

Y no le creo no porque no considere que sea sincera en su amor que odio, sino porque creo que no me quiere a mí realmente. Quiere todo el invento que se arma cuando está conmigo. Quiere que tengamos una casa. Me sale con la talla hueona de ir a casarnos. De que tendremos hijos y de que deje de hacerme el hueón con algo que va a llegar tarde que temprano. ¡Esas son las cosas que ama!

Hasta he sido un sacohueas, ¿saben? Un sacohueas, poh. Desatento cuando supe que no debí serlo. A propósito. A ver si me decía algo. Pero tampoco lo hizo. Debe pensar que así son las parejas. Debe conversar con sus amigas de mierda (que también odio) que los hombres somos así. Que somos idiotas de vez en cuando. Que también tenemos una regla. ¡Bichos de mierda! ¡Yo no quiero vivir con gente que crea esas cosas!

Y qué voy a hacer ahora. Estoy en los treinta años y llevo ni me acuerdo cuántos con ella (¡deben ser como siglos!). Conoce a mi mamá que habla a escondidas con ella de que cuándo formalizamos. Las dos serpientes de mierda hablando de un amor a la familia y a mí nadie me ama. Porque si dejo de parecer apto para casarse, entonces me patean al suelo y me tratan de maricón. De malo con una mujer que era decente. De que cuándo voy a sentar cabeza.

Miamor, te odio. No es tu culpa. Yo también estoy preso de toda esta mierda. Me gustaría tomarte de una manito y que no me digas nada y que nos vayamos a la gran chucha. Donde no querai estar conmigo porque te sirvo pa esto o pa lo otro, sino porque me querís no más; así, charchita pero honesto contigo, con lo que realmente NOS importa.

Ojalá te atropelle un auto o te enamorís de tu jefe. Yo sigo siendo un cobarde.

Tolerancia de nuevo

Es una once familiar. Los hijos de la tía invitados. Dos de ellos vienen con sus parejas. Gente grande, decente.

- ¿Vieron la noticia de la chica en Argentina que salió a buscar pega y terminó asesinada?
- Jaja (ríe hacia abajo, llevando la cuchara a la taza): ¿viste cómo salió vestida?
- Sí. No entiendo qué tiene que ver.
- Cómo va a salir a buscar pega con shores y poleras mostrando todo.
- Sigo sin entender. ¿Usar poleras y shores es mostrar todo? ¿Y qué tiene que ver eso con que haya sido violada y asesinada?
- No se da a respetar, poh (traga un sorbo de té y se pone recto como hundiendo el culo en la silla).
- A ver, déjame entenderte; me vas diciendo que si tu pillas a una chica con shores y polera en la calle, ¿la vas a agarrar, violar y matar?
- ¡No te pongas güevón tampoco, poh! ¡Cómo voy a hacer eso yo!
- ¿Entonces..?
- Lo que digo es que si va a andar así, tiene que saber que le puede pasar algo.
- ¿Porque tú violarías a una chica si anda en shores y polera?
- ¡Yo no!, te lo repito; ¡pero claramente los que la violaron sí! (sentencia de nuevo tirando lo implacable de la situación a la mesa)
- ¿Y por qué tú no y ellos sí?
- Ah, p-p-porque, bueno, tú sabes...
- No. No sé.
- Porque esos güeones son gente enferma.
- Criminales culiaos, querrás decir.
- Sí, eso. Criminales.
- Bien. Me queda claro entonces que la violación y asesinato de la chica no tuvo que ver con que anduviera con shores y polera, porque tú jamás relacionarías una vestimenta con un acceso a violentar a alguien. Y que los asesinos y violadores son criminales.
- No se puede hablar nada contigo. Siempre tienes que irte a los extremos. Te falta tolerancia.
- Yo creo que no, fijaté. Lo que creo que falta es que tú dejes de hablar cosas sin ser claro en tus puntos. Pero filo. «Tan ricos los panes amasados, tía».

lunes, 9 de marzo de 2015

Abyecta

Me he acostado con tu padre, tu hermano y tu hijo, por no nombrar a tu tío y a todos tus amigos. Con tu abuelo fue imposible y tu madre se salvó por vinagreta.
No puedo dejar de nombrar a los vecinos,
los cabros del bloque,
los de los flipper,
los volados de la plaza y de la esquina;
el lechero, cartero, repartidor del diario, gásfiter, electricista, zapatero, jardinero y la casi totalidad de trabajadores de servicio a domicilio que han tenido la fortuna de pasar por mi casa y la tuya.

