jueves, 12 de diciembre de 2013
Sur
Sí, es una hermosa fotografía de algún lugar de por allí, como de esos que me imagino que alguien de esta ciudad dura y gigante anhela. Es una Isla que queda encerrada cuando la marea se llena, está en un lugar cerca de Chonchi, al sur de Castro en Chiloé.
Toda mi vida he estado en lugares así. De hecho nací en el campo y pasé buena parte de mi niñez entre animales, pampas, árboles y los afanes que la vida que ahí se acarrea. He escuchado que hay gente que se siente complemanete sola en un campo, que les gusta el paisaje "pero un ratito no más". Yo no podría. Me encantan las noches en el campo. ¿Las han visto? Silentes de artificios. Escuchas croar sapos, cantar grillos, pájaros. El cielo es negro negro, y las estrellas se ven por millones. Cuando hay luna, puedes ver muy bien lo que hay cerca tuyo. Tus pupilas se abren como gato de monte y caminas como si fuera de día. En días de escarcha, la luna hace reflejar el pasto y se forma un paisaje que no te lo crees. En las noches de temporal, el viento y la lluvia golpean las ventanas (quizá por eso en Chiloé las ventanas son pequeñitas para que no se rompan con al ser azotadas). Sobre el techo, se golpea el agua y seguramente dentro de cada casa debe haber alguien sonriendo mientras todo ocurre. Es que casi todos alguna vez han dicho: "dormir con lluvia afuera, debe ser de las mejores cosas que tiene la vida".
El clima del sur es muy lluvioso. Eso mismo proyecta un suelo siempre lleno de verde. Allá no se riega el pasto, sino se lucha para que no salga hasta en las paredes. El musgo se adhiere a casi cualquier cosa, y si en un par de años no repasas una casa, se la va a terminar tragando la tierra con madera y todo. La lluvia, o su ausencia, provoca que casi todos los días sean distintos. Siempre existe ese vértigo al salir por saber si te alcanzará un chubasco o no. El cielo, siempre lleno de nubes, construye el paisaje. Nubes blancas, algodonadas, negras, cargadas de lluvia, altas, bajas, de todas las que puedas imaginar. Así, no sólo todos los días son distintos, sino que en un mismo día, las cosas también distintas son.
Ahora bien, dentro de todas las cosas hermosas que tiene el sur, yo tengo mi preferido: el mar. La extensión del horizonte, la contención de las aguas, la promoción de la vida, la expresión de lo inmenso, enamoran mi espíritu. Ninguna cosa hay más perfecta que el campo, el mar, y lo que entre ambos pueda ocurrir. Me enamoran los atardeceres en el mar. En el campo son lindos, pero en el mar son perfectos. El mar acompaña, baña una costa, traga tus lágrimas, y no tiene intención de moverse todavía de ahí.
La gracia del sur es que puedes mezclar como quieras. O campo con mar. O mar con volcanes. O volcanes con lago o lago con campo. Te mueves un poquito y ya aparece otra cosa. Yo creo que debió ser el medio lío a la hora de ponerle nombre a la Décima Región. ¡Es que tiene de todo! Menos una cosa: encierro.
Las fotografías las he tomado todas yo. Tengo un montón más acá. Y no quiero dejar de llenar mis días de imágenes así. Ya voy, sur querido. Apuesto que llego antes de lo que piensas.
martes, 3 de diciembre de 2013
Carta a un/a profesor/a de matemáticas
Querido profesor/profesora de Matemáticas:
Tu estudiante de matemáticas es un ser social. Tiene un
contexto, su lengua y sus costumbres, sus experiencias. No desprecies nunca lo
que ya sabe y en la forma en que lo sabe. Aprovecha el bagaje y tira de él.
Hacia adelante, nunca hacia arriba. Él no ha vivido nunca en un espacio afín ni
ha jugado con los números primos. ¡Pero no sabes la cantidad de cosas que ha
medido o ha contado! No hagas nunca viajes en globo ni uses paracaídas. Sube
escalones. Desprecia el ascensor.
Tu estudiante de matemáticas es un ser alegre. Normalmente
está viviendo los mejores años de su vida. Comparte contigo muchas horas de su
juventud. Está ansioso por hacer cosas y conocer nuevos horizontes. Le encanta
reírse y aventurarse. Aprovecha los chistes y las historias. Imprégnale del
humanismo matemático. Háblale de tus colegas. Euler fue tu bisabuelo y Chauchy
toma café contigo. Ramanujan era vegetariano y Nobel no nos dejó un premio por
problemas de faldas. Usa videos en clase y llena la pared de murales. Haz
exposiciones. Piensa que en educación las sonrisas son a menudo una forma
espontánea de decir gracias.
Tu estudiante de matemáticas es un ser con sentidos. En
efecto, a parte del tacto para escribir es una persona que huele perfumes,
degusta hamburguesas, mira cosas y oye música,…. No intentes llevar adelante
una matemática al margen de los sentidos. Procura que toquen poliedros, que
midan ríos y catedrales, que clasifiquen colores y texturas, que aprecien la
belleza de un cubo color rosa, o que escuchen las poesías indias de
matemáticas. Monta laboratorios y haz excursiones por la ciudad y el campo,
descubriendo formas y cantidades. Pon en juego lo directo y lo indirecto.
Cuando vuelvas del safari quizás la matriz 2x2 sea el recodo del camino y el
seno una sombra, el círculo una ventana y el poliedro una tienda de acampar. No
te sepa mal que la matemática tenga color de atardecer y sudor de escalada. ¿No
has experimentado nunca que un producto escalar puede tener gusto a escabeche?
La felicidad de tus estudiantes vale más que todos los programas
acabados, que todas las palmaditas en la espalda que puedan dar inspectores,
superiores y padres. Llegas hasta donde puedas. No intentes jugar con el
tiempo. Supera el frío del sistema. Si la felicidad llega a tu clase el sistema
queda desconcertado. Aprovéchate de ello.
Encontrado en "Una matemática feliz". Me gustó.
sábado, 23 de noviembre de 2013
Amigx fachx pobre
Amigx fachx pobre:
Cuando usted se esmera en descartarse de la izquierda para alienarse y alinearse en la derecha, no se le cancelan las cuentas para pagar la casa, no se le cambia el apellido por otro más aristocrático, no se le renueva el auto por uno menos económico y de lujo, no se le llena el ropero de prendas caras y sofisticadas, no la llaman como socix o accionista de una gran empresa, no le ingresan al crío en un colegio particular de élite, no se le quitan los rasgos toscos y duros de quien no nació en "cunadeoro", no se le endulza ni el francé ni se le britaniza el inglé, no se le borran las canciones chulas con las que fue criadx, los adornos sencillos de la casa de su madre no se vuelven de buen gusto, no le llenan la cuentacorriente con dinero para viajar por el mundo, las conversaciones con sus amigxs no se transforman en algo más entrete que el emprendimiento cagón que tiene, no comprende más ni de arte, ni de música, ni de cine, ni de culturas que jamás ha oído mencionar, no tiene tampoco oportunidad de esperar herencias millonarias.
Lo que quiero decir, es que aunque usted quiera alinearse y alienarse en la derecha, seguirá siendo un fachx pobre, que huele pobre, que vive pobre, que se viste pobre y que ASPIRA a algo un poquito (a penas un poquito) más arriba que la pobreza y flaitesa que con la que siempre ha vivido.
Cariños.
Cuando usted se esmera en descartarse de la izquierda para alienarse y alinearse en la derecha, no se le cancelan las cuentas para pagar la casa, no se le cambia el apellido por otro más aristocrático, no se le renueva el auto por uno menos económico y de lujo, no se le llena el ropero de prendas caras y sofisticadas, no la llaman como socix o accionista de una gran empresa, no le ingresan al crío en un colegio particular de élite, no se le quitan los rasgos toscos y duros de quien no nació en "cunadeoro", no se le endulza ni el francé ni se le britaniza el inglé, no se le borran las canciones chulas con las que fue criadx, los adornos sencillos de la casa de su madre no se vuelven de buen gusto, no le llenan la cuentacorriente con dinero para viajar por el mundo, las conversaciones con sus amigxs no se transforman en algo más entrete que el emprendimiento cagón que tiene, no comprende más ni de arte, ni de música, ni de cine, ni de culturas que jamás ha oído mencionar, no tiene tampoco oportunidad de esperar herencias millonarias.
Lo que quiero decir, es que aunque usted quiera alinearse y alienarse en la derecha, seguirá siendo un fachx pobre, que huele pobre, que vive pobre, que se viste pobre y que ASPIRA a algo un poquito (a penas un poquito) más arriba que la pobreza y flaitesa que con la que siempre ha vivido.
Cariños.
viernes, 25 de octubre de 2013
Pifiao
miércoles, 16 de octubre de 2013
Binta: corto de educación en África
Binta y su padre, un humilde pescador que, preocupado por el progreso de la humanidad, está empeñado en llevar a cabo algo que se le ha ocurrido.
Dirigido por Javier Fesser, y nominado en 2007 al Óscar por mejor cortometraje de ficción; muestra la necesidad de una educación para las niñas del Tercer mundo.
