viernes, 20 de marzo de 2015

Tolerancia de nuevo

Es una once familiar. Los hijos de la tía invitados. Dos de ellos vienen con sus parejas. Gente grande, decente.

- ¿Vieron la noticia de la chica en Argentina que salió a buscar pega y terminó asesinada?
- Jaja (ríe hacia abajo, llevando la cuchara a la taza): ¿viste cómo salió vestida?
- Sí. No entiendo qué tiene que ver.
- Cómo va a salir a buscar pega con shores y poleras mostrando todo.
- Sigo sin entender. ¿Usar poleras y shores es mostrar todo? ¿Y qué tiene que ver eso con que haya sido violada y asesinada?
- No se da a respetar, poh (traga un sorbo de té y se pone recto como hundiendo el culo en la silla).
- A ver, déjame entenderte; me vas diciendo que si tu pillas a una chica con shores y polera en la calle, ¿la vas a agarrar, violar y matar?
- ¡No te pongas güevón tampoco, poh! ¡Cómo voy a hacer eso yo!
- ¿Entonces..?
- Lo que digo es que si va a andar así, tiene que saber que le puede pasar algo.
- ¿Porque tú violarías a una chica si anda en shores y polera?
- ¡Yo no!, te lo repito; ¡pero claramente los que la violaron sí! (sentencia de nuevo tirando lo implacable de la situación a la mesa)
- ¿Y por qué tú no y ellos sí?
- Ah, p-p-porque, bueno, tú sabes...
- No. No sé.
- Porque esos güeones son gente enferma.
- Criminales culiaos, querrás decir.
- Sí, eso. Criminales.
- Bien. Me queda claro entonces que la violación y asesinato de la chica no tuvo que ver con que anduviera con shores y polera, porque tú jamás relacionarías una vestimenta con un acceso a violentar a alguien. Y que los asesinos y violadores son criminales.
- No se puede hablar nada contigo. Siempre tienes que irte a los extremos. Te falta tolerancia.
- Yo creo que no, fijaté. Lo que creo que falta es que tú dejes de hablar cosas sin ser claro en tus puntos. Pero filo. «Tan ricos los panes amasados, tía».

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