Y es que tengo un apetito descomunal y no perdono erección.
Soy una adicta, dicen...
siempre,
pero es que invariablemente siempre,
quiero.

Además no discrimino.
El tamaño no me importa;
ni el grosor de las billeteras, tampoco el color de la piel,
si tiene auto o bicicleta
Si usa tarjeta dorada o está en DICOM, si tiene casa propia o mediagua;
Mucho menos si me ama o no me ama,
si me respeta o si me quiere para el puro hueveo, si es machito, de pelo en pecho, o mariquita, tonto o inteligente, necio o sabio, ladrón o policía, lento o rápido, cuerdo o ....sicótico...
Juro,
que a la hora de los q’iubo nada de eso me importa. 

Y aunque condón no uso, (la iglesia lo prohibe) Venéreas parece que no tengo, parece...
Excepto un herpes travieso que me tapizan la boca de llagas cada cierto tiempo.
A veces orino de pie, me excita,
O lo hago en piscinas y duchas públicas,
Usualmente veo pornos y me masturbo como una demente el día entero,
Te confieso que, en más de una ocasión,
he deseado a mi madre, a mi hermana y por supuesto a mi padre.

Otra cosita es que soy comunista y última de rota,
voté por la Gladys y no me depilo
no cocino ni un huevo frito y me gusta opinar en conversaciones de hombres.
Te advierto... que detesto el sexo anal,
pero si me tratas con dulzura
terminaré comiendo de tu mano y
lamiendo la suela de tus zapatos.

Te aviso,
que soy ágil con las cuchillas,
tengo buena puntería y reflejos en óptimo estado,
Y que, a pesar de éstas y otras destrezas
que ostento en las manos, dedos y lengua ...especialmente,
según me han contado,
en las discos me va bastante mal.
Y me pasa últimamente que,
nadie se me acerca y me siento sospechosamente repugnante como pescado de feria que no se vendió.
Y la verdad es que ya no tengo quince años
Como para ir a esos lugares, llenos de púberes en plena floración. Niñitas lindas de senos como dos tazas de leche y coñito con olor a nata.

Otro problemita que no te podría callar es que producto de
un dilatado alcoholismo que me ha tenido desde hace años
azotando la cabeza contra las barras de los bares más cochinos de esta ciudad,
padezco de ciertos trastornos... gástricos,
de variada gravedad y abyección,
como por ejemplo, la acumulación de gases intestinales,
que a veces,
generalmente en público,
pugnan por salir de su prisión.

Te advierto
que estoy muy sola,
que esta soledad me duele en exceso mucho
y que ante el menor indicio de abandono, real o imaginario, sería capaz de perseguirte a ti y a tu familia por todo el país,
convertirme en tu sombra y luego en tu peor pesadilla
para terminar asesinándote y
exhibiendo tus genitales en la plaza pública,
contenidos en tu boca.

Además de puta, soy loca, floja, sucia, tonta, ignorante, sorda, coja y mala.

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En Abyecta de Eli Neira.

jueves, 5 de marzo de 2015

Les cuento



Desde el martes 13 de enero de este 2015 estoy de vacaciones. Es fantástico vivir días sin que importe el mañana más inmediato. Sin que el corazón ande ahueonao deseando amores románticos y con todo el tiempo del mundo para hacer lo que se ponga en frente.

He paseado, comido, dormido, quemado, fumado, bebido, fotografeado, conversado, invitado y creo que -salvo un fantástico aprendizaje neurótico de tres o cuatro días en la mitad- todo el tiempo ha sido un relajo.

