Gracias a las circunstancias que estudié desde pendejo en escuelas y liceos públicos. O de lo contrario agregaría una causa más a mis detractores (a la de comprarme un celular con internet e ir de vacaciones a otra ciudad), para criticar la forma (falazmente, por cierto) y no el fondo de mi discurso.
Yo pensaba que lo que no se comprendía era que me compre el celular y el viaje, pero lo que en realidad no se comprende es cómo yo, ya teniendo (según ellos) suplida la necesidad de sobrevivencia, siga deseando que otros también la alcancen.
Lo que digo es: a los detractores no les agradaría que yo deje todo y vuelva a ser pobre, sino que disfrute de lo que tengo y me quede callado.
Y yo soy el raro, ¿ah?
No hay comentarios:
Publicar un comentario