Creo que uno de los males más brutales de la actual educación es que evita que el ser, hombre o mujer, tome conciencia de lo que es. Un hombre o mujer que no sabe, desde la complejidad de su existencia consciente, el material y temporalidad de su existencia, no puede apropiarse de ella para construirse hacia donde quiera y pueda hacerlo.
Los dogmas que se le imponen al niño y la niña desde que nacen, tanto sociales como morales, impiden que éste se desarrolle plenamente como individuo, provocando su frustración y errancia.
¿Qué deseo de éxito es aquel que sólo ha sido impuesto desde la doctrina de una ideología previa al arrojo de quién no ha pedido nacer? ¿Qué poder se atribuye aquel que priva la expansión libre de la conciencia de un semejante?
La vida es existencial, pienso yo. Y que cada uno se tome eso como quiera. Pero que se lo tome.
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