Que me la chupe el trabajo con horarios. Me busqué una ocupación que me regala mucho tiempo y además me da platita por un mes. Aún me queda dinero y -en la medida de lo posible- seguiré disfrutando la belleza del descanso: a mis treinta años, con todas las energías del universo... para mí.

Besos.

lunes, 9 de febrero de 2015

El sacrosanto aborto


La sacrosanta Democracia Cristiana (DC) de la Republiqueta de Chile ha tenido que sacar la voz para darnos a conocer que -según disposición divina- van a, por fin, sentarse a debatir si las mujeres, creaciones malignas y engañosas de la mano de Dios, pueden abortar.

¿Dije bien? Sí: abortar. ¿Abortar? ¡Abortar! ¡Asesinar a la -también- sacrosanta creación de Dios, pensada antes de ser concebida (como reza un Salmo de David)! Pero, ¿y cómo llegamos a estos suelos pecaminosos? Había que hacer la re-lectura de la epístola enviada desde el cielo con destino único y exclusivo de residencia en la Catedral de Santiago, obvio, en manitos de su -también de nuevo- sacrosanto representante terrestre: Ezzati.

Pero de nuevo, es que hay que preguntarlo. ¿La DC va a sentarse a conversar si se puede quitar del vientre de la inmoral y criminal mujer una creación (viva o muerta, posible o imposible, da lo mismo) de Dios? Sí. Ellos dicen que ponen los puntos. Que las íes, en tanto existencia, también (y cómo no) son creación de Dios y Él decide.

Vamos entendiendo entonces. Y no debe ser medida populista. Nada que ver. Pertenecer a los siete países que prohíben toda forma de aborto (con el banco de transacciones internacionales con sede en Roma incluido) es, a todas luces, un privilegio para Chile. Lo que sucede, es que la Iglesia se moderniza. Acepta las evoluciones, dicta cursos a sus sacerdotes de cuándo tocar a un niño es violación o no, y evalúa a no-heterosexuales como posible membresía (en tanto arrepentida, cómo no). Y aquí viene lo sabroso. Perdón, digo, lo curioso.

Dios, a través de su voz Ezzati y con voto en el Parlamento, nos permite una sociedad con aborto sólo en caso de que el angelito de muestra CIENTÍFICAS y COMPROBABLES de que no puede convertirse en el milagro que Dios quiere entregarnos. Digo, que nos convenza por medio de la septicemia de la madre, a modo de no poner en duda los misteriosos caminos del Señor.

En casos contrarios, no. Porque sabemos bien que la mujer es manipuladora. Sabemos desde el mismo minuto de la Creación, en el huerto del Edén, lugar donde habríamos estado escribiendo esta entrada, de lo que ella es capaz: ¡habló con el demonio y condujo al sacrosanto Adán al mismo pecado! ¡No le basta con ser criminal sola! ¡Arrastra a quién no esté prevenido sin compasión!

¡Que no nos quepa duda que no respetará esta nueva libertad que desde el Cielo el Piadoso ha tenido con ella! ¡Tratará de persuadirnos haciéndonos creer que necesita un aborto! ¡Querrá manchar con sangre inocente a quienes no estén atentos a su maldad! Sus mecanismos son conocidos: ¡Nos dirá que fue violada! ¡Se atreverá a usar a un hombre, que seguramente fue engañado con sus artimañas reconocidas! ¡Que estaba bebida! ¡Que tenía pena! ¡Que ella se viste atractiva para sí y no para ser deseada! ¡Mentiras! ¡Criminal! ¡Peor que la serpiente!