Feliz día profesores
Feliz día a todxs mis coleguitas que son profesorxs en tanto esperan que otra pega mejor les salga para dejar las aulas. A esa hermosa suma de frustradxs que transmiten sus malas vibras personales en cada clase a sus estudiantes. A quienes sonríen frente a un curso y luego les tratan de flaites (a estudiantes y apoderados sin distinción). Feliz día a quienes justifican su trabajo de docente con una <vocación> que oculta la falta de puntaje para una carrera que no lograron alcanzar. A quienes viven comparando la educación cara de sus hijxs con el modo lento y torpe de aprender de quienes no cuentan con los beneficios de sus vidas afortunadas. Feliz día a esxs profesorxs que camuflan su vergüenza frente a su trabajo ante su vida real (la que no ocurre en las aulas) con una suerte de vocación de mártires en donde su objetivo pedagógico se transforma en mejorarle la vida a cabrxs que nunca supieron que nacer pobres y en la pobla era una pifia que debían arreglar. Feliz día a lxs más sinceros que recuerdan con orgullo las técnicas violentas con que fueron educados. A esos que rememoran con nostalgia sus propios aporreos detrás de un aula que los alineó y alienó. A quienes consideran una aberración juntarse con un estudiante fuera de la escuela porque su tiempo es tan valioso que no pueden derrocharlo. Feliz día especialmente a aquellos que pasaron por universidades a recoger un título que pareciera no haberles enseñando más que dictar contenidos sin entregar un sólo momento genuino personal dentro una sala.
Les deseo de todo corazón, y por el bien de sus estudiantes que tienen enfrente, que encuentren un trabajo mejor, o que el sueldo de sus parejas les alcance para retirarse de una buena vez.
A lxs otrxs profesorxs, a esxs que no esperan este día para ser celebrados, a quienes tratan con responsabilidad cada momento en que deben estar frente a un aula, a quienes entienden que las palabras dichas o no dichas determinarán en alguna forma la formación de lxs chicxs a lxs que asisten en su educación, a quienes no pueden ocultar el brillo en sus ojos por el orgullo (a pesar de la dificultad) de ser profesorxs, a todxs esxs, solamente gracias.
Les deseo de todo corazón, y por el bien de sus estudiantes que tienen enfrente, que encuentren un trabajo mejor, o que el sueldo de sus parejas les alcance para retirarse de una buena vez.
A lxs otrxs profesorxs, a esxs que no esperan este día para ser celebrados, a quienes tratan con responsabilidad cada momento en que deben estar frente a un aula, a quienes entienden que las palabras dichas o no dichas determinarán en alguna forma la formación de lxs chicxs a lxs que asisten en su educación, a quienes no pueden ocultar el brillo en sus ojos por el orgullo (a pesar de la dificultad) de ser profesorxs, a todxs esxs, solamente gracias.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Educación y existencia
Tengo un rollo con la educación. Con la forma en que se construye el currículum. Creo que existen aprendizajes que deben ser obligatorios para la propia comprensión y empoderamiento de un individuo, tanto de su humanidad, como de ella en el entorno en el que se desarrolla.
Creo que uno de los males más brutales de la actual educación es que evita que el ser, hombre o mujer, tome conciencia de lo que es. Un hombre o mujer que no sabe, desde la complejidad de su existencia consciente, el material y temporalidad de su existencia, no puede apropiarse de ella para construirse hacia donde quiera y pueda hacerlo.
Los dogmas que se le imponen al niño y la niña desde que nacen, tanto sociales como morales, impiden que éste se desarrolle plenamente como individuo, provocando su frustración y errancia.
¿Qué deseo de éxito es aquel que sólo ha sido impuesto desde la doctrina de una ideología previa al arrojo de quién no ha pedido nacer? ¿Qué poder se atribuye aquel que priva la expansión libre de la conciencia de un semejante?
La vida es existencial, pienso yo. Y que cada uno se tome eso como quiera. Pero que se lo tome.
Violencia
Lo voy a decir simple y claro:
Violencia es privar de cualquier forma de libertad a un otro, sea éste semejante o no.
Hoy día y el rato
Plantearme la vida desde el absurdo ha traído a mis rutinas unos tonos exquisitos de goce y disfrute. Y es que haber comprendido que la intrascendencia me invita a tomar mi existencia como una manifestación de movimiento y pensamiento en el hoy, me tiene definitivamente despierto.
Puedo ahora ocuparme en mis observaciones del entorno con todas las energías de mi humanidad sin cuestionarme el rol o el sentido de mi vida en este arrojo al mundo. En esta tarea cotidiana he visto manifestaciones de hombres y mujeres, en lo individual y en lo colectivo, con la perspectiva de quién observa su contexto a través de un prisma fantástico; como quién mira una película en todas sus dimensiones posibles y se divierte en ellas de forma permanente.
En general, y sin querer caer en la pedantería, me provocan ternura las luchas, las emociones, los actos, las expectativas y todo cuánto nace del hombre visceral o pensante. Sobretodo en Chile con sus matices fascinantes. Chile no es un país simple, todo lo contrario, está lleno de contradicciones que obnubilarían a cualquier creativo del arte. El chileno y la chilena viven una vorágine de sociedad que delibera entre el Mercado, el exitismo nacional, la sobrevivencia mensual, la manifestación callejera y el circo televisivo-político. Toda una olla de condimentos que a ratos pareciera que explota, pero que en la mayoría del tiempo, cocina la carne, la conciencia y las buenas intenciones de quienes le quieren hacer ñeque.
Me gusta Chile; en el absurdo me gusta. Me entretiene. Un hombre absurdo se divierte en el espacio que habita, pero me en un país tan sabroso como Chile, se divierte dos veces.
Si a vivir en sinsentido, más el territorio chileno, le agregáramos descuartizar políticos, entonces no habría Best Seller que lo supere. Pero rara vez se tiene todo lo que se quiere.
Besitos.
Puedo ahora ocuparme en mis observaciones del entorno con todas las energías de mi humanidad sin cuestionarme el rol o el sentido de mi vida en este arrojo al mundo. En esta tarea cotidiana he visto manifestaciones de hombres y mujeres, en lo individual y en lo colectivo, con la perspectiva de quién observa su contexto a través de un prisma fantástico; como quién mira una película en todas sus dimensiones posibles y se divierte en ellas de forma permanente.
En general, y sin querer caer en la pedantería, me provocan ternura las luchas, las emociones, los actos, las expectativas y todo cuánto nace del hombre visceral o pensante. Sobretodo en Chile con sus matices fascinantes. Chile no es un país simple, todo lo contrario, está lleno de contradicciones que obnubilarían a cualquier creativo del arte. El chileno y la chilena viven una vorágine de sociedad que delibera entre el Mercado, el exitismo nacional, la sobrevivencia mensual, la manifestación callejera y el circo televisivo-político. Toda una olla de condimentos que a ratos pareciera que explota, pero que en la mayoría del tiempo, cocina la carne, la conciencia y las buenas intenciones de quienes le quieren hacer ñeque.
Me gusta Chile; en el absurdo me gusta. Me entretiene. Un hombre absurdo se divierte en el espacio que habita, pero me en un país tan sabroso como Chile, se divierte dos veces.
Si a vivir en sinsentido, más el territorio chileno, le agregáramos descuartizar políticos, entonces no habría Best Seller que lo supere. Pero rara vez se tiene todo lo que se quiere.
Besitos.
domingo, 4 de agosto de 2013
País OCDE
Voy en un bus desde Chonchi a Puerto Montt de Transportes
Cruz del Sur. Una empresa que presta servicios de viajes en la Isla de Chiloé desde
que tengo uso de razón. El bus viene desde Quellón, la última localidad de la
Isla con una buena concentración de habitantes. Debió pasar a las 11.00 horas
por el terminal de Chonchi y llegó media hora atrasado. Mi asiento es el número
tres. Venía ocupado por una señora con una guagua en brazos. El resto de los
asientos venían llenos también, además de la totalidad del pasillo con gente de
pie.
Le tomé una fotografía a la situación y cuando pensé en
hacer la denuncia me vino a la cabeza un montón de cosas. Qué consigo con
denunciar. Primero, hubiera logrado, luego de reclamar y desgastarme el día,
algo de compensación del pasaje. Sinceramente no es mi punto. Con mayor suerte
que se pusiera más fiscalización y que el bus no se detuviera en el trayecto a
recoger gente cuando viene lleno. Una multa a la empresa, podría haber
finalizado el asunto como broche de oro. Pero…
Cruz del Sur es la única empresa que llega a Quellón.
Digamos que es un monopolio que administran desde siempre los mismos. Si el bus
no se detiene en la carretera, la gente que espera, generalmente bajo la
lluvia, no tendría como llegar a los lugares de destino. Por hacer una denuncia
a mi favor, me cago un montón de gente que no tiene la culpa de vivir en un
lugar donde pudiera acceder a un pasaje con asiento. La solución a eso sería
que la empresa largara buses vacíos a recorrido en horarios de mayor afluencia
de gente. Pero eso no les conviene. No es un boleto seguro. Además, un bus que
no parte lleno desde el inicio, es menos rentable que uno que sí lo hace. El
Mercado se autorregula, como dicen los neoliberales, pero para mala fortuna
nuestra, siempre a favor del Capital.
Podría ponerme a alegar contra el auxiliar, o contra la
agencia. Los de la agencia han sido vecinos de mi abuela desde toda la vida en
Chonchi. Qué le voy a decir. Qué me van a decir ellos, si sólo están haciendo
cumplir las políticas que se toman en oficinas cerradas, arriba, donde los
dueños mandan. El cumplimiento de las reglas es su pega. Si no las cumplen,
pierden el trabajo.
Al final te quedas pensando: no seamos tan pesimistas; antes
no habían carreteras ni tantos buses tampoco. Las cuestas eran de barro y en
invierno había que bajarse (como cuentan nuestros abuelos) a empujar el bus
para que pudiera subir. Menos había tanta frecuencia de recorridos como ahora.
Media hora de retraso no es nada.
