No es fácil. Sentir que te consumes la vida cada vez dándote menos. Porque no quiere darse menos uno. Uno quiere darlo todo. Pero como no bastó antes, seguramente no va a bastar ahora tampoco. Y que te vas a levantar queriendo que algo valga la pena para darlo todo, y que no lo vas a encontrar en el nuevo día, y que te vas a acostar contenido, decepcionado, de haber querido darlo todo, y no haber encontrado qué. Y te vas a tener que inventar algo para darlo todo y vas a encontrar puros extraños. Vas a encontrar puros casuales en la rutina donde ir dejando un poquito de lo que tienes de sobra.
Y hablo, ni siquiera, de gente. Hablo de cariños propios. De gestos que te vas a tener que dar a ti mismo porque afuera nada [crees] te vale la pena. Y te vas a comprar flores, y te vas a sentar en una plaza a ver una pileta, y vas a quedar congelado por un atardecer, y te vas a morir con una guagua riéndote a ti, sí, a ti, a tu cara de nada que iba en nada y hacia ninguna parte. Y no era que te hiciera sentir mejor persona eso, era que encontraste tanta belleza en un lugar donde no esperabas.
Y no vas a entender de qué mierda se trata todo. Porque esos momentos como cuando sales del bosquecito, después de la lluvia que tuvo, y hay puro rocío y unos rayitos se Sol se cuelan anaranjando todo, esos lugares no son la felicidad que pensabas. Cómo va a ser eso la belleza si la belleza era estar dándolo todo, la belleza era atreverse sin esperar nada a cambio, porque el cambio siempre venía demás. Y vas a comenzar a aceptar que la belleza, cuando la inocencia se te vino abajo, esa belleza, venía melancólica. Venía siempre con el recuerdo de mierda del otro que pudo ser y que quisiste que fuera, y ni siquiera un amor a algo, sino un amor por todo.
Pero no te culpes. Nacer inocentes no era un problema. Perder la inocencia quizá tampoco. No tengo idea. Por mi parte, al menos, recogí todas las flores, me senté en todas las plazas y caí rendido a todas las miradas de todos los niños, y los sumé y armé un mundo de nuevo. Qué importa si no es como lo quería, al menos existe, y por lo que se ve, no espera nada de mí.
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