¡Pues bien, artimaña calumniadora y manipuladora! ¡En la DC estamos prevenidos! ¡Te vamos a dar la oportunidad de que quites al pobre bebé (muerto o no, ya dijimos que da lo mismo), pero sólo bajo nuestras condiciones! ¡Por puta, como la Magdalena, no lo vas a conseguir! ¡Estaremos atentos!


domingo, 25 de enero de 2015

Breve encuentro epifánico con Lemebel en la Plaza de Armas



Hace años trabajé en una bodega de productos farmacéuticos, con mi polera de piqué de cuello sucio y perfumada de cartones, tierra y encierro, mi pantalón cargo de oscuro azul marino pero aún así claramente piñiñento y con el logo institucional semicolgando, y con mi cartonero en un bolsillo lateral bien dispuesto. A pesar de la mugre y el calor del verano y el encierro, se puede decir que era una pega digna: los bodegueros eran todos tipos muy chistosos, se reía uno a veces hasta las lágrimas, si se hacían horas extras en las noches de descarga de containers el sueldo era para un joven sin obligaciones bastante respetable, y el almuerzo permitía que uno se repitiese el pan y el postre y el jugo, y si la hacíamos piola, incluso la sopa o el plato pricipal. Pero como todas las pegas aquí consideradas dignas no dejan de estar sujetas al vaivén de la economía o la sonora mentira de turno, llegó entonces y sin aviso y sin siquiera rumor de pasillo el día del finiquito. Para mí no fue gran cosa: ya estábamos terminando la segunda semana de febrero y en cosa de días yo ya tenía que estar viajando a Valparaíso a retomar mis estudios. Mal que mal, ellos y yo sabíamos que era algo temporal. Pero para el Guatón Claudio y otros, la noticia no era algo trivial. Para nada.

El Guatón Claudio era de esos tipos que es difícil no querer. Todos sabíamos o intuíamos -no sabiendo muy bien por qué- que era muy pobre. Yo siempre quería creer que su imagen bajita y rechoncha subiendo trabajosamente a su vieja cleta cada tarde de verano a eso de la seis y enfilando hacia Carlos Valdovinos era la que me soplaba su condición, pero había algo que se dibujaba en sus patas de gallo y en su sonrisa achinada de ojos verdes y melena de rucio pelo graso que me sugería de manera mucho más sútil y melancólica lo mismo que la vieja bici hacía. Pero no era que fuese pobre o que nosotros intuyeramos que lo fuese o ambas lo que hacían querible al Guatón Claudio. Lo que lo hacía entrañable era que en esa sonrisa antes descrita parecía no habitar trazo alguno de maldad.

El día del finiquito nuestros patrones sabiamente decidieron que debíamos ir a una notaría con la que tenían convenio en el centro de Santiago. Para hacerlo efectivo, y en un acto de bondad sin precedentes, nos darían un momento libre dentro de la jornada para ir al centro, hacer el trámite y volver a terminar con nuestras labores. Además, debíamos volver a entregar nuestros uniformes y el cartonero, ya que no podíamos abandonar definitivamente el recinto y el empleo mismo sin haber dejado tan valioso e irremplazable equipamiento en el lugar que nos cobijó por el tiempo que terminaba así, tras tres meses para a mí, casi un año para otros. Al saber entonces como funcionaría el proceso, el Carezorra (tenía él una frondosa barba y ya dije que me reía yo mucho en esa bodega) y yo pensamos al tiro: “hagámonos los hueones y salgamos lo más tarde que se pueda, así no volvemos en la tarde”. Fue así entonces que pasamos la mañana y parte de la tarde entre pales, estantes y cajas perdidas, haciendo la hora furtivamente hasta eso de las tres cuando coincidimos que era buena hora para presentarnos en la oficina del jefe para solicitar nuestro permiso. Y así estábamos, viendo al jefe anotar para nosotros la dirección de la notaría y escuchándolo explicar de mala gana cómo debíamos hacer entrega del vital e irremplazable material de trabajo al día siguiente, cuando entró el Guatón a la oficina preguntando cómo, cuándo, a qué hora y dónde. Y ante su carita de tristeza supimos que seríamos ahora tres los del último viaje a la notaría.

