sábado, 20 de diciembre de 2014

Vuelvo para vivir


¡La campanita! ¡La campanita!, me gritaba la Vale. ¡La campanita, Petra! ¡La campanita!: cuando la veai -porque sabemos todes que la vai a ver- ¡haz sonar la campanita, Petra! ¡Que todes escuchemos la campanita!

Estoy a un día de virar de Santiago y me vuelvo al sur. Y no me vuelvo al sur como pensé que me volvería. De hecho y, honestamente, no pensé siquiera que me volvería. ¡Me vuelvo al sur! ¡Pero me vuelvo a otro sur! ¡Me vuelvo a Itaca! Y me vuelvo a abrazar al sur, a sumergirme en él, como siempre me he sumergido en él.

No tengo mucho más que decir porque estoy muy contento y verbalizar la contentura me es un poco más difícil que las angustias. No tengo idea el porqué, pero filo.

Surcito, voy por vos. Voy a vos. Voy en vos. Voy a la familia, a los matecitos, a les amigues, a las lluvias, a los [pocos] días de Sol a cielopelao, a las mezclas de colores verdes azules amarillos grises y naranjos. Voy a dejar de darme color y a MA TE RIA LI ZAR las ideas y los sentires. Y, principalmente, voy a construir el hogar. Y un hogar donde las cosas se vivan como yo las entiendo. A compartir un espacio donde quienes visiten puedan ser libres de expresarse. Porque me gusta cuando nos encontramos en lugares donde sentimos que podemos ser libres.

Y cuando el hogar esté listo, quiero que vayan a verme, pa que vayamos a Angelmó a comprar mariscos y carne ahumá y hagamos un curanto. Y pa que después tomemos mates, y prendamos la leña y nos doremos con el naranjo que sale del vidrio de la estufa. Y que luego durmamos (no sé si juntes, ahí cachamos) debajito de la lluvia con el corazón llenito de contentura, tal cual lo tengo ahora.

No quiero hacer un recuento porque no me cabe en esta entrada. En una desas me atrevo más adelante. Lo único que puedo contar es que ahora, más que esperanzas y expectativas, tengo sentires y ganas. No una pateá más adelante que no sabís si es una buenaidea o una ideadesesperada, como tantas que se pueden encontrar en este mismo blog más atrás, es otra cosa. No quiero saber bien, pero ta pulentita.

Haría sonar la campanita, pero no sé bien qué podría contarles. ¡Y tampoco es un estado de histeria como pensé que sería! Lo único que puedo decir es que los mares y los vientos que agitaron mi existencia hasta ahora, se han vuelto a mi favor. No desde afuera, desde dentro de mí se volvieron a mi favor.

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La imagen de la entrada es una xilo que me regaló el Franco. La puse acá porque representa el aprendizaje de Santiago. Me vine a este lugar buscando todas las respuestas que quería y me vuelvo con un montón de ellas, con una cantidad increíble de ellas y, en todas ellas, en su proyección, en su conjunto, encuentro tranquilidad y movimiento. Me gusta la imagen porque mezcla muchas cosas que valoro: la amistad, el regalo, los rojos y amarillos, la cultura mapuche, tan Tierra-Sur-Gente, la liberación-emancipación a través del auto-conocimiento individual y colectivo.






2 comentarios:

  1. Me acuerdo cuando recién llegaste a Santiago, yo venía del Elqui. En media hora estuvimos de acuerdo en todo jajajaja y así intermitente. Gracias hermano, porque vamos creciendo, acompañandonos, y caminando juntos esta experiencia de vivir.
    Para personas como yo y creo que como tú, son las relaciones, las personas nuestros hogares (corazones como hogueras, calorcito familiar) y esos hogares nos van sanando nuestras heridas y carencias, espejeando desde adentro hacia afuera.
    O quizá no, pero el mate, en el mate si que hay una verdad.
    Desde el mar, desde esta casa donde también vinimos te abrazo, fuerte, ahora y presente.

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  2. Volver al sur es un talento por como lo cuentas... y me llama la atención "y verbalizar la contentura me es un poco más difícil que las angustias"... ¿Porqué? O verbalizar porque verbalizar la contentura es poco más difícil que las angustias también es inverbalizable?

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