Yo ya acepté que -a pesar de mis innumerables esfuerzos por evitar la tragedia- soy un empedernido ahueonao, y que, en esta ridícula resistencia por no serlo, me acompaño del resto de la humanidad (que no presenta evidencias de hacerlo mejor que yo).
QUÉ
LE VAMOS
A HACER.
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