La oficina notarial resultó estar a un costado de la Plaza de Armas. Febrero la encontraba con poca gente, pero siempre conservando su inextinguible estampa de esquizofrénico bestiario de diversa capitalina fauna. Tras el papeleo en pleno centro y a ese costado de la plaza, y sientiendo el calor y sabiendo que esta era en el fondo una despedida, decidimos pasar la amargura del trámite con unas latas y reirnos juntos por última vez, pero pidiendo teléfonos y sigamos en contacto y otras mentiras de esas que maquillan lo que todos saben como adiós. Y ahí estábamos entonces, compartiendo el sudado pilseneo proleta de incierto futuro en el bestiario urbano del kilómetro cero, cuando tras la glorieta y rodeándola lentamente, aparecieron los tacos y la cadavérica pañoleta de Lemebel. Yo le había regalado a mi vieja años antes De Perlas y Cicatrices, y a la pasada lo había hecho mi compañero de velador por varias noches, así que no me fue difícil reconocerlo. Me quedé entonces pegado por unos segundos viéndolo andar como un grácil y estilizado cisne negro de ciudad, caminando en una secreta y armoniosa parsimonia que parecía esconder una partitura en el humo de su cigarro. Era imposible en esa tarde y en ese andar que llevaba no seguirlo, no sabiendo si ir y saludarlo y estrechar su mano, o gritarle “Grande, Lemebel”, como uno a veces hace con un futbolista o un músico que admira. Al final y como se debe hacer en esos casos, dejé que el momento fuese limpio y perfecto, que el andar de Pedro no fuese tocado tal vez para así recordarlo como lo hago ahora, casi como un cuadro. Pero esos mismos segundos son básicamente los mismos segundos que bastan para que socios como el Carezorra noten que la mirada de uno está en otra parte y dirijan entonces la mirada hacia esa otra parte y comprueben que uno mira a un marica viejo y ridículo en tacos, en tacos poh hueón, para mirarte luego con sorna de macho lleno de flatos de pilsen y lanzarte un “uuuuuuuuuuuy, te gustó el viejo culiao”, para luego cerrar con un “cada hueá que se ve aquí”. "Cada hueá que se ve aquí", con un claro gesto de profundo desprecio en la casi gutural manera de articular "hueá". Y aunque reconozco que me molestó, no me sorprendió y no le di mayor importancia. Pedro estaba lejos como para escucharlo y si lo hubiese escuchado le hubiese dado lo mismo, tal vez. Uno más. Además el Carezorra era así, gracioso pero medio sacohuea, y por más que le dijese quién era ese marica le hubiese dado lo mismo, lo importante para él era que ese viejo hueón se creía mujer y yo lo estaba mirando y la ley del macho callejero decía que si yo no me reía o hueveaba al hueco, había que huevearme a mí por hueco. Pero lo que sí me descolocó fue la risotada casi rabiosa del Guatón. El Guatón querible.

Los largos minutos que siguieron fueron entonces así: Pedro ya había desparecido hacía la catedral, y el Carezorra seguía en lo suyo. Que te gusta el pico, que te gastai parejo, que menos mal que no se bañaba cerca mío en la pega, que si recogía el jabón no me quejara y otras originalidades. Y aunque siempre he defendido la posibilidad y el derecho que tenemos en esta vida de reirnos de todo, esto no era merecía ya risas. Esto escondía puñaladas sociales. Y ante cada embestida, la cara y la alegría del Guatón crecían y tomaban otra forma para mí. La sonrisa achinadita era ahora filosa e hiriente. Todo lo que me parecía antes del Claudio y de su bicicleta se deshacía tras cada pachotada del barbón. Apuré las cervezas entonces lo más que pude. El vientecito de la plaza, fresco hasta hace minutos, era ya un tufo insoportable. Las pilsen además estaban tibias, pero eso no era lo que las hacía saber mal. Había ya una decepción más profunda que el sabor de un copete mal servido.