Lo que me molesta de todo esto es que los de arriba, los
presidentes, los ministros, los capitales, nos la venden de desarrollo. Somos
un país OCDE. Tenemos políticas de resguardo y regulación para todo. Vamos
avanzando. Crecemos. Somos bacanes.
Bacanes qué, hueón. Los que nos peleamos por las políticas
que bajan desde arriba somos siempre los mismos. Ahora los nietos de los mismos
abuelos de antes. El de la plata no da la cara nunca. No. Él viaja. Lo pasa la
raja. Ni siquiera sabe el nombre de sus trabajadores. No le interesa. A más
aguerrido, a más depredador, a más frío y deshumano, mejor. El respeto por la
dignidad del otro no importa. El Mercado se regula solo.
Y la guillotina, entre óxido y polvo, guiñando un ojo como
que no quiere la cosa…
miércoles, 17 de julio de 2013
Mujer virtuosa
Nací en una familia evangélica, una rama del protestantismo. Desde niño me vi inmerso en actividades que desde la iglesia eran propuestas. Asistí hasta los 25 años contra mi voluntad y por distintos factores a cultos evangélicos. Nunca me sentí cómodo. Un día decidí, en una cena familiar de navidad, comunicar que ya no asistiría más y que, en el marco de todo el respeto posible, se dejaran de joder.
Las razones por las que dejé de asistir son muchas. Sí, muchas. No había realmente nada coherente dentro del grupo de cristianos que me mantuviera por más tiempo allí. Pero de todas, la más fuerte, fue el machismo basado en el paradigma patriarcal de organización y trato. La mujer (qué hablar de homosexuales) era considerada una individua que nace desde una costilla del hombre para su propio goce. De hecho recuerdo perfectamente una de las canciones que me enseñaron de niño para cantarla en el culto dominical (el más masivo de la semana):
Y dijo Dios no es bueno
que el hombre quede solo
por eso como a todos
le haré una compañera ideal
le hizo caer un sueño
le sacó una costilla
gloriosa maravilla
le TRAJO una mujer.
La <trajo>, como un artefacto que se crea, desde él mismo hombre, para su goce y cuidado.
Traer a colación la serie de versículos contenidos en la Biblia que hablan del trato que el hombre hace a la mujer, de su rol dentro de la casa, de su rol en la iglesia, de su rol como siempre acompañante del varón, sería detenernos horas y horas con un ejemplo tras otro, cuál bofetada de loco; pero pediré nos detengamos un momento en el versículo que encabeza este escrito.
Mujer virtuosa, quién la hallará. Porque su estima sobrepasa largamente al de piedras preciosas.
Este texto era siempre puesto en las celebraciones para el día de la madre. Lo he visto pegado en muchos hogares cristianos en las paredes en forma de pergamino. Ha inspirado una serie de libros de lectura frecuente entre las mujeres cristianas de diferentes congregaciones. Y cada mujer que se enfrentaba a esa lectura, se contrastaba contra esa medida de santidad, vocación y dedicación.
La analogía con frases similares desde la sociedad grita por sí sola. Cuántas veces escuchamos para el día de la mujer frases pal bronce como A la mujer hay que amarla no más, La mujer es bella porque puede dar vida, La mujer nació para ser amada, La mujer delicada blablablá, como una suerte de artefacto que vino a parir y a ser admirada por su delicadeza y dedicación. De hecho, desde las mismas mujeres, camufladas como feministas, se pregonan tales brutalidades.
Mujer virtuosa, quién la hallará. Porque su estima sobrepasa largamente al de piedras preciosas
El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo.
Le dará ella bien y no mal, todos los días de su vida
Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.
Es como navío de mercader; trae su pan de lejos.
Se levanta aun de noche, y da comida a su familia, y ración a sus criadas.
Considera la heredad, y la compra; y planta viña del fruto de sus manos.
Ciñe de fortaleza sus lomos, y esfuerza sus brazos.
Ve que su ganancia es buena: Su lámpara no se apaga de noche.
Aplica su mano al huso, y sus manos toman la rueca.
Extiende su mano al pobre, y tiende su mano al menesteroso.
No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.
Conocido es su marido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
Hace telas y las vende; y provee de cintos al mercader.
Fuerza y honor son su vestidura; y se regocijará en el día postrero.
Abre su boca con sabiduría; y la ley de misericordia está en su lengua.
Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.
Se levantan sus hijos, y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba.
Muchas mujeres han sido virtuosas; pero tú las sobrepasas a todas.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.
Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.
Se propone una mujer desde el cristianismo; una que será virtuosa de cumplir con todo el listado de requisitos santos que desde la Biblia emanan. Vaya mierda. La mujer ya no será válida si nace o se identifica como mujer. No: debe someterse, ajustarse, enfilarse, moldearse al modelo cristiano de sabiduría, decencia y santidad.
Por cierto, no he visto pergaminos del tipo de "hombre virtuoso". No, porque el hombre es válido desde que nace. No necesita demostrar. No necesita ponerse a parir, ser un hombre ejemplar ni cumplir con un listado de acciones que le validen.
En ese cristianismo supuestamente inocente se sostienen paradigmas patriarcales de trato social. Desde ese cristianismo se prohíben leyes reproductivas para la mujer y para hombres homosexuales. Bajo ese cristianismo se educan generaciones y generaciones de escolares en la sociedad actual. Sobre ese cristianismo deposito mi asco, mi rechazo, mi absoluta conciencia de que la mujer, como el hombre, nacen válidos, independiente de sus acciones, gustos, tendencias o pensamientos.
¡Basta!
Mi hombría...
MANIFIESTO
( hablo por mi diferencia )
Pedro Lemebel
Pedro Lemebel
No soy Passolini pidiendo explicaciones
No soy Ginsberg expulsado de Cuba
No soy un marica disfrazado de poeta
No necesito disfraz
Aquí está mi cara
Hablo por mi diferencia
Defiendo lo que soy
Y no soy tan raro
Me apesta la injusticia
Y sospecho de esta cueca democrática
Pero no me hable del proletariado
Porque ser pobre y maricón es peor
Hay que ser ácido para soportarlo
Es darle un rodeo a los machitos de la esquina
Es un padre que te odia
Porque al hijo se le dobla la patita
Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro
Envejecidas de limpieza
Acunándote de enfermo
Por malas costumbres
Por mala suerte
Como la dictadura
Peor que la dictadura
Porque la dictadura pasa
Y viene la democracia
Y detrasito el socialismo
¿Y entonces?
¿Qué harán con nosotros compañero?
¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos
con destino a un sidario cubano?
Nos meterán en algún tren de ninguna parte
Como el barco del General Ibañez
Donde aprendimos a nadar
Pero ninguno llegó a la costa
Por eso Valparaíso apagó sus luces rojas
Por eso las casas de caramba
Le brindaron una lágrima negra
A los colizas comidos por las jaibas
Ese año que la Comisión de Derechos Humanos
no recuerda
Por eso compañero le pregunto
¿Existe aún el tren siberiano
de la propaganda reaccionaria?
Ese tren que pasa por sus pupilas
Cuando mi voz se pone demasiado dulce
¿Y usted?
¿Qué hará con ese recuerdo de niños
Pajeandonos y otras cosas
En las vacaciones de Cartagena?
¿El futuro será en blanco y negro?
¿El tiempo en noche y día laboral
sin ambigüedades?
¿No habrá un maricón en alguna esquina
desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?
¿Van a dejarnos bordar de pájaros
las banderas de la patria libre?
El fusil se lo dejo a usted
Que tiene la sangre fría
Y no es miedo
El miedo se me fue pasando
De atajar cuchillos
En los sótanos sexuales donde anduve
Y no se sienta agredido
Si le hablo de estas cosas
Y le miro el bulto
No soy hipócrita
¿Acaso las tetas de una mujer
no lo hacen bajar la vista?
¿No cree usted
que solos en la sierra
algo se nos iba a ocurrir?
Aunque después me odie
Por corromper su moral revolucionaria
¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?
Y no hablo de meterlo y sacarlo
Y sacarlo y meterlo solamente
Hablo de ternura compañero
Usted no sabe
Cómo cuesta encontrar el amor
En estas condiciones
Usted no sabe
Qué es cargar con esta lepra
La gente guarda las distancias
La gente comprende y dice :
Es marica pero escribe bien
Es marica pero es buen amigo
Super-buena onda
Yo acepto al mundo
Sin pedirle esa buena onda
Pero igual se ríen
Tengo cicatrices de risas en la espalda
Usted cree que pienso con el poto
Y que al primer parrilazo de la CNI
lo iba a soltar todo
No sabe que la hombría
Nunca la aprendí en los cuarteles
Mi hombría me la enseño la noche
Detrás de un poste
Esa hombría de la que usted se jacta
Se la metieron en el regimiento
Un milico asesino
De esos que aún están en el poder
Mi hombría no la recibí del partido
Porque me rechazaron con risitas
Muchas veces
Mi hombría la aprendí participando
En la dura de esos años
Y se rieron de mi voz amariconada
Gritando: Y va a caer, y va a caer
Y aunque usted grita como hombre
No ha conseguido que se vaya
Mi hombría fue la mordaza
No fue ir al estadio
Y agarrarme a combos por el Colo Colo
El fútbol es otra homosexualidad tapada
Como el box, la política y el vino
Mi hombría fue morderme las burlas
Comer rabia para no matar a todo el mundo
Mi hombría es aceptarme diferente
Ser cobarde es mucho más duro
Yo no pongo la otra mejilla
Pongo el culo compañero
Y esa es mi venganza
Mi hombría espera paciente
Que los machos se hagan viejos
Porque a esta altura del partido
La izquierda tranza su culo lacio
En el parlamento
Mi hombría fue difícil
Por eso a este tren no me subo
Sin saber dónde va
Yo no voy a cambiar por el marxismo
Que me rechazó tantas veces
No necesito cambiar
Soy más subersvo que usted
No voy a cambiar solamente
Porque los pobres y los ricos
A otro perro con ese hueso
Tampoco porque el capitalismo es injusto
En Nueva York los maricas se besan en la calle
Pero esa parte se la dejo a usted
Que tanto le interesa
Que la revolución no se pudra del todo
A usted le doy este mensaje
Y no es por mí
Yo estoy viejo
Y su utopía es para las generaciones futuras
Hay tantos niños que van a nacer
Con una alita rota
Y yo quiero que vuelen compañero
Que su revolución
les dé un pedazo de cielo rojo
Para que puedan volar.
