Seguro no hay fórmulas ni recetas para vivir. Cada vida es particular e independiente. No deben haber métodos universales para enfrentar los días, pero seguro yo poseo mucho menos herramientas que la media para hacerlo. De un punto, de un detalle, puedo armar una tormenta, y cuando armo la tormenta, la quiero controlar, disminuir, minimizar, desaparecer, pero cada cosa que diga, cada gesto que pueda provocar, hará que todo se vuelva cada vez más nefasto.
No quiero decir que no me ha tocado fácil, porque creo que a nadie le ha sido simple vivir. No quiero justificarme con que nunca he tenido un hogar, que no tuve mamá ni papá. Que las familias (tíos y abuelos) a los que quise acercarme, también me terminaron pateando. Como si mi sola existencia estuviera pifiada, no deseada. Siempre intenté hacer todo bien. Lavé platos, me saqué las mejores notas que podía, obtuve todas las becas, recorrí los campos buscando vacas en pleno invierno de madrugada para no perderlas y así evitar un reto, un enojo. Me quedó el vértigo de saber que no pertenezco a nada. Me quedó la pifia de pensar que estoy molestando. Que si me van a dar algo tengo que dar yo algo más significativo primero.
Días atrás pensaba mientras caminaba a un negocio a comprar en la noche, que nunca he tenido un lugar que fuera mío. No conozco ese espacio incondicional que llaman hogar. Siempre dependí de donde iba cayendo. En cada vez que me rompieron el corazón desechándome, tuve que armarme y re-armarme y retecontra-armarme solo.
Me inventé una vida. Me inventé metas, luchas, convicciones. No les voy a decir que hice lo que fuera para alcanzarlas, porque con un poco de esfuerzo pude sacar una carrera y ya voy por la segunda. Ser pobre ha sido una mierda, pero nada comparado a ser alguien que siempre está solo. Creo que celebré un cumpleaños por primera vez a los veinteytantos; en una pensión con unos amigos de la universidad. Cuando me cantaron el cumpleaños feliz me sentí tan miserable. No entendía que algo que es tan normal, tan simple para la mayoría, a mí me estuviera haciendo mierda.
Me tratan de resentido, de amargo, de errático. Una ex-polola (de la que me enamoré terriblemente pero no pude seguir porque veíamos la vida de forma distinta) siempre me decía ello: si no te conociera, pensaría que me quieres hacer daño con lo que dices. Que quieres estropearlo todo. Pero cuando estás en calma y puedes explicar las cosas, entiendo a qué te querías referir y veía que en realidad no tienes ninguna habilidad de expresarte en un momento malo. Hago uso de la razón de una forma enfermiza. La razón es la única que me ha entregado respuestas para continuar. A los sentimientos no los entiendo. Cuando alguien está mal, puedo ver su tristeza, pero quedo inmóvil y no sé qué se hace. Me han tratado de insensible también por eso, pero quienes me conocen, saben que no es verdad. Cuando yo estoy mal, tampoco sé qué se hace. Me aislo brutalmente. Me quedo gravitando la existencia. En un pozo oscuro que me contiene... irónicamente.
Recuerdo haber pasado meses mal. Estuve por dos años seguidos tomando por meses enteros. Después de resolver (más o menos) mi duda existencial luego de quedarme sin dios, he andado mejor. Me voy a la mierda con mucho menos frecuencia. Yo lo considero un avance notable, pero, como me entero ahora, todavía no es suficiente. Debo seguir avanzando. Ni siquiera busco ser feliz, simplemente quiero dejar de pasarlo mal. Un poco de paz. Un poquitito. Las sobras del resto. Lo que sea.
Quiero intentar la vida. Consideré morir hace no tanto tiempo atrás, pero ya lo deseché. No puede ser que la única vida a la que fui arrojado tenga que ser siempre una mierda. Hoy todo está cuesta arriba. No me gusta esta ciudad. No la entiendo. Viví 28 años frente al mar y visitando la naturaleza. Estoy en un trabajo momentáneo que me da unas lucas pa sobrevivir. En la universidad no me entran los textos. Me estoy yendo a sentar y a firmar la lista de asistencia. Pero esto ya va a pasar y voy a estar donde encuentre un lugar cómodo. Me lo merezco. Como cada persona se lo merece. No puede ser de otra forma.
Estoy pifiao. Me cuesta la felicidad. Me cuesta la vida. Me cuesta mantener el orden. Lo analizo todo, y casi nada lo comparto. Pero lo voy a lograr. Un día lo voy a lograr y esta entrada triste, rota, pifiada, será reemplazada por una con un poquitito de paz. No pido nada más. Ninguna otra cosa pido.
Este comentario va a leerse ultra ñoño. Al menos en el comienzo:
ResponderEliminarNo me sigues en twitter, no nos conocemos, y yo te sigo hace poco tiempo porque de repente me viene esa idea de que estoy aburrida de leer siempre a la misma gente, que ni siquiera me pesca, y que encuentro patética igual. Voy y sigo a cualquier weón, le doy un par de días y veo qué tal.
Contigo me ha pasado que, sí, 9 de 10 de tus tuits son alegando algo, contra el sistema, contra la gente, contra la ciudad, contra a, b o c. Puta, no me anima mucho en realidad. Pero por algún motivo aún estás ahí. No te conozco, no sé de dónde eres, cuál es tu historia, pero hoy curiosamente hice click en tu perfil, vi tu foto y vi el link a este blog.
Y a esta entrada en particular.
Y ahora entiendo un poco por qué a pesar de alegar por cualquier y todas las weas, igual me simpatizas. Y es porque yo pienso igual a ti en muchas cosas, pero no ventilo la mierda. Es porque yo también siento que no calzo, que no soy feliz, que llevo años tratando de encontrar algo que me identifique, que me haga vibrar, y que por fin me haga sentir plena y sigo tropezándome y cayéndome y sintiendo que todo es una mierda. Odiando secretamente a aquellos a los que la vida les sonríe porque, por qué chucha a mí no?
Cuando vi tu foto, te encontré guapo. Y, humildemente, puedo decir que a mí mucha gente me encuentra linda, pero he llegado a la conclusión de que eso no ha servido de nada. Estoy sola, tengo muy pocos amigos, me cuesta mucho encontrar el amor y a mis 28 años, después de terminar dos carreras y haber hecho otras cuantas cosas de las que podría sentirme orgullosa, siento que la vida que llevo es muy poca cosa.
Y en la última frase (y título de la entrada), en que dices que estás pifiao, mierda! me sentí muy identificada. Me han llamado amargada, dramática, desagradecida... mi sobre análisis de todo no me deja fluir ni disfrutar de nada, las expectativas son siempre lo suficientemente altas para terminar frustrándome.
Y bueno, además de todo, mucho tiempo también tuve un blog, pero me aburrí de escribir entradas tristes y depres asi que lo dejé.
Sorry... me fui en la media volá.
Pero pensé muchas cosas que en 140 caracteres no habrían entrado.