Desde que me vine a Santiago las cosas cambiaron mucho en mi vida. Perdí la rutina cómoda que tenía en el Sur y me vi solo, en un lugar ajeno, estudiando algo que nunca había visto y acompañándome de gente cada día menos extraña. Retomé en esta nueva etapa un asunto existencial que había dejado sepultado hace unos años atrás y me vi perdido complemente. Estuve a pasos de comprar el pasaje al Salto Ángel y largarme para siempre, pero todo se puso mejor, mucho mejor. Respondí la duda existencial, abracé lo que soy y me gustó. Por eso sigo. Agradezco caleta las conversaciones de quienes estuvieron a mi lado. Cada experiencia, cada paja-mental en la que los metí. De verdad muchas gracias.
Ahora, ya con los pies en la tierra, quiero dar un siguiente paso: sanarme el alma, el espíritu, o la cosa que sea que me hace sentir. A nadie le ha tocado fácil y claramente a mí tampoco. Quiero enfrentarme a lo que viene con claridad, con todos mis sentidos en ello, con cada energía que un nuevo día me entregue. Quiero volver a sonreír porque sí. No depender de nadie, del cariño de nadie, de la atención de nadie. Han sido ya casi veintinueve años en que he cargado suficiente. Me harté del cansancio, de la puta B. Ya no me hace gracia. Necesito, quiero, debo y puedo avanzar. Es mi única certeza hoy.
Me salgo porque en tuiter me pierdo. Gasto mucho de mi tiempo leyéndolos y desahogándome. Posiblemente me sumerja un poquito más en la soledad y eso me duela, pero ninguna mierda es eterna. O no al menos para mí. Y, vamos, no significa que me muero: mi casa seguirá abierta, mi teléfono será el mismo y mis ganas de compartir también. Quiero dedicarme a la lectura, a caminar en vez de atraparme, a cervezas para conversar el día y no lo mal que supuestamente nos va en la vida.
Lxs dejo por un tiempo, no tengo idea cuánto, el suficiente no más. Que les vaya pulento. Dejaré la cuenta abierta hasta que ya no sea necesario.
Hasta pronto, mijitas, mijitos, amigos, amigas, hermanos, hermanas, tuiteros, tuiteras, gente.
"lo más terrible se aprende enseguida, y lo hermoso nos cuesta la vida"
ResponderEliminarCierto, Arak. Un abrazo.
EliminarOda a la envidia
ResponderEliminarYo vine
del Sur, de la Frontera.
La vida era lluviosa.
Cuando llegué a Santiago
me costó mucho cambiar de traje.
Yo venía vestido
de riguroso invierno.
Flores de la intemperie
me cubrían.
Me desangré mudándome
de casa.
Todo estaba repleto,
hasta el aire tenía
olor a gente triste.
En las pensiones
se caía el papel
de las paredes.
Escribí, escribí sólo
para no morirme.
Y entonces
apenas
mis versos de muchacho
desterrado
ardieron
en la calle
me ladró Teodorico
y me mordió Ruibarbo.
Yo me hundí
en el abismo
de las casas más pobres,
debajo de la cama,
en la cocina,
adentro del armario,
donde nadie pudiera examinarme,
escribí, escribí sólo
para no morirme.
Todo fue igual. Se irguieron
amenazantes
contra mi poesía,
con ganchos, con cuchillos,
con alicates negros.
Crucé entonces
los mares
en el horror del clima
que susurraba fiebre con los ríos,
rodeado de violentos
azafranes y dioses,
me perdí en el tumulto
de los tambores negros,
en las emanaciones
del crepúsculo,
me sepulté y entonces
escribí, escribí sólo
para no morirme.
Yo vivía tan lejos, era grave
mi total abandono,
pero aquí los caimanes
afilaban
sus dentelladas verdes.
Regresé de mis viajes.
Besé a todos,
las mujeres, los hombres
y los niños.
Tuve partido, patria.
Tuve estrella.
Se colgó de mi brazo
la alegría.
Entonces en la noche,
en el invierno,
en los trenes, en medio
del combate,
junto al mar o las minas,
en el desierto o junto
a la que amaba
o acosado, buscándome
la policía,
hice sencillos versos
para todos los hombres
y para no morirme.
Y ahora,
otra vez ahí están.
Son insistentes
como los gusanos,
son invisibles
como los ratones
de un navío
van navegando
donde yo navego,
me descuido y me muerden
los zapatos,
existen porque existo.
Qué puedo hacer?
Yo creo
que seguiré cantando
hasta morirme.
No puedo en este punto
hacerles concesiones.
Puedo, si lo desean,
regalarles
una paquetería,
comprarles un paraguas
para que se protejan
de la lluvia inclemente
que conmigo llegó de la Frontera,
puedo enseñarles a andar a caballo,
o darles por lo menos
la cola de mi perro,
pero quiero que entiendan
que no puedo
amarrarme la boca
para que ellos
sustituyan mi canto.
No es posible.
No puedo.
Con amor o tristeza,
de madrugada fría,
a las tres de la tarde,
o en la noche,
a toda hora,
furioso, enamorado,
en tren, en primavera,
a oscuras saliendo
de una boda,
atravesando el bosque
o en la oficina,
a las tres de la tarde
o en la noche,
a toda hora,
escribiré no sólo
para no morirme,
sino para ayudar
a que otros vivan,
porque parece que alguien
necesita mi canto.
Seré,
seré implacable.
Yo les pido que sostengan
sin tregua el estandarte
de la envidia.
Me acostumbré a sus dientes.
Me hacen falta.
Pero quiero decirles
que es verdad:
me moriré algún día
(no dejaré de darles
esa satisfacción postrera),
no hay duda,
pero moriré cantando.
Y estoy casi seguro,
aunque no les agrade esta noticia,
que seguirá
mi canto
más acá de la muerte,
en medio
de mi patria,
será mi voz, la voz
del fuego o de la lluvia
o la voz de otros hombres,
porque con lluvia o fuego quedó escrito
que la simple
poesía
vive
a pesar de todo,
tiene una eternidad que no se asusta
tiene tanta salud
como una ordeñadora
y en su sonrisa tanta dentadura
como para arruinar las esperanzas
de todos los reunidos
roedores.
Qué belleza. Muchas gracias por compartirlo. No sé quién eres sí, me gustaría saber. Un abrazo.
Eliminarbueno "mijito" lo importante es que sea feliz y que cada sonrisa sea inconciente y desde el alma y si en el camino aparece alguna "mijita" que comparta esa alegría inconciente mejor.
ResponderEliminarOjalá que sea así todo. Gracias.
EliminarJona, hace cuantos siglos que no hablamos?
ResponderEliminarPero bueno, da igual, tas super cambiado.
Pero la vida no tiene compasión con nadie, así que lo comprendo.
Cuídate.
Usé esta vieja cuenta que no uso hace años para postear.
Saludos.
Marcelo.
Hola, Marcelo. Cómo estás? No estoy tan cambiado, hombre, hablo cosas algo distintas no más. Espero que ande todo bien contigo.
EliminarUn abrazo.
Bah, si la gente habla cosas distintas, es porque cambian. O no? Bueno, que se yo :/
ResponderEliminarDentro de todo, estoy bien.
Siempre es interesante leerte.
Cuídate.
Jona, por qué estás fuera de la religión actualmente?
ResponderEliminarQué te hizo salir del cristianismo.
Mi intención no es juzgarte por si acaso, pero me intriga
leer un buen razonamiento xD
Saludos.