Este texto fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en Septiembre de 1986, en Santiago de Chile.
viernes, 5 de julio de 2013
Qué paja.
Entró a estudiar en un liceo que no le brindó oportunidades de nada. Era algo así como el vertedero de cabrxs de Puerto Montt (en voz de sus mismxs profesorxs y estudiantes). En tercero medio y ya viendo que le quedaba sólo un año de reclusión, quiso hacer algo con su vida. La Jani lo apoyó de todas las formas como pudo. Le consiguió una pega, le enseñó a hablar y a enfrentar la entrevista. Marcelo, como siempre fue avispa'o, quedó y se desempeñó de muy buena forma el trabajo. Salió de cuarto medio y trabajó un año más embarcado. Consiguió juntar plata, volvió donde la mamá, le compró cosas pa' la casa y en una aventura mayor se metió a estudiar. Pasó todos los ramos y le fue bien, pero como en este país la educación se paga, se le terminó la plata y ahora debe congelar. No hubo becas ni forma de conseguir un crédito. No tiene con qué.
A mí me dan paja estas cosas. Yo no las entiendo. No entiendo nada. No entiendo desde cómo un cabro termina preso durante toda su adolescencia por robarse un par de hueás sin tener ninguna posibilidad de conseguir algo distinto producto de su realidad. No entiendo tampoco de dónde sacó la convicción de hacer algo distinto con su vida. No entiendo menos cómo, después de enrolarse en un camino que le gustó y donde ya no hacía daño a nadie, tampoco tenga las oportunidades de hacerlo. Es como un cuento, un mal cuento, una mierda que no se entiende, o que de entenderse, no sonaría a real.
¿Qué tendrá que hacer
La historia de
No me parece justo que esta entrada tuviera que llegar a las manos precisas (con el contacto o las lucas) y conmoverlo para acceder a algo que en un país justo debiera ser un derecho, pero estamos en Chile y así estás las cosas.
Una soberana paja.
miércoles, 12 de junio de 2013
La falacia de la tolerancia
Como siempre comienzo una entrada de este blog desde las vísceras. Sí, en general no me mueve otra cosas para escribir que haber quedado enmierda'o con alguna cosa para luego hacer catarsis o lo que sea en este espacio. Ni siquiera quiero hablar del "tema de hoy", porque pareciera que cada asunto, cada situación fuera una ficha de mierda en un tablero que no podemos cambiar nunca.
Me tiene verde el argumento culiao "los homosexuales deben respetar nuestra opinión" expresado por conservadores que se oponen a la expresión de dos hombres o de dos mujeres en términos sexuales, amorosos, cariñosos o los que sean (en general gente religiosa que ha venido repitiendo el mismo discurso que o vomita su pastor o su cura desde el templo al que asisten). No hueón, está mal. No se puede ser tolerante con semejante discurso. Les voy contar por qué.
Antes, quiero recalcar que ser homosexual NO siempre (casi nunca más bien) tiene que ver con crecer libremente, aceptado y feliz. Ser homosexual no es el estereotipo progre de saber vestir bien, juntarse con bares "colas" y ser el amiguito buena onda que divierte donde esté. Basta de esas mierdas. Ser homosexual (como ser pobre, abortista, marihuanero, feminista o vainas afines) no es una caricatura. Y digo BASTA así con mayúsculas porque me enmierdan los que rebajan cualquier lucha social al nivel de "me gusta que peleen por sus cosas" o "creemos que es algo justo" hablando desde su altar de inclusión, ciudadanía y sociedad del que creen estar. Cada lucha social no es una caricatura. No nació desde una conversa buena onda. Surgió muy pocas veces desde la lectura o desde la comunicación formal y civilizada. En cambio, sí desde la desesperación de un derecho vulnerado, desde una vida de mierda pisoteada por gente culiá que se cree con el derecho de llamar antinatural, pobre, feo, rasca, flaite, huevón, de segunda, a quién no piense como ellos, no haga lo que ellos, no crea en lo que ellos, no nada como ellos.
Cuando creemos que el homofóbico puede expresarse estamos diciendo que el derecho de libertad del otro es inválido. Vamos, el homosexual pocas veces tiene trancas con los cristianos. De hecho hasta desean (algunos, no todos) casarse en sus templos. Pero, en materia de leyes, incluso, el cristiano tiene el derecho de gritar, megáfono en mano, que el homosexual es malo, que es antinatural (como si los homosexuales fueran traídos de otra dimensión espacial), que es pecado y que debe ser ocultado para los inocentes niños no vean semejantes atrocidades.
Y lo anterior no se queda en la esquina del barrio. No. Además traspasa las puertas del Congreso donde decenas de políticos conservadores (tales como los trogloditas que gritorean en las calles) impiden que las leyes de matrimonio homosexual sean aprobadas. El político UDI, DC, RN es el hueón que representa al conservador que dice que dos del mismo sexo no pueden juntarse porque su libro sagrado así lo indica. Sí: el libro sagrado en el que buena parte de la población civil, laica, de Estado laico, NO CREE. ¡Qué chucha! Y ni aunque creyéramos: un Estado DEBE garantizar la expresión libre y respetuosa de sus ciudadanos. DE TODOS SUS CIUDADANOS. Por lo tanto, se van a la mierda también con el concepto: "Minorías". Minorías, qué. Minorías la mierda. Somos gente y cada cuál debe tener la libertad de hacer con SU vida la hueá que se le venga en gana y el Estado debe estar protegiendo esa libertad y NO COARTÁNDOLA.
Me aburre este país de mierda. País tibio de mierda donde ser respetuoso se confunde con aceptar el atropello. Donde la educación se entiende como el acto de acatar normas que siempre han estado como si fueran epístolas sagradas incuestionables. Se van a la mierda. Se cuestiona todo. Yo mismo me cuestiono. Y para eso existen los argumentos (con más o menos chuchadas, claro está) para discutir y llegar a las reglas bajo las cuales nos vamos a regir.
CADA argumento en contra de la unión homosexual es falaz. Cada mierda que se vomita desde los templos es falaz. Cada posición es fácilmente echada abajo, porque hablan hueás y las hueás se bajan con tan sólo pensar un rato. Pero no: Tenemos a la estupidez, a las huevadas, a las falacias, hechas leyes en el Parlamento de un Estado que se dice Laico pero que, al menos en este aspecto (y estoy seguro en muchos otros) es una soberana mierda.
Y no: no te tolero homofóbico de mierda. Porque eres hueón y te basas en una creencia. Porque tu debate no aguanta ningún argumento y porque me tienes hasta el culo con tus cagadas de troglodismos.
Disculpen el francé.
Me tiene verde el argumento culiao "los homosexuales deben respetar nuestra opinión" expresado por conservadores que se oponen a la expresión de dos hombres o de dos mujeres en términos sexuales, amorosos, cariñosos o los que sean (en general gente religiosa que ha venido repitiendo el mismo discurso que o vomita su pastor o su cura desde el templo al que asisten). No hueón, está mal. No se puede ser tolerante con semejante discurso. Les voy contar por qué.
Antes, quiero recalcar que ser homosexual NO siempre (casi nunca más bien) tiene que ver con crecer libremente, aceptado y feliz. Ser homosexual no es el estereotipo progre de saber vestir bien, juntarse con bares "colas" y ser el amiguito buena onda que divierte donde esté. Basta de esas mierdas. Ser homosexual (como ser pobre, abortista, marihuanero, feminista o vainas afines) no es una caricatura. Y digo BASTA así con mayúsculas porque me enmierdan los que rebajan cualquier lucha social al nivel de "me gusta que peleen por sus cosas" o "creemos que es algo justo" hablando desde su altar de inclusión, ciudadanía y sociedad del que creen estar. Cada lucha social no es una caricatura. No nació desde una conversa buena onda. Surgió muy pocas veces desde la lectura o desde la comunicación formal y civilizada. En cambio, sí desde la desesperación de un derecho vulnerado, desde una vida de mierda pisoteada por gente culiá que se cree con el derecho de llamar antinatural, pobre, feo, rasca, flaite, huevón, de segunda, a quién no piense como ellos, no haga lo que ellos, no crea en lo que ellos, no nada como ellos.
Cuando creemos que el homofóbico puede expresarse estamos diciendo que el derecho de libertad del otro es inválido. Vamos, el homosexual pocas veces tiene trancas con los cristianos. De hecho hasta desean (algunos, no todos) casarse en sus templos. Pero, en materia de leyes, incluso, el cristiano tiene el derecho de gritar, megáfono en mano, que el homosexual es malo, que es antinatural (como si los homosexuales fueran traídos de otra dimensión espacial), que es pecado y que debe ser ocultado para los inocentes niños no vean semejantes atrocidades.
