martes, 23 de octubre de 2012

Brutal

“Ignoramos que también nosotros sabemos… que ningún amor o amistad, ningún abrazo íntimo o beso tierno, ninguna comunidad, comuna o colectividad, ningún hombre o mujer serán capaces jamás de satisfacer nuestro deseo de vernos aliviados de nuestra condición de solitarios. Esta verdad es tan desconcertante y dolorosa que nos hacemos más propensos a los juegos de nuestra fantasía que a hacer frente a la verdad de nuestra existencia. Así seguimos esperando que algún día encontraremos al hombre o a la mujer que realmente entienda nuestras experiencias, la mujer que traerá paz a nuestra vida inquieta, el trabajo donde podamos agotar nuestras posibilidades, el libro que nos explicará todo y el lugar donde podamos sentirnos en el hogar. Tal esperanza falsa nos lleva a hacer peticiones que llegan a agotarnos, y nos preparan para una hostilidad amarga y peligrosa, cuando empezamos a descubrir que nadie ni nada puede llenar nuestras expectativas de absoluto.”

Henri Nouwen - The Wounded Healer

Es esta la declaración de esos y esas que sin darnos cuenta nos arrastramos solos hacia la incertidumbre, hacia la falta de paradero, hacia el drama de no tener soportes, hacia las vidas que no se saben contenidas, hacia toda la mierda y la alegría breve que sepamos agarrar; no como un cumplido siquiera, sino como lo que nos toca, bajo los pies, bajo la existencia que pareció nacer para vivir a la deriva.

Para mi todavía ésto sigue siendo un drama.

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