Me despedí de ellos y enfilé sin rumbo. Ambos habían decidido seguir con la tarde e ir a una fuente de soda. Caminé entonces con algo parecido a la rabia, imaginándolos esperando la micro a las 11 de la noche, meados en un paradero con la mochila a rastras. Los veía llegando a la casa tratando a la familia a patadas. Los veía a la mañana siguiente con la angustia de haberse chupado la plata mirando de frente a la mesa sin pan. Los vi así y recordé a Pedro y su manifiesto, pidiendo que no le hablasen del proletariado, que ser pobre y maricón es peor, y de lo ácido que hay que ser para soportarlo. Imaginé al Guatón y al Carezorra siendo homosexuales. Fletos. O abiertamente locas de loco afán. Los imaginé aguantando el hueveo de las gárgolas en la esquina de la pobla al llegar de noche en tacones. Traté de verlos aguantar noticias de amigas locas golpeadas en la noche, perdidas en sidarios, quedándose pelás y pobres y durmiendo solas. Traté y traté de verlos con esa valentía de ser pero no hubo caso, y a pesar del cariño que aprendí a tenerles y a pesar de lo desagradable que fue verlos en su pará de macho gratuitamente violento, entendí que lo que el Guatón y el Carezorra creían era que así, no siendo fletos como ese de allá o de acá, mantenido sus culos y bocas limpios de penetración alguna , eran ambos de alguna menos pobres, que estaban un poco más dentro y un poco más aptos para la máquina que los acababa de finiquitar.

Un poco más adentro de la máquina que, en el fondo, se los acababa de culiar.

Por Patricio Patillas.

viernes, 2 de enero de 2015

Argumentos

Le vamos a tener que explicar a los conservadores que su argumento de la defensa de la libertad de expresión para proferir sus argumentos de mierda es falaz.

Le vamos a explicar antes de eso qué significa que un argumento sea falaz. Para que luego que comprendan esto, comprendan lo otro. Porque así hay que tratarlos. Como gente no-racional que no comprende siquiera el objetivo de los argumentos.

Cuando argumentamos, argumentamos porque queremos conocer la verdad acerca de algo. Queremos poner a ese algo en todas las perspectivas posibles (aún las que no nos convienen), para comprender el material, la esencia, la sustancia de lo que se cuestiona. En este espíritu, un argumento es cierto cuando posee una estructura, una composición, una carga, que manifiesta una evidencia que nos resulta cierta, en el sentido de que todos quienes lo observan desde esa perspectiva, llegarán a la misma conclusión. Lo contrario se comprenderá por falaz.

Ejemplo.

Argumento conservador: la homosexualidad es antinatural.

Contra-argumento: La carga de naturalidad que le entregas al heteronormativismo se basa en la posibilidad que una pareja macho-hembra pueda reproducirse, cuando una pareja macho-hembra, en el medio natural (NO SOCIAL) desea hacerlo. La comprensión de anti-naturalidad que manifiestas, creemos, se aplicará a la imposibilidad de reproducirse entre dos individuos del mismo sexo. No obstante:

1. El medio natural comprende relaciones entre individuos que poseen un desarrollo de conciencia distinto al de nuestra especie. Nuestro desarrollo cognoscitivo nos permite un desarrollo evidenciable de una consciencia que abarca nuevas y -por lo tanto- diferentes comprensiones respecto a la reproducción y al placer que puede encontrarse en una relación sexual. Vale decir: la relación sexual en la especie humana (como en algunas otras especies no-humanas, según algunos estudios), no implica necesariamente el objetivo de la reproducción y, de hecho, minoritariamente lo hace. Tener sexo implica -también- la búsqueda de placer.

2. Dicho lo anterior, pareciera ser que la homosexualidad, comprendida como la relación sexual entre individuos del mismo sexo, no sólo no es anti-natural, sino que además se desarrolla bajo la bella posibilidad natural de las personas de buscar y encontrar placer.

3. Aceptar que la homosexualidad es antinatural porque no permite la procreación, implicaría aceptar que toda relación sexual busca la reproducción, cuestión que INSISTIMOS, no es cierta.

Conclusión: el argumento facho "la homosexualidad es antinatural" es falaz.

Ahora viene la demostración de lo que busca la entrada:

Argumento conservador: Me faltan a mi libertad de expresión cuando no me dejan discriminar a homosexuales.