Y lo anterior no se queda en la esquina del barrio. No. Además traspasa las puertas del Congreso donde decenas de políticos conservadores (tales como los trogloditas que gritorean en las calles) impiden que las leyes de matrimonio homosexual sean aprobadas. El político UDI, DC, RN es el hueón que representa al conservador que dice que dos del mismo sexo no pueden juntarse porque su libro sagrado así lo indica. Sí: el libro sagrado en el que buena parte de la población civil, laica, de Estado laico, NO CREE. ¡Qué chucha! Y ni aunque creyéramos: un Estado DEBE garantizar la expresión libre y respetuosa de sus ciudadanos. DE TODOS SUS CIUDADANOS. Por lo tanto, se van a la mierda también con el concepto: "Minorías". Minorías, qué. Minorías la mierda. Somos gente y cada cuál debe tener la libertad de hacer con SU vida la hueá que se le venga en gana y el Estado debe estar protegiendo esa libertad y NO COARTÁNDOLA.
Me aburre este país de mierda. País tibio de mierda donde ser respetuoso se confunde con aceptar el atropello. Donde la educación se entiende como el acto de acatar normas que siempre han estado como si fueran epístolas sagradas incuestionables. Se van a la mierda. Se cuestiona todo. Yo mismo me cuestiono. Y para eso existen los argumentos (con más o menos chuchadas, claro está) para discutir y llegar a las reglas bajo las cuales nos vamos a regir.
CADA argumento en contra de la unión homosexual es falaz. Cada mierda que se vomita desde los templos es falaz. Cada posición es fácilmente echada abajo, porque hablan hueás y las hueás se bajan con tan sólo pensar un rato. Pero no: Tenemos a la estupidez, a las huevadas, a las falacias, hechas leyes en el Parlamento de un Estado que se dice Laico pero que, al menos en este aspecto (y estoy seguro en muchos otros) es una soberana mierda.
Y no: no te tolero homofóbico de mierda. Porque eres hueón y te basas en una creencia. Porque tu debate no aguanta ningún argumento y porque me tienes hasta el culo con tus cagadas de troglodismos.
Disculpen el francé.
domingo, 9 de junio de 2013
martes, 28 de mayo de 2013
Si los tiburones fueran personas
«Si los tiburones fueran personas”, preguntó al señor K. la hijita de su arrendadora, “¿se portarían mejor con los pececitos?” “Por supuesto”, dijo él. “Si los tiburones fueran personas harían construir en el mar unas cajas enormes para lo pececillos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto vegetales como animales. Se encargaría de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían toda clase de medidas sanitarias. Si por ejemplo un pececillo se lastimara su aleta, le pondrían inmediatamente un vendaje de modo que el pececillo no se les muriera a los tiburones antes de tiempo. Para que los pececillos no se entristecieran, se celebrarían algunas veces grandes fiestas acuáticas, pues los peces alegres son mucho más sabrosos que los tristes. Por supuesto, en las grandes cajas habría también escuelas. Por ellas los pececillos aprenderían a nadar hacia las fauces de los tiburones. Necesitarían, por ejemplo, aprender geografía, de modo que pudiesen encontrar a los grandes tiburones que andan perezosamente tumbados en alguna parte. La asignatura principal sería, naturalmente, la educación moral del pececillo. Se les enseñaría que para un pececillo lo más grande y lo más bello es entregarse con alegría, y que todos deberían creer en los tiburones, sobre todo cuando éstos les dijeran que iban a proveer un bello futuro. A los pececillos se les haría creer que este futuro sólo estaría garantizado cuando aprendiesen a ser obedientes. Los pececillos deberían guardarse muy bien de toda inclinación vil, materialista, egoísta y marxista; y cuando alguno de ellos manifestase tales desviaciones, los otros deberían inmediatamente denunciar el hecho a los tiburones.
»…Si los tiburones fueran personas, también habría entre ellos un arte, claro está. Habría hermosos cuadros a todo color de las dentaduras del tiburón, y sus fauces serían representadas como lugares de recreo donde se podría jugar y dar volteretas. Los teatros del fondo del mar llevaría a escena obras que mostraran heroicos pececillos nadando entusiásticamente en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que a su son los pececillos se precipitarían fauces adentro, con la banda de música delante, llenos de ensueños y arrullados por los pensamientos más agradables. Tampoco faltaría religión. Ella enseñaría que la verdadera vida del pececillo comienza verdaderamente en el vientre de los tiburones. Y si los tiburones fueran personas, los pececillos dejarían de ser, como hasta ahora, iguales. Algunos obtendrían cargos y serían colocados encima de los otros. Se permitiría incluso que los mayores se comieran a los más pequeños. Eso sería delicioso para los tiburones, puesto que entonces tendría más a menudo bocados más grandes y apetitosos de engullir. Y los pececillos más importantes, los que tuvieran cargos, se cuidarían de ordenar a los demás. Y así habrían maestros, oficiales, ingenieros de construcción de cajas, etc. En pocas palabras, si los tiburones fueran personas, en el mar no habría más que cultura.»
Bertold Brecht, Kalendergeschichten.
martes, 14 de mayo de 2013
Oiga, profe.
Oiga, profe, yo de verdad querría estudiar pero cómo se lo explico. Es que ¿está viendo esta sala? Digo, entiendo que no se llueve, pero hace mucho frío. Profe, en mi casa igual hace frío, no estoy haciendo el del barrio alto ni nada, pero me he pasado casi media vida encerrado acá dentro y, sinceramente, sigue sin agradarme. Profe, ¿vio estas mesas y sillas? Son todas iguales, sin color, son duras, y claro, también están heladas. Además, profe, ¿vio el tamaño que tiene esta sala? Insisto que mi casa también es pequeña, pero en este lugar si me muevo mucho ya se nota y usted me dice que me tranquilice. Es complicado, profe, saber que entro a las ocho de la mañana todos los días acá y que tendré que estar inmóvil en este frío y feo lugar hasta las cuatro de la tarde. Profe, no se enoje, sólo estoy haciendo una observación.
¿Y su asignatura, profe? No se lo tome a mal, pero ya ni cuaderno traigo. Yo sé cómo moverme en mi pobla, entiendo mis códigos, tengo mis compas y mis yuntas. También sé quiénes no son amigos y me cuido de ellos. Nací en ese lugar, profe, y acá en la escuela nunca se habla de eso. ¿Por qué? ¿Mi barrio no existe en estos libros? ¿O en su materia? Siento casi como que venir al liceo es perder el tiempo. Los cabros que se salieron hace años trabajan en lo que sea y al menos tienen un poco pa pagarse las micros y alguna manito que salga. Además, vea usted, sin sentirse menospreciado, que a fin de año igual me van a pasar al otro curso. Yo estudiaría, de verdad, pero si entendiera. En esta asiento frío, en esta sala oscura, en este cuaderno viejo, su materia se ve tan extraña, tan aburrida, tan sin relación con mi vida. Yo sé que usted estudió para enseñarme, profe, pero quizá, y sin faltarle el respeto, quizá le enseñaron mal a usted también. Yo le veo la cara cuando llega a la sala. Tira en libro en la mesa, a veces nos saluda y otras no. Quizá encuentra fea esta sala tal como nosotros. Quizá tuvo un mal día. No lo juzgo. Pero acá no tenemos la culpa. Quizá ni usted ni nosotros tenemos la culpa.
Profe, voy a salir de cuarto medio. La vieja en la casa jode día a día con que lo termine. Dice que tengo que ser alguien en la vida. Yo quisiera creerle, pero veo a los que ya salieron antes con su cuarto medio y ahí tan, haciendo cualquier cosa. Es como si nos obligaran a estar doce años encerrados acá para que después, sin saber más que leer y algunas operaciones matemáticas básicas, nos entreguemos a lo que salga. Profe, con ese panorama, casi que quiero venir a pasar el rato no más. Igual salva el desayuno y el almuerzo. A veces es lo único que me echaré a la guata en el día. Igual se agradece. Además acá tan mis compas. Siempre sale alguna tontera que hacer, la idea es divertirnos al menos. Digo, tampoco la vamos a pasar amargados en este encierro. No se enoje, profe.Quizá nos mintieron a todos. A mí me gusta que usted siga poniéndole empeño en venir a enseñarnos. A veces nos agilamos y le echamos una talla fome a usted, pero no es nada personal. Me aburrí, profe. Usted no se aburra. O si quiere también hágalo. No tengo idea quién cambiará estas cosas. Ni siquiera me había puesto a pensar en eso.
Ahí nos vemos mañana. Duerma bien y no se angustie. Estas cosas son cosas que pasan no más. Que le vaya bien.
domingo, 12 de mayo de 2013
Allamand.
Cuando ve esta imagen, ¿en qué piensa? ¿qué se imagina? Digo, a mí se me revuelve la guata y comienzo a hilar. ¿En qué estaban Pinochet y Allamand? Se ven bien. El Dictador está de uniforme. Debe haber sido alguna ceremonia oficial. Ambos están sonriendo. Se nota cercanía. Allamand casi puede soltar una baba cuando lo mira. Ve en Pinochet a alguien que admira. Un mentor. Ni siquiera le mira a los ojos, simplemente sonríe embobecido por su General.
