lunes, 9 de febrero de 2015
El sacrosanto aborto
La sacrosanta Democracia Cristiana (DC) de la Republiqueta de Chile ha tenido que sacar la voz para darnos a conocer que -según disposición divina- van a, por fin, sentarse a debatir si las mujeres, creaciones malignas y engañosas de la mano de Dios, pueden abortar.
¿Dije bien? Sí: abortar. ¿Abortar? ¡Abortar! ¡Asesinar a la -también- sacrosanta creación de Dios, pensada antes de ser concebida (como reza un Salmo de David)! Pero, ¿y cómo llegamos a estos suelos pecaminosos? Había que hacer la re-lectura de la epístola enviada desde el cielo con destino único y exclusivo de residencia en la Catedral de Santiago, obvio, en manitos de su -también de nuevo- sacrosanto representante terrestre: Ezzati.
Pero de nuevo, es que hay que preguntarlo. ¿La DC va a sentarse a conversar si se puede quitar del vientre de la inmoral y criminal mujer una creación (viva o muerta, posible o imposible, da lo mismo) de Dios? Sí. Ellos dicen que ponen los puntos. Que las íes, en tanto existencia, también (y cómo no) son creación de Dios y Él decide.
Vamos entendiendo entonces. Y no debe ser medida populista. Nada que ver. Pertenecer a los siete países que prohíben toda forma de aborto (con el banco de transacciones internacionales con sede en Roma incluido) es, a todas luces, un privilegio para Chile. Lo que sucede, es que la Iglesia se moderniza. Acepta las evoluciones, dicta cursos a sus sacerdotes de cuándo tocar a un niño es violación o no, y evalúa a no-heterosexuales como posible membresía (en tanto arrepentida, cómo no). Y aquí viene lo sabroso. Perdón, digo, lo curioso.
Dios, a través de su voz Ezzati y con voto en el Parlamento, nos permite una sociedad con aborto sólo en caso de que el angelito de muestra CIENTÍFICAS y COMPROBABLES de que no puede convertirse en el milagro que Dios quiere entregarnos. Digo, que nos convenza por medio de la septicemia de la madre, a modo de no poner en duda los misteriosos caminos del Señor.
En casos contrarios, no. Porque sabemos bien que la mujer es manipuladora. Sabemos desde el mismo minuto de la Creación, en el huerto del Edén, lugar donde habríamos estado escribiendo esta entrada, de lo que ella es capaz: ¡habló con el demonio y condujo al sacrosanto Adán al mismo pecado! ¡No le basta con ser criminal sola! ¡Arrastra a quién no esté prevenido sin compasión!
¡Que no nos quepa duda que no respetará esta nueva libertad que desde el Cielo el Piadoso ha tenido con ella! ¡Tratará de persuadirnos haciéndonos creer que necesita un aborto! ¡Querrá manchar con sangre inocente a quienes no estén atentos a su maldad! Sus mecanismos son conocidos: ¡Nos dirá que fue violada! ¡Se atreverá a usar a un hombre, que seguramente fue engañado con sus artimañas reconocidas! ¡Que estaba bebida! ¡Que tenía pena! ¡Que ella se viste atractiva para sí y no para ser deseada! ¡Mentiras! ¡Criminal! ¡Peor que la serpiente!
¡Pues bien, artimaña calumniadora y manipuladora! ¡En la DC estamos prevenidos! ¡Te vamos a dar la oportunidad de que quites al pobre bebé (muerto o no, ya dijimos que da lo mismo), pero sólo bajo nuestras condiciones! ¡Por puta, como la Magdalena, no lo vas a conseguir! ¡Estaremos atentos!
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