Contra-argumento: Cuando abrazamos una verdad-social, abrazamos el espíritu de respeto mutuo que ella alberga. Buscamos que esa verdad, en tanto es construida desde el intelecto, debiera buscar el desarrollo y la sana relación de todas las personas con el medio donde se relacionan.

Cuando demostramos que el argumento conservador la homosexualidad es antinatural era falaz, demostramos que vamos a considerar otra vía de relaciones desde nuestra consciencia para nuestras relaciones. Mantener la postura desde la falacia, desde la mentira a nuestras propias comprensiones individuales y sociales, sería faltar a nuestra esencia racional y caer en la estupidez.

POR LO TANTO, no faltamos a la libertad de expresión cuando no aceptamos al homofóbico, todo lo contrario, abrazamos de manera tenaz a una verdad social que NO coarta ni i-respeta la expresión de nadie.

Ante esto, como amantes de las verdades sociales que se fundamentan en un espíritu de respeto y libertad, tomamos parte activa en esta discusión y llamamos falaces a los argumentos falaces y mentirosos a quienes los defienden.

¿No está de acuerdo? ARGUMENTEMOS.

¿Lo está?:




Fachosculiaos pobres y ricos



La fachitud me descoloca. ¿Han oído argumentar a un facho? Es puro balbuceo de historias que no puede comprobar, que son incoherentes o que abarcan solamente su pequeña burbuja de beneficios. El facho balbucea. Se contradice cada dos segundos, y si además es pobre, tiene el peso de la historia como evidencia en contra. Es un ser que bien puede ser diagnosticado de alguna enfermedad mental heredada o contraída. Neurosífilis, por nombrar una.

Tengo un compañero de universidad que goza de argumentar huevadas. Uno de sus temas preferidos es contra la unión de parejas que no calcen con su heteronormatividad. Me dan asco los homosexuales, argumenta. Pero en su argumento(?) deja fuera a las mujeres. Dice es que dos mujeres besándose es rico, jejeje, porque así conversa esta gente. Se pone seria pa la parte conveniente, pero cuando le evidenciai que es un imbécil, se pone chistoso. Se hace el simpático. El que no quiere verse grave por tonteras. Pobre hueón de mierda.

Luego te salen con la historia de mierda de la biblia. Quediosdijo. Quelanaturaleza. Y le intentai de argumentar que la naturaleza como argumento contempla el desarrollo cognoscitivo de la consciencia, de la comprensión del individuo desde su individualidad para un ser social, pero no. Queesantinatura. Y se sientan en su estupidez y eso es ley. Y ley, ah. Ley en el Congreso. Con los partidos cristianos haciendo leyes sus porquerías de argumentos. Y es que son tan porquería, que ni siquiera tienes que ponerte a validar o no sus mitos religiosos. No. Si basta con usar el mate, pero eso es mucho pedir.

Y el facho-pobre, como no tiene la validación de las élites en sus argumentos, echa mano a otras porquerías. El facho-pobre te argumenta que fuecriadoasí, queescomoleenseñaron. Porque este pobre hueón no es capaz de construir su propia realidad. No. Es una esponja (con la que el rico trapea el piso) que absorbe todo lo que le contaron. Y no lo que le contaron de todo, sino lo que selecciona de lo que le contaron para que pueda verse como su patrón. Si repite lo que le contó su patrón, entonces se sentirá más decente. Menos roto. Menos in-válido. Pobre hueón cobarde.

Yo no tolero a los fachos, ni pobres ni ricos, no porque me crea mejor, ni porque tenga la verdad. No. No les tolero porque atropellan. A todo atropellan. Argumentan desde su burbuja y para la mantención de su burbuja. Fachosculiaos insolentes con la sociedad. Fachosculiaos groseros con la libertad de la expresión del ser que está a su lado.

Basta.

PD: Perdón por la foto del cerdo culiao del Labbé. Uno de los fachosculiaos que disfruta de ser un cerdo. Un representante perfecto de toda esta estupidez.