Pinochet llegó al poder por un Golpe de Estado. Sí, quiero tomar esta obviedad y caer en ella por un momento. Pinochet solo, los empresarios solos, Allamand y el séquito que le rodeaba solos, no habrían hecho nada. Sus armas, sus tanques, sus centros de tortura, su logística, cada soldado utilizado, no eran de ellos, eran de un país que los pagaba. Detengámonos ahora en los milicos rasos utilizados para cometer el asalto a la democracia. Ese milico raso, quedó bajo el cargo de una institucionalidad que Pinochet y los golpistas hicieron suya. Y digo, hicieron, porque no era suya. La democracia bajo la Unidad Popular no incluía Golpes de Estado. No incluía torturas. No incluía tomar lo que no le correspondía para desarmar y volver a armar un país. El Capital pudo más. Exterminaron a cada chileno y chilena que se opuso a la mentira. Re-formularon un país bajo el miedo, el individualismo, el exterminio, el falso éxito.
En esa foto, Allamand y Pinochet, se veían contentos. Era una cena pagada con el abuso a un país que mientras tanto era ametrallado. Pero no importa. La institucionalidad, el orden, la paz, la ley, la disciplina, la decencia, la moral, dios, la patria y todas esas categorías sociales eran de ellos ahora. Ellos podían hacer lo que querían, incluso establecer la nueva verdad: sí, esa de que el país moría de hambre y de caos, que los culpables eran los marxistas, que en realidad ellos buscaban que el país surgiera y no se estancara en revueltas sociales sin sentido. Siempre ocultando el fondo de las revueltas, claro. Siempre ocultando qué implicaba el marxismo, claro. Siempre suponiendo que la decencia era comer una cena de lujo vestidos con ropas caras y sabiendo manejar los servicios a la perfección, dios de por medio, por supuesto.
La Dictadura destruyó familias, poblaciones, amigxs, conciencia de clase y todo cuanto se le puso por delante. Fue tan efectiva que cuando se terminó, Chile se sintió aliviado con solamente poder caminar sin tener miedo a perderse en un auto de la policía de inteligencia. Muchos no quisieron más. Pero los dictadores, no sólo dijeron que nos devolverían la democracia (en palabras de Guzmán), sino que nos dejarían una Constitución perfecta para seguir desarrollándonos. Yo creo que no nos devolvieron nada. Creo que sólo cerraron los centros de tortura, creo que ya no era necesario seguir con el miedo. El nuevo Chile estaba listo para surgir post-Dictadura: un Chile Neoliberal donde no se habla del pasado y donde, incluso, los dictadores pueden también hoy postular a presidencias.
Yo no me olvido. Y no: no me voy a comprar el punto de que creen que somos hueonxs.
viernes, 10 de mayo de 2013
Hasta pronto.
Me voy. Sí, de tuiter me voy. No tomaré la actitud arribista de unxs cuántxs que dicen "no me tomo en serio tuiter" o "me tienen apestado con los cagüines" y luego lxs ves metido día a día en la red social. Pa mí tuiter no es una paja, o un espacio cualquiera. No tengo idea cuánto tiempo llevo, pero con quienes nos seguimos desde un comienzo hemos sabido vernos, conocernos, acompañarnos y, por lo menos de mi parte, abrirme tanto como quise y como pude.
Desde que me vine a Santiago las cosas cambiaron mucho en mi vida. Perdí la rutina cómoda que tenía en el Sur y me vi solo, en un lugar ajeno, estudiando algo que nunca había visto y acompañándome de gente cada día menos extraña. Retomé en esta nueva etapa un asunto existencial que había dejado sepultado hace unos años atrás y me vi perdido complemente. Estuve a pasos de comprar el pasaje al Salto Ángel y largarme para siempre, pero todo se puso mejor, mucho mejor. Respondí la duda existencial, abracé lo que soy y me gustó. Por eso sigo. Agradezco caleta las conversaciones de quienes estuvieron a mi lado. Cada experiencia, cada paja-mental en la que los metí. De verdad muchas gracias.
Ahora, ya con los pies en la tierra, quiero dar un siguiente paso: sanarme el alma, el espíritu, o la cosa que sea que me hace sentir. A nadie le ha tocado fácil y claramente a mí tampoco. Quiero enfrentarme a lo que viene con claridad, con todos mis sentidos en ello, con cada energía que un nuevo día me entregue. Quiero volver a sonreír porque sí. No depender de nadie, del cariño de nadie, de la atención de nadie. Han sido ya casi veintinueve años en que he cargado suficiente. Me harté del cansancio, de la puta B. Ya no me hace gracia. Necesito, quiero, debo y puedo avanzar. Es mi única certeza hoy.
Me salgo porque en tuiter me pierdo. Gasto mucho de mi tiempo leyéndolos y desahogándome. Posiblemente me sumerja un poquito más en la soledad y eso me duela, pero ninguna mierda es eterna. O no al menos para mí. Y, vamos, no significa que me muero: mi casa seguirá abierta, mi teléfono será el mismo y mis ganas de compartir también. Quiero dedicarme a la lectura, a caminar en vez de atraparme, a cervezas para conversar el día y no lo mal que supuestamente nos va en la vida.
Lxs dejo por un tiempo, no tengo idea cuánto, el suficiente no más. Que les vaya pulento. Dejaré la cuenta abierta hasta que ya no sea necesario.
Hasta pronto, mijitas, mijitos, amigos, amigas, hermanos, hermanas, tuiteros, tuiteras, gente.
Desde que me vine a Santiago las cosas cambiaron mucho en mi vida. Perdí la rutina cómoda que tenía en el Sur y me vi solo, en un lugar ajeno, estudiando algo que nunca había visto y acompañándome de gente cada día menos extraña. Retomé en esta nueva etapa un asunto existencial que había dejado sepultado hace unos años atrás y me vi perdido complemente. Estuve a pasos de comprar el pasaje al Salto Ángel y largarme para siempre, pero todo se puso mejor, mucho mejor. Respondí la duda existencial, abracé lo que soy y me gustó. Por eso sigo. Agradezco caleta las conversaciones de quienes estuvieron a mi lado. Cada experiencia, cada paja-mental en la que los metí. De verdad muchas gracias.
Ahora, ya con los pies en la tierra, quiero dar un siguiente paso: sanarme el alma, el espíritu, o la cosa que sea que me hace sentir. A nadie le ha tocado fácil y claramente a mí tampoco. Quiero enfrentarme a lo que viene con claridad, con todos mis sentidos en ello, con cada energía que un nuevo día me entregue. Quiero volver a sonreír porque sí. No depender de nadie, del cariño de nadie, de la atención de nadie. Han sido ya casi veintinueve años en que he cargado suficiente. Me harté del cansancio, de la puta B. Ya no me hace gracia. Necesito, quiero, debo y puedo avanzar. Es mi única certeza hoy.
Me salgo porque en tuiter me pierdo. Gasto mucho de mi tiempo leyéndolos y desahogándome. Posiblemente me sumerja un poquito más en la soledad y eso me duela, pero ninguna mierda es eterna. O no al menos para mí. Y, vamos, no significa que me muero: mi casa seguirá abierta, mi teléfono será el mismo y mis ganas de compartir también. Quiero dedicarme a la lectura, a caminar en vez de atraparme, a cervezas para conversar el día y no lo mal que supuestamente nos va en la vida.
Lxs dejo por un tiempo, no tengo idea cuánto, el suficiente no más. Que les vaya pulento. Dejaré la cuenta abierta hasta que ya no sea necesario.
Hasta pronto, mijitas, mijitos, amigos, amigas, hermanos, hermanas, tuiteros, tuiteras, gente.
sábado, 4 de mayo de 2013
¿De qué habla la gente?
-¿Por qué no estás en la escuela? Cada día te encuentro vagabundeando por ahí.
-¡Oh, no me echan en falta! -contestó ella-. creen que soy insociable. No me
adapto. Es muy extraño. En el fondo, soy muy sociable. Todo depende de lo se
entienda por ser sociable, ¿no? Para mí, representa hablar de cosas como éstas. -
Hizo sonar unas nueces que habían caído del árbol del patio-. 0 comentar lo
extraño que es el mundo. Estar con la gente es agradable. Pero no considero que
sea sociable reunir a un grupo de gente y, después, no dejar que hable. Una hora
de clase TV, una hora de baloncesto, de pelota base o de carreras, otra hora de
transcripción o de reproducción de imágenes, y más deportes. Pero ha de saber
que nunca hacemos preguntas, o por lo menos, la mayoría no las hace; no hacen
más que lanzarte las respuestas izas!, izas!, y nosotros sentados allí durante otras
cuatro horas de clase cinematográfica. Esto no tiene nada que ver con la
sociabilidad. Hay muchas chimeneas y mucha agua que mana por ellas, y todos
nos decimos es vino, cuando no lo es. Nos fatigan tanto que al terminar el día,
sólo somos capaces de acostarnos, ir a un Parque de Atracciones para empujar a
la gente, romper cristales en el Rompedor de Ventanas o triturar automóviles en el
Aplastacoches; con la gran bola de acero. Al salir en automóvil y recorrer las
calles, intentando comprobar cuán cerca de los faroles es posible detenerte,
o quien es el último que salta del vehículo antes de que se estrelle. Supongo que
soy todo lo que dicen de mí, desde luego. No tengo ningún amigo. Esto debe
demostrar que soy anormal. Pero todos aquellos a quienes conozco andan
gritando o bailando por ahí como locos, o golpeándose mutuamente. ¿Se ha dado
cuenta de cómo, en la actualidad, la gente se zahiere entre sí?
-Hablas como una vieja.
-A veces, lo soy. Temo a los jóvenes de mi edad. Se matan mutuamente.
¿Siempre ha sido así? Mi tío dice que no. Sólo en el último año, seis de mis
compañeros han muerto por disparo. Otros diez han muerto en accidente de
automóvil. Les temo, y ellos no me quieren por este motivo. Mi tío dice que su
abuelo recordaba cuando los niños no se mataban entre sí. Pero de eso hace
mucho, cuando todo era distinto. Mi tío dice que creían en la responsabilidad. Ha
de saber que yo soy responsable. Años atrás, cuando lo merecía, me azotaban. Y
hago a mano todas las compras de la casa, y también la limpieza. Pero por
encima de todo -prosiguió diciendo Clarisse-, me gusta observar a la gente. A
veces, me paso el día entero en el «Metro», y los contemplo y los escucho. Sólo
deseo saber qué son, qué desean y adónde van. A veces, incluso voy a los
parques de atracciones y monto en los coches cohetes cuando recorren los
arrabales de la ciudad a medianoche y la Policía no se mete con ellos con tal de
que estén asegurados. Con tal de que todos tengan un seguro de diez mil, todos
contentos. A veces, me deslizo a hurtadillas y escucho en el «Metro». 0 en las
cafeterías. Y, ¿sabe qué?
_¿Qué?
-La gente no habla de nada.
-¡Oh, de algo hablarán!
-No, de nada. Citan una serie de automóviles, de ropa o de piscinas, y dicen que
es estupendo. Pero todos dicen lo mismo y nadie tiene una idea original. los cafés,
la mayoría de las veces funcionan las máquinas de chistes, siempre los mismos, o
la pared musical encendida y todas las combinaciones coloreadas y bajan, pero
sólo se trata de colores y de dibujo abstracto. Y en los museos... ¿Ha estado en
ellos? Todo es abstracto. Es lo único que hay ahora. Mi tío dice antes era distinto.
Mucho tiempo atrás, los cuadros algunas veces, decían algo o incluso
representaban personas.
-Tu tío dice, tu tío dice... Tu tío debe de ser un hombre notable.
-Lo es. Sí que lo es. Bueno, he de marcharme. Adios, Mr. Montag.
-Adiós.
-Adiós...
Farenheit 451, Ray Bradbury.
viernes, 3 de mayo de 2013
Linda.
Cuánto te entiendo ahora, flaca. Debe ser un año ya desde que nos separamos y ahora comienzo decantar definitivamente la decisión que tomamos de seguir caminos distintos. Te mentí. Muchas veces te mentí. No era nada grave, me decía. No era tan importante no decir la verdad porque en mi opinión no estaba haciendo nada malo cuando no te contaba las cosas. Qué pendejada, por cierto.
¿Cuál era mi miedo? Perderte. Sí, ninguno otro. Saber que eras la mujer más bacán que podría haber conocido (hasta ese entonces, no pierdo la fe de enamorarme así nuevamente) y que podía perderte por hacer las cosas que me gustaban. Decidí bien, pero por instinto. No tenía idea que hoy entendería mejor el asunto. Lo mejor de todo es que siempre supiste cuando andaba con cosas raras. Me llegabas a partir el cráneo cuando suponías cosas que yo negaba hasta la muerte inventando una y otra cuestión para no darte la razón. No entendía cómo ni por qué lograbas ver tan bien lo que yo quería omitir. Tapar el Sol con un dedo, le dicen. Cuánta verdad.
Llegué a planificar las mentiras hasta que exploté y decidí ser quien era sin tener que ocultar cosas a nadie. Entendí que lo que hacía efectivamente no era nada malo, pero que se volvía una mierda muy tóxica cuando me pedías que te la contara. Incluso llegué a enfermarme físicamente por lo mismo; es que si las cosas no salen bien desde lo que decimos, se van trancando en alguna parte del cuerpo y nos comenzamos a hacer daño sin darnos cuenta. Me terminaba odiando por no poder ser quién era y por no poder decirte la verdad. Una doble ración de mierda. Entendí que no querías explicaciones de mí, sino simplemente honestidad. De hecho esa fue tu frase preferida desde siempre: honestidad, ser uno.
Hoy te veo feliz con otra persona. Me alegra verte sonreír. Me alegra saber que no tendrás que canjear pequeños momentos de felicidad por un montón de tiempo en que no sabías en qué mierda andaba. Me alegra también por mí, porque ahora puedo ser quién soy sin tener que sentir que doy explicaciones, sino que simplemente cuento mi vida porque mi vida no tiene nada de malo. Las explicaciones traen algo rancio detrás. Casi siempre. Sino siempre.
Aprendí muy bien todo esto. Lo aprendí tan bien que siendo honesto ahora me siento libre y que en esa libertad voy a buscar la misma honestidad pero conmigo. Vale por la lección. No tengo idea si me la quisiste dar o simplemente la vida nos puso enfrente el tiempo necesario para dárnosla a ambos: a ti de no volver a tener a nadie así nuevamente y a mí de no ser así nunca más con nadie.
Te quiero, flaca. Ahora como un ex-compañero de vida. Eres el mejor ex-amor que he tenido, tanto así que no he tenido todavía ningún otro. (Pero, guarda, que ya lo tendré).
Un último beso, pero ahora con toda la paz que pueda imaginar.
¿Cuál era mi miedo? Perderte. Sí, ninguno otro. Saber que eras la mujer más bacán que podría haber conocido (hasta ese entonces, no pierdo la fe de enamorarme así nuevamente) y que podía perderte por hacer las cosas que me gustaban. Decidí bien, pero por instinto. No tenía idea que hoy entendería mejor el asunto. Lo mejor de todo es que siempre supiste cuando andaba con cosas raras. Me llegabas a partir el cráneo cuando suponías cosas que yo negaba hasta la muerte inventando una y otra cuestión para no darte la razón. No entendía cómo ni por qué lograbas ver tan bien lo que yo quería omitir. Tapar el Sol con un dedo, le dicen. Cuánta verdad.
Llegué a planificar las mentiras hasta que exploté y decidí ser quien era sin tener que ocultar cosas a nadie. Entendí que lo que hacía efectivamente no era nada malo, pero que se volvía una mierda muy tóxica cuando me pedías que te la contara. Incluso llegué a enfermarme físicamente por lo mismo; es que si las cosas no salen bien desde lo que decimos, se van trancando en alguna parte del cuerpo y nos comenzamos a hacer daño sin darnos cuenta. Me terminaba odiando por no poder ser quién era y por no poder decirte la verdad. Una doble ración de mierda. Entendí que no querías explicaciones de mí, sino simplemente honestidad. De hecho esa fue tu frase preferida desde siempre: honestidad, ser uno.
Hoy te veo feliz con otra persona. Me alegra verte sonreír. Me alegra saber que no tendrás que canjear pequeños momentos de felicidad por un montón de tiempo en que no sabías en qué mierda andaba. Me alegra también por mí, porque ahora puedo ser quién soy sin tener que sentir que doy explicaciones, sino que simplemente cuento mi vida porque mi vida no tiene nada de malo. Las explicaciones traen algo rancio detrás. Casi siempre. Sino siempre.
Aprendí muy bien todo esto. Lo aprendí tan bien que siendo honesto ahora me siento libre y que en esa libertad voy a buscar la misma honestidad pero conmigo. Vale por la lección. No tengo idea si me la quisiste dar o simplemente la vida nos puso enfrente el tiempo necesario para dárnosla a ambos: a ti de no volver a tener a nadie así nuevamente y a mí de no ser así nunca más con nadie.
Te quiero, flaca. Ahora como un ex-compañero de vida. Eres el mejor ex-amor que he tenido, tanto así que no he tenido todavía ningún otro. (Pero, guarda, que ya lo tendré).
Un último beso, pero ahora con toda la paz que pueda imaginar.
miércoles, 17 de abril de 2013
Ser inexplicable
Y no lo sé, pero lo hacía. Hablo de la idea de dios. La
contención, moralización y trascendencia del ser encontraban sentido en esa
idea totalizadora de la razón. Quién se hubo sostenido en tal supuesto, el de
la existencia del dios que derrochaba sentido y explicaciones para todo, podía
verse sabido en él y consumir sus días con la paz de quién se sabe trascendente.
Pero la ruptura de tal idea, desde la propia razón, y como
un acto de profundo abrazo a la existencia y su existencialista experiencia
constructiva y destructiva de saberes, arroja al ser a su propia vida en un
segundo y quizá más brutal nacimiento.
Vuelto ser arrojado me descubrí a la deriva en una vida que
deviene sin detenciones. Me supe existente en un espacio-tiempo presente, no
obstante relativo en sí mismo en la historia de la propia existencia de las
cosas. ¿Qué viene? ¿Cómo se enfrenta? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Hasta cuándo?
Así, relativas las cosas, las normalidades, las moralidades,
las verdades, pasé a apropiarme de las cosas que comprendí como mías: la
presión sobre los pies en cada paso; el aire ingresando frío por las narices;
el hambre apretando las tripas por algo de comida, un recuerdo que infla el
pecho y provoca un sorbo de alegría, como tragándola, como la entrega en el
segundo después de comenzado el orgasmo; la necesidad de pedalear más rápido
cuando la música te inunda; la velocidad de tus dedos cuando tuiteas algo que
se atragantó; las ganas de arrancarle la lengua desde la propia garganta a
puñados a quién odias por un instante; las ganas de hacerte uno, metiéndote
dentro de la forma que encuentres a quien amas (no todo tiene que ver con
penetraciones sexuales, por favor); las ganas de correr más y más rápido en un
campo abierto; la sensación de la fuerza del viento a brazos abiertos en un día
de temporal; las idea de lanzarte al metro cuando viene a dos metros de ti; el
deseo de dar vuelta la mesa en las ceremonias solemnes; la intención de besar a
alguien cuando llevas cinco minutos conociéndole; el grito grosero que contienes
dentro de una iglesia; las ganas de gritarle la verdad a quién te ama y no
amas; el comentario más fuera de lugar en una conversación que se sabe seria;
el querer desnudarte en frente de una familia que se dice liberal; las ganas de
lanzarte por una ventana porque sí; saber que en este preciso instante dentro
de ti tu corazón impulsa células que viajan por toda la extensión de tu cuerpo
permitiendo el intercambio metabólico de nutrientes y gases; comprender que las
cosas que hoy son, mañana ya no se saben; atrapar alguna espalda y sostenerla
con fuerza contra ti mismo mientras descubres la textura de la lengua de ese
mismo cuerpo sostenido.
La vida deviene. Gran parte de las cosas que devienen
suceden en mi tránsito circunstancial por la vida. Las conversaciones se cruzan
frente a mi rutina. Los problemas se atraviesan en mi rutina. Me encanto en mi
rutina y me desencanto también en ella. Construyo un día según la forma en que
mis emociones despertaron ese día. Incluso también he sido irreverente con ellas
y cuando me predecían un mal día lo transformé de puro gusto en un día bueno y
viceversa. Juego con mis días, insisto, de puro gusto. Si ese placer no me
pertenece, qué placer entonces.
Me veo parado parido arrojado dentro de un cuerpo que no
escogí. Fui construido por las
circunstancias de mi contexto
histórico-social-cultural, pero en esa misma construcción me des-construyo y
huyo y me construyo nuevamente. De puro gusto. Nada me parece estático. La
dinámica ideológica transforma mis días y hago lo que quiero con ellos. No me
ato, porque si me ato pierdo mi libertad y sin mi libertad soy un arrojo que
por un momento parece encontrar sentido en su arrojo y entonces se vive
sabiendo el mañana. Un predictor del futuro.
Mira, puede sonarte muy loco. Qué clase de demonio se te
metió en el cuerpo, pendejo. Pues ninguno. No entiendo la bondad ni la maldad
tampoco. Muchos reaccionan y se comportan de acuerdo a lo que la vida hizo de
ellos. No tengo idea. No sé qué hizo la vida de mí. No sé si me comporto de acuerdo
a lo que las circunstancias quisieron que fuera. Yo ahora quiero pensar que me
comporto tal cual como se me dio la gana justo en este mismo momento.
Los locos no están locos. Ni los cuerdos lo están tampoco.
Las construcciones morales déjaselas a sociedad. Y a la sociedad déjale las
culpas de los hombres. Yo no quiero culpar a nadie. Me hago cargo. De verdad
que sí.
Que cada uno haga lo que quiera. Y que se hagan cargo o no.
La vida deviene. Yo me muevo donde quiero, donde puedo. Casi nunca donde se espera.
“Me gusta ser hombre, ser persona, porque no está dado como cierto, inequívoco, irrevocable que soy o seré decente, que manifestaré siempre gestos puros, que soy y que seré justo, que respetaré a los otros, que no mentiré escondiendo su valor porque la envidia de su presencia en el mundo me molesta y me llena de rabia. Me gusta ser hombre, ser persona, porque sé que mi paso por el mundo no es algo predeterminado, preestablecido. Que mi “destino” no es un dato sino algo que necesita ser dicho y de cuya responsabilidad no puedo escapar. Me gusta ser persona porque la Historia en que me hago con los otros y de cuya hechura participo es un tiempo de posibilidades y no de determinismo. Eso explica que insista tanto en la problematización del futuro y que rechace su inexorabilidad”.
Paulo Freire en Pedagogía de la Autonomía.
“El hombre es un ser inexplicable”.
Michel Foucault.
domingo, 31 de marzo de 2013
Todo ha sido.
No hay indignación afuera, tampoco nadie tiene frío.
La gente no muere de pena.
El amor no está escondido.
La política ahora la hacen los pueblos.
El planeta dejó de explorarse.
Los países ya se hermanaron.
Los ejércitos son de poetas.
Se pidió perdón, se perdonaron los culpables.
Se enterraron los muertos desaparecidos. Descansaron las madres.
Se educaron los instintos.
De conocimientos fueron llenas las ignorancias.
Se olvidaron los imposibles.
Se encerraron tiranos y aprendieron sus lecciones.
Se apagaron las tevés.
Se amaron los amantes.
Tus formas ya construyerons mis poesías.
Se evocaron los sentidos.
Cada víctima recibió su porción de justicia.
Se brindaron las alegrías y se emborracharon las penas.
Se distribuyeron los recursos.
Lloraron los contenidos hasta ser consolados.
Murieron los desahuciados.
Callaron los insensatos.
Cada cosa estuvo en su lugar. Cada lucha fue cesada.
La muerte no tuvo más lugar sin ser esperada.
Entonces hubo muerto la esperanza...
Y junto con ella, nos morimos todos.
El mundo fue extinto.
Las estrellas consumidas.
El universo silenciado.
Entonces, cada dios deseó una nueva creación.
Pero ya los hombres habían también muerto.
sábado, 16 de marzo de 2013
Flaites y Progres
No me impresiona ya, pero considero necesario comentarlo. Pareciera que cada ciudadano de esta franja de tierra desea desmarcarse del otro con el fin de sentirse más. La explicación es obvia, si consideramos el nivel de individualismo que heredamos de la dictadura. Se busca ser más que el otro y en ese afán se echa mano a lo que sea para conseguirlo.
Tuvimos hace poco, toda una semana de festival de Viña. Todo un país enterado –directa o indirectamente- de lo que ocurría en el certamen televisivo de música, televisión, moda y vainas afines más importantes de nuestro país. Yo lo seguí desde mi cuenta de twitter y observé desde ahí el circo romano.
Entiendo que ahora clasifican a los artistas por noche, según el público que podría asistir. Noches de pelolais, de flaites, de comunachos, entre otras etiquetas que pude apreciar. Incluso dentro de una misma noche, según el artista que iba saliendo, los grupos se arrinconaban en sectores. (Destaco la salida de 31minutos en donde al parecer el 99% estuvo disfrutando. Bien por ellos)
A mí me costaría identificar en Chile a los grupos que lo conforman. Ricos y pobres podría ser la más clara, pero no lo es. Hay pobres arribistas y ricos abajistas. Ya ahí tenemos cuatro grupos de una. Pero la gran masa, sin duda, la encontramos en la manoseada clase media.
Me encanta ver en la clase media a los que odian a los ricos por la cantidad de dinero que tienen, pero me surgen dudas cuando los tengo más cerca. ¿Qué odian? ¿Su dinero? ¿Su buena vida? ¿Su indiferencia? ¿O no poder ser como ellos? Los progresistas (Pros) son una clara expresión de éstos últimos. El Pro reclama contra la injusticia social. No le gusta la mala distribución del ingreso porque dice que no les alcanza, que trabajan como negros pero que no lograrán nunca el estatus (no la dignidad, ojo) que el rico tiene y se enlista en luchas sociales. Cita a Marx, se emociona con Guevara, alucina con Violeta o Víctor, llora con Allende. Todo un ejemplo de revolucionario… pero. ..
Les tocó el show a los grupos de reggeatón y bachata y salió la otra parte de nuestro ejemplo de revolucionario. Burlas y flaiteos llovieron. Seguramente son los mismos que gritan contra loscabeza de sopaipas en las protestas. Los que quieren una marcha con gente educadita, con el pañuelito revolucionario bien a la vista, ojalá con algún distintivo rojinegro, o alguna de esas cositas que los hacen putear a pacos con el pechito en alto y la manito alzada. Ellos, los mismos que odian al rico, tampoco gustan del flaite. Usan excusas como que ser pobre no tiene por qué ser sinónimo de flaite. Luego viene el discurso autorreferente del papá que era chofer y la mamá que era nana y que igual salieron adelante. Que nunca necesitaron robar nada. Que esto y que lo otro. Inculeables.
Qué decir cuando la animadora del festival habló sin manejar bien el inglés con Elton John. Se tapaban la cara de avergonzados. Los mismos que dan discursos de Latinoamérica unida y todas esas linduras.
Cuando veo a estos progresistas y escucho sus discursos de integración y blablablá, me da la idea de que realmente no quieren igualdad social. Ellos quieren tener las comodidades del rico. Pero como el flaite seguirá molestándoles con su expresión flaite, ropa flaite, canciones flaites, modismos flaites, cejas flaites, y todas esas flaitesas que ellos odian tanto, pedirán también educación para los flaites, pero no porque los quieran ver vivir dignamente, sino porque les molesta que no sean tan educaditos como ellos.
Si el pobre no fuera flaite (cuando quiere serlo) y si no hubiera delincuencia (de la que se condena socialmente, porque la delincuencia de los barrios altos: cheques protestados, drogas de colores, evasión de impuestos, etc. no se condena con la misma fuerza. Es cosa de prender la tele), entonces no habría problemas con los pobres. Posiblemente se les iría a construir casitas una vez al año y se le recolectarían juguetes para las navidades.
¿Qué pasa, joven, jovencita? ¿Por qué no le gusta lo que es? ¿Sabe lo que es? ¿No sabe que es un ser humano igual de válido que cualquiera? ¿Es por eso que quiere desmarcarse? No importa, no lo culpo. No es tan simple saberse humano cuando se tienen tantas etiquetitas en contra que no le hacen sentir cómodo.
Pa terminar le comento una cosita: he hecho clases a flaites (como socialmente les llamamos) y son personas. Sí: hueones bacanes y hueones pencas. No son más humanos que un cuico cuando se quita la etiqueta de cuico. Ni menos humano que usted, cuando se quita la etiqueta de revolucionario.
Cariños.
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